Errores y humanos - Fútbol, Mundial Rusia 2018 - A la Contra
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Fernando Hierro.

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Errores y humanos

El error de Lopetegui no es aceptar una oferta del Madrid a falta de tres días para empezar un Mundial. Está en hacerlo en la trastienda y no explicarlo.

Julen Lopetegui ha cometido un error. No debería sorprendernos, porque es algo inherente al ser humano, pero actuamos como que nos sorprende. Lo hacemos porque vivimos en unos tiempos confusos e hipócritas en los que los errores, como las derrotas o el reconocimiento del rival, parece que no están permitidos. No son algo con lo que aparentemente podamos convivir y cuando ocurren tratamos de no reconocerlos, de disfrazarlos de acierto, o mejor, de decir que ha sido culpa de ese vecino tan distinto a nosotros y al que consideramos enemigo. Así nos va.

Lopetegui es un ser humano al que me imagino le hará mucha ilusión entrenar al Real Madrid. Comprensible. Lo que no resulta comprensible es que hace pocas semanas clamase a los cuatro vientos, con una suficiencia completamente innecesaria y tirando de soberbia, que estaba muy comprometido con el proyecto del equipo nacional. Puede que lo estuviese, ojo, pero es obvio que no lo estaba tanto. Puede que hubiese otros compromisos potenciales que, ya entonces, resultaban mucho más sugerentes. Es evidente. Todo muy lícito, por supuesto. No me meto a juzgarlo. El problema surge cuando las cosas no se explican tal y como son. Cuando el relato se colorea, se tergiversa o se eliminan los errores y las contradicciones humanas para que parezca otra cosa. Como decía el filósofo indio Tagore, si se cierra la puerta a todos los errores, también se queda fuera la verdad.

El error de Lopetegui, en mi opinión, no está en aceptar una oferta para entrenar al Real Madrid a falta de tres días para empezar un Mundial. Está en hacerlo en la trastienda y no explicarlo. En no haber tenido la nobleza que su cargo reclamaba. En no respetar a aquellos que le habían dado la confianza. En no pensar en los que estaban detrás de la Selección Española. No costaba tanto. Lo creo sinceramente. Lo malo es que eso suponía bajar al terreno de los seres humanos. Reconocer que uno es débil, vulnerable e imperfecto. Pecados todos ellos que parecen intolerables en determinadas élites de nuestro fútbol. Actuar con transparencia suponía correr el riego de que la Federación o el Real Madrid o la afición pusiesen pegas y claro, eso podía hacer que todo se fuera al traste. Bienvenido al mundo real. Imagino que entonces actuó el miedo pero eso es algo que nunca reconocerá un tipo que nos ha mirado desde arriba durante tanto tiempo. Estoy seguro de que un perfil algo menos elevado hubiese soportado mejor la caída pero no era el caso.

Desde un punto de vista pragmático, creo que destituir al seleccionador 48 horas antes de comenzar un Mundial es probablemente la peor decisión posible (aunque está por ver que la convivencia no se hubiese vuelto irrespirable a las primeras de cambio). Desde un punto de vista ético o moral, especialmente desde la cúpula de la actual Federación, creo sinceramente que no quedaba otra. No desde luego con un presidente primerizo, a la sombra del dinosaurio anterior, vigilado por las fuerzas vivas y con la imperiosa necesidad de cimentar su proyecto en pilares sólidos. Tragarse ésta ahora suponía probablemente tragarse otras después.

¿Y ahora qué? Ahora la guerra. Obvio. En un mundo, el del fútbol mediático, que unos y otros se han encargado de polarizar hasta extremos enfermizos, es imposible que nadie guarde sus rencores para más tarde y se limite a empujar a favor del equipo de todos. Ha quedado claro que tal equipo no existe (o que no era el que creíamos). Muy pocos empujaban antes por él así que muy pocos lo harán ahora. Todo tendrá que analizarse en clave madridista. Llenando horas, párrafos y frecuencias. A favor o en contra. Qué más da. Es lo mismo. Al fin y al cabo no es tampoco un fenómeno precisamente nuevo.

Pero aunque no lo crean, en un par de días debuta la Selección española. Aunque no lo crean, al frente, en el banquillo, estará Fernando Hierro. Reconozco que no es una idea que me seduzca lo más mínimo pero es lo que hay. Más allá de simpatías personales, creo que en un momento así hubiese sido mejor poner al frente a una personalidad menos acusada pero insisto, es lo que hay. A por ello. La Selección sigue teniendo una plantilla estupenda y muchos gurús del coaching nos dicen que de los problemas o de los contratiempos siempre se pueden sacar oportunidades. Eso sí, rezaré con todas mis fuerzas para que al bueno de Hierro no le dé ahora un ataque de entrenador. Sería lo que nos faltara.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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