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Antoine Griezmann.

Entrevistas

«Las portadas de Griezmann al Barça son un síntoma de enfermedad en el sistema»

Ennio Sotanaz vuelve a responder a las preguntas de los lectores de A la Contra: Atleti, rugby, la MLB, ciudades del mundo…

Nueva entrega de los encuentros A la Contra. Esta semana es Ennio Sotanaz el que responde a las preguntas que los lectores le han hecho llegar a través de Twitter y del correo electrónico buzon@alacontra.es.

—¿Qué es lo que más te ha molestado de la marcha de Lucas Hernández? ¿Te lo esperabas? (Anónimo)
—No, no me lo esperaba. A toro pasado parece fácil intuir el tipo de persona qué es, pero reconozco que me creí su discurso colchonero. Eso es precisamente lo que más me ha molestado. Lucas era un pilar sobre el que el Club pretendía fundamentar su futuro y pocas veces lo ha dejado más claro con otro jugador. El desprecio del francés por ese esfuerzo, que para mí tiene mucha importancia, ha sido más que evidente. No se me olvidará.

—¿Quién crees que tiene más culpa en la marcha de Lucas? ¿El club o el jugador? (Anónimo)
—En este caso tengo muy pocas dudas. Ha sido una decisión unilateral del jugador. Es evidente que el club quería que se quedase y es evidente que al él le ha importando muy poco el proyecto del Atlético de Madrid.

—¿Crees qué habrá una revolución en la plantilla del Atleti para la temporada que viene? ¿Algún peso pesado saldrá? ¿Te gusta Milenkovic? (@maiks1979)
—Tendrá que haber cambios, pero no me gusta la palabra revolución. Tiene unas connotaciones que no comparto. El Atleti tiene que afrontar el cambio generacional de una plantilla que ya no existe. Es obvio. No lo ha hecho este año (que es cuando tenía que haberlo hecho), así que tendrá que hacerlo en el siguiente. Es difícil, pero la única forma de que salga bien es hacerlo con paciencia y naturalidad, dos cosas que últimamente fallan. Especialmente la primera. Personalmente no quiero nombres. Tengo muchos reparos respecto a las estrellitas de los videos de YouTube. Los golpes de efecto, en el Atleti, nunca funcionan. Sobre todo porque el factor clave es más recuperar la personalidad y la identidad (muy dañadas ahora mismo) que la calidad técnica (que no me parece que esté en peligro).

Me suelen gustar los jugadores serbios, pero no controlo tanto a Milenkovic como para saber si encajaría o no. Creo que el club suele acertar en la posición de central y no me preocupa tanto. Los problemas los tenemos en los laterales (porque no hay) y en ese interior/mediapunta que enganche con la delantera, posición en la que no se acierta desde que se fue Arda Turan.

—Cada vez que hay parón por partidos de selecciones en Barcelona se muere un gatito y aparece una portada de Griezmann fichando por el Barça. ¿Nos reímos o lloramos? (Anónimo)
—Es repugnante. Un síntoma claro de enfermedad en el sistema. Como aficionados solamente nos queda intentar ignorar ese mundo, despreciarlo con todas nuestras fuerzas y trabajar activamente para que se pudra lo antes posible. Evitando caer en la trampa, no dejándoles un duro, boicoteando cualquiera de sus propuestas y manifestando en voz alta el asco que nos da. Difícil, porque la gente, colchonera o no, se ha acostumbrado a obedecer y a seguir la corriente. Mientras no tengamos el apoyo del club ni de la parte sana del periodismo, que hoy no lo tenemos, hay poco que hacer. El enemigo es muy potente y además tiene el volante.

—¿Qué se puede hacer para «no consumir» y no dejar de existir? ¿No crees qué hablar tanto del equipo ese de Matrix es alimentar a la bestia? Mi experiencia con el hincha blancurrio es que lo que menos entienden (y les molesta enormemente) es que los ignores. (Miguel Prez)
—Me remito un poco a la contestación anterior. Estoy de acuerdo en que inconscientemente alimentamos a la bestia, pero es que es muy difícil no hacerlo cuando TODO gira en torno a lo mismo. Llega un punto en el que no existes si no hablas del Madrid en los términos en los que plantea el aparato. Si te sales del debate oficial dejas de ser un ser social, en lo que respecta a la afición por el fútbol, y pasas a la irrelevancia. Y es jodido vivir siendo un apestado. Eso lo saben los vendedores de detritus y abusan de ello. Lo que tengo claro es que hay que alzar la voz y protestar. Ponerles el espejo para que vean su propio veneno. Constantemente. Por mucho que les moleste (que les molesta). Yo lo haré hasta que todo esto ya no me importe nada. Aun a riesgo de que me llamen conspiranoico, enfermo, infantil, ingenuo, radical o que tenga que sentir el desprecio de los gurús que manejan el cotarro.

—¿Qué te ha parecido el último VI Naciones? ¿Cómo has visto a tu Escocia? (Sergio Alberruche)
—Muy aburrido. No me gusta nada hacia dónde camina el rugby profesional. Equipos mastodónticos, graníticos, basados en el físico y con docenas de lesiones por partido. Creo que se está desnaturalizando a pasos de gigante.

Me ha decepcionado Escocia. Más allá de las lesiones y del cuento de navidad que fue la Calcuta Cup, que creo que se debe más a la soberbia de los ingleses y al orgullo herido por el bocazas de Eddie Jones que a otra cosa, han hecho un torneo malo. La idea de juego alegre de los últimos años se ha transformado en una especie de anarquía para pollos sin cabeza que no me convence. Falta control del juego para poder sacar partido a los backs (que es lo mejor que tienen) y falta ser menos vulnerables. Sobre todo jugando fuera de casa.

—¿Por qué los Red Sox? ¿Y en la NBA? (Alberto Cacho)
—Es una historia un poco moña y difícil de contar en pocas palabras. Muy de comedia romántica americana, que es mi género favorito. Digamos que me aficione al béisbol por una chica de Boston con la que viví un cuento de hadas, efímero y precioso, que se acabó cuando perdí su contacto, que tenía apuntado en un papel. Luego llegaron Cheers y algunos escritores de Nueva Inglaterra y la afición se apuntaló para siempre. En la American League lo tengo muy claro. En la National no tanto. Me tiran los Cubs, los Mets y un poquito de los Padres.

En la NBA me gustan los Celtics, pero hace tiempo que no sigo mucho la competición. Por el horario y porque dejó de emocionarme. Supongo que no me gusta esa tendencia a que los equipos sean cada vez más dependientes de un único jugador.

—¿Qué es lo que esperas de la nueva temporada de la MLB que empieza hoy? ¿Ves a tus Red Sox con posibilidades de repetir entorchado? Nadie gana las World Series dos veces seguidas desde el año 2000… (Sergio Alberruche)
—No soy muy optimista al respecto. El año pasado les salió todo y eso es muy difícil de repetir. No se han reforzado, así que es complicado que mejore lo que no funcionaba bien. La rotación es muy buena, pero el bullpen fue un talón de Aquiles y lejos de reforzarlo se ha perdido a Pomeranz y sobre todo a Kimbrel. El Outfield es muy bueno, pero en el diamante sigue habiendo dudas defensivas en la 3B con Devers y sobre todo con Pedroia que ni siquiera sale de partida. Un único prospecto se ha quedado en la plantilla y el Spring Training ha sido un desastre. No sé. Sigue siendo un gran equipo y si llega a la post-season puede pasar cualquier cosa, pero lo veo muy complicado.

Respecto al resto creo que los favoritos siguen siendo Astros, Dodgers y Yankees, pero ojalá se apunten a la fiesta los Cubs o los Mets e incluso los As.

—De todos los países y de todas las ciudades del mundo que has visitado, ¿cuáles son los que más feliz te han hecho? Cuenta alguna anécdota que te haya marcado en alguno de esos países y de esas ciudades, algo que te sorprendiera y que se ha quedado en tu memoria para siempre (Anónimo)
—Es difícil contestar porque afortunadamente he estado en muchos sitios y he sido muy feliz en varios de ellos. Tengo un gran recuerdo de San Diego, Ottawa, Chicago, Buenos Aires, Montevideo, Tokyo, Italia, Malta, Escocia… y muchos más.

Tengo miles de anécdotas, pero recuerdo por ejemplo lo bien que me trataron en Turquía. Un día acabé tomando té con un gasolinero en mitad de la Capadocia porque no sabía que tipo de carburante tenía que echarle al coche y éramos incapaces de comunicarnos. En mitad de un diálogo de besugos apareció la mujer de aquel tipo con una bandeja y un juego de te. Y nos pusimos a beberlo entre risas. Pasé también un par de días en Selçuk (la antigua Esmirna griega) y paseando por un mercadillo callejero compré un paquete de café turco, al que me había aficionado. Cuando llegue al lugar en el que dormía, un apartamento que alquilé a una persona que me encontré por la calle, me di cuenta que no sabía cómo se prepara ese tipo de café. En la entrada del edificio, de pocas plantas, había siempre un señor que si no era el portero lo parecía. Era un tipo muy amable, que sabía inglés y con el que había intercambiado algunas palabras. Se lo pregunté a él. Empezó a decírmelo, pero en un momento dado paró y me dijo: no, mejor vente esta noche a cenar a casa con mi mujer y te lo demuestro allí. Y eso hice. Acabé cenando en una azotea, con una familia que no conocía y pasando una noche maravillosa. Y aprendí a preparar café turco, claro.

—No lo encuentro por ningún lado. Pregunto y nadie me lo sabe decir. Por favor, Ennio, seguro que tú lo sabes: ¿cuándo se estrena la nueva temporada de The Marvelous Mrs. Maisel? (Sergio Alberruche)
—No hay fecha oficial, pero si se mantiene la tradición aparecerá en diciembre cuando se acerquen las navidades y yo tendré que contenerme para no verla del tirón.

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