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La Tribuna de Brian Clough

El Arsenal, un equipo en obras

El proyecto de Emery en el Arsenal tiene aún mucha viruta por el suelo, pero está dando sus primeros pasos. Ganar la Europa League podría ser el definitivo punto de inflexión.

No fue ese mi camino profesional, pero en mi familia ya se cuentan al menos cuatro generaciones continuas de arquitectos. Desde pequeño vi a mi padre dibujar planos en rotuladores rotring sobre inmensos papeles blancos y visité algunas obras, en las que al cabo de un tiempo se pasaba de un espacio lleno de escombros a una exposición, un piso o una oficina. Nunca dejó de sorprenderme cómo se puede ver algo que no existe en un espacio tan indefinido. Aquel espacio que necesitaba una reforma había pasado por una etapa de paredes desnudas, cables colgantes y una mezcla de polvo y virutas en el suelo, y poco después culminaba en el proyecto inicialmente ideado.

Proyecto es una palabra usada continuamente en el lenguaje del futbol moderno. El proyecto de Pep, el de Pochettino, el de Klopp, el no proyecto del Manchester United… Y, caso que me ocupa, el del Arsenal.

El Arsenal parece un castillo que vio tiempos mejores, ha sido un club en creciente deterioro que ha ido perdiendo su sitio poco a poco. De campeón de liga a candidato, de candidato a fijo entre los cuatro primeros, de entrar en la lucha por la Champions League a no tener opciones reales. En Europa llegó a la final de la Copa de Europa, pero ya nunca más estuvo a ese nivel, cayéndose del cartel de favoritos para pasar a ser un rival que los grandes “se pedían” en los sorteos. Arsene Wenger cambió la cultura del Arsenal, el estilo de juego, el comportamiento de los jugadores durante la temporada, su alimentación. Todo. Llevó a la institución a lo mas alto. El agradecimiento de los hinchas y del Club parecía ser eterno, hasta el momento en que Wenger no supo irse ni el Club tuvo el coraje de no renovarle el contrato. Solo los hinchas más vocales se atrevían a mostrar pancartas de “Wenger Out!”, a pesar de que muchos pensaran igual.

La salida de Wenger pudo haber resultado tan traumática como la de Alex Ferguson en el United, pero dos hechos hacen el proceso diferente: Wenger no está omnipresente en el Club, ni siquiera pasa todo su tiempo en Londres, y el Arsenal sí pensó mucho quién debería ser el siguiente entrenador, al cual dotaron de una estructura deportiva y de tiempo para llevar a cabo su proyecto.

Unai Emery se presentó en Londres en su primera rueda de prensa hablando en inglés, una lengua que se notaba no conocía bien (y aun ahora el uso de algunas palabras delata que no se siente cómodo) pero se ganó el respeto de prensa y afición por hacer el esfuerzo. Se encontró una plantilla descompensada, muy cargada en unas posiciones y muy débil en otras, y con un presupuesto para fichajes bajo en comparación con sus rivales.

Emery no quiso entrar como un elefante en una cacharrería y fue tomando decisiones paulatinamente. Por ejemplo, dado que la defensa apenas había cambiado, inició la temporada con Petr Cech en la portería. Cuando consideró que Leno se había integrado futbolísticamente a la plantilla, hizo al alemán el portero titular.

Leno es uno de los cinco jugadores que llegaron al Arsenal en verano, y todos, salvo el suizo Lichtsteiner, han acabado siendo titulares con frecuencia. El fichaje del uruguayo Torreira, de la Sampdoria, y el francés Guendouzi (de 22 y 19 años respectivamente) han mejorado notablemente el centro del campo y para varias temporadas. A su vez, Emery adaptó su preferencia por un sólo delantero para acomodar en varios partidos a Lacazzette y Aubemayang.

El proyecto de Emery tiene aun mucha viruta por el suelo, y ningún hecho lo dejó más claro que la visita a Anfield (5-1,) que reflejó la diferencia entre un club, el Liverpool, que está en el punto álgido de su proyecto y uno que esta dando sus primeros pasos.

Los aficionados del Arsenal ven progreso y están en general contentos. Si Emery lograse ganar la Europa League la temporada será ya claramente mejor que la pasada (acabaron también en quinta posición) y como mínimo ya se percibe que la lenta caída de las pasadas temporadas parece haberse detenido.

El repunte puede no estar demasiado lejos, siempre y cuando se acierte con las próximas incorporaciones. Se esperan cambios en la defensa, donde Mustafi está muy señalado por prensa y afición, Monreal y Koscielny han cumplido ya 33 años y Petr Cech se retira a final de temporada. Emery también querría agilizar la masa salarial si pudieran salir Özil o Mkhitaryan, pero sus sueldos, en especial el de Özil, han precipitado la salida de Ramsey hacia la Juventus.

Los rumores sobre incorporaciones no son más que especulaciones hasta que se confirmen, pero a fuerza de repeticiones algunos nombres parecen mas probables: Eric Baily, defensa del United a quien Emery seguramente sepa sacar mas rendimeinto, o Marcos Llorente, centrocampista del Real Madrid. Con un presupuesto más limitado y una masa salarial fuera de control, el Arsenal seguirá su periodo de obras al menos una temporada más.

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