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El público de Emiratos tira botellas a los jugadores de Qatar en la Copa Asia./Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Fútbol

Detenido en Emiratos por llevar una camiseta de Qatar

El 31 de enero, Amer Lokie recibió una llamada desde una comisaría de Sharjah. Su amigo Ahmad estaba al otro lado de la línea

Ali Issa Ahmad se encuentra detenido en los Emiratos Árabes Unidos por culpa de una camiseta. De Qatar, concretamente. Este joven británico estaba de vacaciones en el país emiratí cuando se le ocurrió ir a ver en directo un encuentro de la Copa Asia entre Qatar e Irak con la indumentaria de la selección qatarí. Grave error el suyo. El detenido ha reconocido que no era consciente de que lo que hizo fuera constitutivo de delito. Ahmad se enfrenta ahora a una grave sanción económica o a una pena de cárcel que puede llegar a los 15 años.

El 31 de enero, Amer Lokie recibió una llamada desde una comisaría de Sharjah, uno de los siete emiratos que componen el país. Su amigo Ahmad estaba al otro lado de la línea. “No sonaba bien cuando me habló por teléfono. Hablaba muy despacio y sonaba muy asustado”, contó Lokie al diario The Guardian. Ahmad nació en Wolverhampton y es aficionado del Arsenal. A mediados de enero viajó a los Emiratos Árabes de vacaciones. Su afición por el fútbol le llevó a conseguir una entrada para ver en directo un partido de la Copa Asia entre Qatar e Irak. Fue entonces cuando la policía le detuvo por llevar una camiseta de la selección qatarí. Según su versión, una vez liberado, fue golpeado por los dos agentes que lo detuvieron. Ahmad regresó a la comisaría para interponer una denuncia. Lo peor estaba por comenzar. Las autoridades le acusaron de mentir.

La Embajada de los Emiratos Árabes en Londres ha confirmado la detención de Ahmad en un comunicado al tiempo que ha rechazado “categóricamente que fuera detenido por llevar una camiseta de fútbol de Qatar”. La acusación oficial es “hacer perder el tiempo a la policía y falsedad”. Ahmad rogó a Lokie ayuda. Al parecer, pasó dos días encerrado en una pequeña habitación. El Foreign Office británico, que ya está al tanto de la situación, advierte en su página web que los Emiratos Árabes consideran delito mostrar simpatías hacía Qatar. “Usted debe respetar las tradiciones locales, costumbres, leyes y religiones en todo momento. Puede haber graves sanciones por hacer algo que puede no ser ilegal en el Reino Unido”. Las penas de cárcel pueden llegar a los 15 años y las multas económicas a los 125.000 euros.

El fiscal general de los Emiratos Árabes, Hamad Saif Al Shamsi, anunció en 2017 que “se tomarán medidas estrictas y firmes en contra de quienes muestren simpatía o cualquier forma de tendencia hacia Qatar, o en contra de cualquier persona que se oponga a la posición de los Emiratos Árabes Unidos, ya sea a través de los medios de comunicación social, o cualquier tipo de escrito, visual o verbal”. Ese año, Emiratos Árabes, junto a Arabia Saudí, Bahréin y Egipto, rompió relaciones diplomáticas con Qatar por financiar al terrorismo y crear inestabilidad entre los países árabes. Estos gobiernos acusaron al pequeño país del golfo Pérsico de simpatizar con Irán y el Islam político. El régimen qatarí negó las acusaciones con vehemencia.

Este boicot diplomático y comercial quedó de manifiesto en la reciente edición de Copa Asia celebrada en Emiratos Árabes. Qatar jugó sus partidos sin afición porque la entrada de qataríes al país anfitrión está prohibida desde 2017. En su defecto, la selección de Félix Sánchez contó con el respaldo del pueblo omaní. Ambos países son vecinos y mantienen buenas relaciones. Dada esta situación, cuando Qatar y Emiratos Árabes fueron emparejadas en el cruce de semifinales del torneo, el Consejo de Deportes en Abu Dabi compró todas las entradas que estaban disponibles a dos días del encuentro y las repartió entre “los aficionados emiratíes más fieles”. De esta forma, se aseguraban de que el combinado qatarí no recibiese ninguna clase de apoyo.

El plan estaba bien pensado, pero no dio sus frutos sobre el césped. Qatar se impuso a su acérrimo rival con un contundente 4-0 y accedió a una histórica final que después ganaría en territorio non grato. Los futbolistas de la selección de Félix Sánchez, cuyo himno fue silbado antes del encuentro, celebraron sus goles ante Emiratos Árabes entre una lluvia de sandalias y botellas de agua provenientes de las gradas. Los periódicos locales se buscaron la vida de todas las formas posibles para no mencionar el nombre de Qatar en las crónicas del día de después de la final ante Japón. “Japón se quedó corto en la final”, publicó Gulf News. Tampoco hubo representantes políticos de Emiratos Árabes en la entrega de trofeos a la selección campeona.

Una buena prueba del estado de psicosis que se vive entre estos dos países fue el caso de Mathew Hedges. Este joven doctorando británico se encontraba en Abu Dabi investigando para su tesis cuando fue detenido por las autoridades emiratíes en marzo del año pasado. Un tribunal le condenó a cadena perpetua por espiar para Doha. El gobierno británico presionó y amenazó con cambiar su relación con los Emiratos Árabes. Finalmente, Hedges fue indultado y pudo regresar a Inglaterra en noviembre.

“Él ama el fútbol. Va a ver muchos partidos de fútbol en el Reino Unido. Es un tipo tan amable y tranquilo. Es el tipo de persona que siempre trata de ayudar a los demás”, contó Lokie. Su amigo Ahmad se ha convertido es una víctima colateral de un conflicto internacional que sobre el que no rige el deporte..

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