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Froome I CORDON PRESS

Tour de Francia

Enemigos mortales y compañeros de partido

Entre tanto, se viene la micro etapa de solo 65 km con tres puertos de miedo, Peyragudes, el Col de Val Louron-Lazet, ambos de primera, y final en el más duro de los tres, el Col du Portet, de 16 kilómetros al 8,7%.

Winston Churchill le dijo en una ocasión a un joven parlamentario británico, que debutaba,  que recordara siempre que sus peores enemigos no estaban en la bancada de enfrente (donde se situaban los laboristas), sino en la fila de atrás (donde se encontraban sus compañeros de partido). El primer canciller alemán, Konrad Adenauer, expresó algo similar un tempo después: «Hay tres tipos de enemigos: los enemigos a secas, los enemigos mortales y los compañeros de partido». Cosas del fuego amigo (friend or Foe), de lo que se ha escrito  y nunca lo suficiente para significar lo que se teje y desteje en el entramado, según se trate de un político, militar, periodista, o de los deportistas de elite que cabalgan sobre equipos sus aspiraciones individuales.

Situados en la actualidad del Tour, por cuenta de que el grueso de los rivales se ha borrado, bien por factores accidentales, por abuso de la táctica del miedo o la mal llamada dosificación de fuerzas, nos encontramos en una situación singular: Salvo catástrofe o milagro, el fuego amigo en el Sky apunta a Best Seller. Thomas es ese líder extraño que compite contra aquel a quien reconoce como jefe.  Declaración va y declaración viene, desde aquél día del “ataque de instinto” en contra su especie en  La Rosière.

Ante micrófonos Thomas reconoce a un líder pero con los watts dice otra cosa. Ha insistido en que anda en buenos términos con Froome desde que montaron para Barloworld juntos hace una década. «Somos buenos compañeros. Hemos viajado en el mismo equipo durante varios años y generalmente hemos vivido en las mismas áreas «, dijo. «Nos llevamos bien, por ahora, de todos modos». Preguntado por los pirineos dijo, “va a ser una guerra», esas palabras sonaron más como una profecía que una hipérbole. 

No hay que perder la perspectiva, aunque el líder le apueste a la diplomacia. Sí, en los Pirineos habrá estoicos en el camino y una furiosa hostilidad hacia Team Sky, pero sorprendentemente, su mayor amenaza pareció ofrecerle confianza y licencia para seguir. Ocurrió durante el día de descanso del lunes en Carcassonne, cuando se le preguntó a Chris Froome si estaría preparado para ayudar a Thomas a ganar el Tour si fuera necesario. En lugar de suavizar la respuesta a la pregunta, respondió: «Mientras haya un piloto de Team Sky en el escalón más alto de París, estoy contento». Y cuando se le preguntó si sacrificaría sus ambiciones de una quinta victoria en el Tour, Froome asintió con la cabeza y solo ofreció un «sí», a secas. Lo propio hizo el mánager del Sky, Dave Brailsford, quien se privó de confirmar quién de los dos es su carta para luchar por el título. «Al final, serán las piernas de los ciclistas las que decidirán», aseguró.

Geraint Thomas tiene un palmarés brillante, tanto en el ciclismo de pista -2 medallas de oro olímpicas- como en el de ruta -20 victorias-, aunque en esta última aún le falta atestar un título de gran vuelta. Su función de gregario en el equipo Sky se lo ha impedido. Sin embargo, la solidez que mostró en las montañas alpinas la semana pasada, al obtener dos triunfos en los finales en alto, evidencian que no quiere seguir siendo un líder invisible.

El debate se viste de morbo, tanto o más si se tiene en cuenta que Froome lucha por lograr su quinto Tour que le equipara a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Induráincon esa cantidad de conquistas en la competencia más dura del petalismo mundial. ¿Podrá Thomas mantener sus fuerzas en la tercera y última semana de la prueba? ¿Recibirá órdenes de ceder en favor de Froome? Lo cierto es que desde La Rosière y Alpe d’Huez luce cómodo con su amarillo teniendo a su sombra a su compañero de bancada a 1.39 minutos y Tom Dumoulin (Sunweb) a 1.50, consciente de que en el papel, esa diferencia puede significar un buen colchón, y más, al saberse pez en el agua, como sus oponentes, en la contrarreloj, modalidad en la que es el actual campeón británico y que bien podría sentenciar el Tour el sábado, en la penúltima fracción; claro, si nada ocurre entrados en los Pirineos.

Entre tanto, se viene la micro etapa de solo 65 km con tres puertos de miedo, Peyragudes, el Col de Val Louron-Lazet, ambos de primera, y final en el más duro de los tres, el Col du Portet, de 16 kilómetros al 8,7%. Una etapa en la que el Tour estrena un formato de parrilla de salida al estilo de la F1, con los corredores dispuestos en la salida según su clasificación, en grupos de 20, y en la misma rampa de Peyragudes. Mientras en el Sky planean la estrategia a y b para llegar de amarillo a París, sólo Thomas sabe, a estas alturas,  si su enemigo es él mismo o su compañero de partido.

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