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Santi Mina I Foto Twitter @valenciacf

Liga Santander

El Valencia explota su Mina

Un doblete de Santi Mina, que ya suma 6 goles en los últimos 5 partidos, allana el camino al Valencia. Los chés ya piensan en la final de Turín.

Hay pocas relaciones más inexplicables que las que se tejen entre el delantero y el balón. Cuando se produce el idilio, la pelota te busca para que la acunes contra las mallas casi sin querer, un poco por casualidad, como esas miradas furtivas previas al noviazgo. Santi Mina ya le había puesto ojitos al balón en los últimos encuentros. Cuatro goles a los que sumó dos más hoy para hacer oficial su relación: el gallego está en racha y por ahí crece el Valencia, que tras un inicio de temporada muy dubitativo ha vuelto a sus orígenes, al plan original de Marcelino para recalcular el camino hacia la victoria. Los goles de Mina están resultando el mejor atajo.

Y eso que el primer aviso serio del partido lo dio el Rayo, pero los de la franja siguen enemistados con la fortuna. Tras una buena contra se plantaron en la frontal del área del Valencia, por allí apareció Advíncula para soltar un latigazo que se estrelló en el palo. Tuvo incluso una segunda oportunidad el Rayo con el rechazo, aunque este ya no sorprendió a Neto, quien detuvo el disparo ante el sobresalto de la grada. Eran los minutos en los que crecían los vallecanos, pero poco importaba esa cesión de terreno a los valencianistas, siempre más cómodos a la carrera, cuando no hay que descubrir los espacios, sino que estos proliferan como las setas en esta época del año.

Que las dinámicas y los estados de ánimo mueven el futbol lo comprobamos en el primer gol de los Chés. Cuando la clase de Guedes se unió a la prolongación de Rodrigo y culminó la pegada de Mina. Santi sigue explotando la racha goleadora que le ha devuelto al once titular. En los últimos cinco partidos suma seis goles (dobletes en Copa, Champions y Liga) y eso, en un equipo que hasta hoy solo había anotado ocho goles, lo convierten en una pieza indispensable. Al final el Valencia después de fichar mucho y bien este verano, ha tirado de lo que ya tenía para volver a reconocerse en el espejo.

Porque si en defensa Gabriel Paulista sostenía a los de Marcelino, negando una y otra vez los acercamientos rayistas en busca de RDT, desasistido hoy desde los costados por Pozo y Embarba, ambos desaparecidos, en el centro del campo Parejo y Coquelin se iban asentando para desplegarse por la izquierda donde la sociedad Guedes y Gayá encontraba siempre la escapatoria. Y eso que el portugués sigue disminuido, sin la exuberancia mostrada la temporada anterior, carente de esa chispa con la que nos conquistó el año pasado. No obstante, el segundo gol también nació por la izquierda. Tras un desplazamiento en largo por este flanco que peleó con más fe que nadie Rodrigo para sacar un córner de la nada.

En el remate posterior se juntaron los dos mejores chés de la tarde. Remachó primero Paulista tras un gran control con el pecho, husmeó el rechazo Santi con esa puntualidad que da la inspiración para subir el 2-0 al marcador. Doblete del gallego para agradecer la confianza a Marcelino. Y es que había bailado el Valencia con varias parejas ofensivas en este inicio de temporada. Desde Batshuayi a Rodrigo, de Mina a Gameiro. La combinación ganadora, en cualquier caso fue la pulida en las Rías Baixas, en Vigo concretamente, donde enseñaron los secretos del gol a Santi y Rodrigo. Quizá por ello se entiendan mejor que nadie.

La ovación de Mestalla a Santi Mina en su cambio premió su partido y su esfuerzo. Marcelino lo reservaba para Turín, donde los chés necesitarán más que nunca acierto y contundencia en área rival. En su lugar entró Gameiro para seguir castigando la espalda de la defensa vallecana. Tardaría poco también el galo en hacer diana. Con el Rayo volcado, buscando un 2-1 que hiciera reaparecer los fantasmas en Mestalla (el Valencia no había ganado todavía en Liga en su estadio), avanzó tanto sus líneas que planteó un duelo dos contra dos en defensa. En una de esas entre Rodrigo y Gameiro terminaron de merendarse a los de Míchel. La generosidad del delantero internacional español se pudo ver cuando solo ante Dimitrievski le cedió el tanto a su compañero. Kevin ponía el 3-0 definitivo y certificaba así la primera victoria del Valencia ante su público en Liga.

Los últimos minutos sirvieron para que el VAR, en una nueva secuencia de su aplicación, colaborara en la expulsión de Advíncula, tras haberlo confundido previamente el árbitro González Fuertes con Bebé. El castigo se cebaba con los vallecanos que suman ya 10 jornadas sin ganar y hasta 28 goles en contra. Míchel sigue en la cuerda floja, aunque su destitución no parece que vaya a solucionar el problema. Además, grada y equipo están con él. Mientras tanto el Valencia continúa tomando oxígeno, reencontrándose y mirando cada vez más arriba. Ya son octavos, a dos puntos de los puestos europeos, que marca el Real Madrid. Curiosamente los madridistas serán el próximo rival de los chés, en un duelo de necesidades. Aunque ahora mismo en Valencia, solo hay ojos para Turín, allí tendrán que volver a bajar a la Mina, porque solo les vale ganar para seguir viajando por Europa.

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