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Deporte USA

El sueño de Toni Harris: ser la primera mujer en la NFL

La han llamado bajita, lenta y le aseguraron que nadie le daría una oportunidad. Ahora tiene una beca para el football universitario y sueña con llegar a la NFL.

Las barreras son obstáculos, motivaciones que nos llevan a superarnos para, en ocasiones, demostrar la equivocación de alguien. Fue en 1900, en París, cuando las mujeres participaron por primera vez en unos Juegos. La primera campeona olímpica fue Charlotte Cooper, tenista del Reino Unido. En 1910, Raymonde de Laroche se convirtió en la primera mujer que obtuvo una licencia para pilotar coches de carreras. En 1953, Mamie Cacahuete Johnson fue la primera pitcher femenina en la Black Baseball League. Por aquel entonces, debido al racismo en los Estados Unidos, blancos y negros estaban separados en dos ligas nacionales. Johnson jugó para los Indianapolis Clowns durante varios años. En 1977, Lucy Harris se convirtió en la primera mujer que fue drafteada por un equipo de la NBA. Los Nueva Orleans Jazz seleccionaron a la jugadora en la séptima ronda; nunca llegó a debutar en la liga. En los años noventa, Manon Rehaume logró jugar en la NHL. La portera canadiense tan solo jugó dos partidos de la pretemporada. Años después continuó jugando en ligas menores.

Ahora, la mujer que derriba otra barrera de desigualdad se llama Toni Harris, con una beca universitaria para jugar con Central Methodist University y con un sueño: defender los colores de Seattle Seahawks.

 

Toni Harris se ha convertido en la primera mujer en recibir una beca para jugar al fútbol americano en una posición de campo. Con 22 años ha firmado con Central Methodist University. Sueña con convertirse en la primera mujer que juegue en la NFL. Aunque nació en Detroit, no es seguidora de los Lions, su sueño es jugar en los Seattle Seahawks. Harris tuvo su primer contacto con la NFL este año en la Superbowl. Durante los famosos anuncios de la final, la marca japonesa Toyota contó su historia.

Le dijeron que era demasiado pequeña, demasiado lenta, siempre se ha dudado de ella, como relata el anuncio. Harris nunca tuvo una carrera fácil. En 2014, superó un cáncer de ovarios que la hizo perder la mitad de su peso. Para ella este suceso tan solo fue un nuevo reto. Ha seguido entrenando, ha seguido jugando y su oportunidad ha llegado. Las dos últimas temporadas jugó en la Universidad de Los Angeles, pero sin beca. Ahora, con 22 años y con una beca universitaria, defenderá los colores de Central Methodist en la NAIA (división nacional para universidades pequeñas).

En su piel se puede leer Be so good they can’t ignore you («sé tan bueno que no te puedan ignorar»). Así lo explicó en The Today Show. «Hay gente que no quiere ver a las mujeres en este deporte. Por lo tanto, si quieres tener la oportunidad de jugar en la NFL, tienes que ser muy bueno, para que no te puedan pasar por alto».

Un afán de superación que empezó cuando tenía tan solo seis años. Harris empezó en Michigan, donde jugaba con el equipo del Instituto de Redford. Ella mismo confesó que un entrenador le dijo: «Nadie jamás va a alinearte en el siguiente nivel». Esas palabras despertaron en ella el deseo de ir más allá.

Tras la consecución de su beca, la NFL publicó en sus redes sociales la historia de Toni Harris. Se convierte en la primera jugadora que no forma parte de los equipos especiales que consigue una beca para jugar al football. La propia jugadora, en el vídeo de la NFL, relataba su sueño de llegar a la liga profesional. También confesó ser seguidora de los Seattle Seahawks, equipo en el que le gustaría jugar en un futuro. Al mismo tuit que puso la liga contestó Pete Carroll, entrenador de los Seahawks, desde la cuenta oficial de la franquicia de Seattle:«Voy a estar vigilándola de cerca los próximos años para ver cómo se desarrolla. Espero que protagonice jugadas importantes. Sé que puede hacer intercepciones, vi sus vídeos, y estoy muy emocionado por que tenga la oportunidad de jugar. Felicidades Toni por ser la primera, espero que muchas mujeres sigan tu ejemplo y piensen que ellas también pueden hacerlo».

 

Harris abandona ahora su anterior equipo, donde sus compañeros la aceptaron y donde formó una segunda familia con ellos. Llega a un nuevo equipo, donde tendrá que ganarse el puesto. Su entrenador fue claro sobre su aceptación en el grupo. «Si los muchachos no se sienten cómodos con esto, hay muchas otras escuelas donde pueden demostrar su talento. Creemos en la estructura que tenemos en nuestra universidad, no pensamos que haya ningún problema en el futuro».

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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