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Isco, gol contra Italia.

Selección

Alemania-España: ensayo para una semifinal en Rusia

Si la Selección es primera de su grupo y supera en los cruces previsibles a Rusia y Argentina, se encontrará con Alemania en semifinales.

Lo que propongo sólo exige nociones básicas de imaginación. Lo primero es situarse en Rusia, en directo o vía satélite. Lo siguiente es despejar el cuadro y rellenar las casillas. Si España es primera de su grupo y supera en los cruces previsibles a Rusia y Argentina —tal vez deberíamos ser segundos—, se encontrará con Alemania en semifinales. Será entonces, toco madera, cuando volveremos a este partido que hoy tomamos por irrelevante, poco más que un buen entretenimiento en la noche del viernes.

Plantados en esa semifinal hipotética, la misma que en Sudáfrica, fijaremos como enseñanza fundamental lo que hoy suceda en Dusseldorf. En caso de ganar, e inflamados de satisfacción, pondremos como objetivo repetir el partido minuto a minuto. Nuestro descaro, los marcajes y hasta las jugadas de gol. En caso de perder, la misión será justo la contraria. No caer en los errores de aquel lejano y funesto 23 de marzo. Si el resultado fuera un empate se serviría en vaso de cóctel y tras agitar los ingredientes citados.

Lo que pretendo decir es que el partido de hoy importa y mucho, por la sencilla razón de que la confianza es un factor fundamental en la aproximación a cualquier campeonato deportivo o sentimental. Y en el duelo que nos ocupa ganar confianza sería tan importante como quitársela al vigente campeón del mundo. Subamos un escalón para tener más perspectiva: si España supera con buena nota los partidos frente a Alemania y Argentina alcanzará los niveles de ánimo y entusiasmo popular que acompañaron al equipo en los mejores años pares de nuestra vida futbolística.

Expresado de una manera más llana: convendría ganar hoy. Sería interesante jugar bien y no desbaratar el equipo con los cambios en la segunda parte. Provocar que los alemanes duden del estilo que nos copiaron. Crecer cinco centímetros y que ellos se achiquen diez.

La dificultad será máxima porque es posible que en Alemania piensen lo mismo. Después de medirse a España recibirán el martes a Brasil en el Estadio Olímpico de Berlín. No se puede descartar que esa cita —marcada por el 1-7 del pasado Mundial— sea un elemento de distracción y nos facilite el camino esta noche. Aunque es improbable. Si algo caracteriza a las mentes germánicas es el cumplimiento de las tareas sobre la mesa.

Para los futbolistas españoles que todavía no tienen plaza garantizada para el Mundial, los partidos que vienen son tan poco amistosos como un lobo hambriento. Pienso en Marcos Alonso, Parejo y Rodri, pero podríamos ampliar la lista.

Nunca es una broma jugar contra Alemania. Lo es menos si hay que hacerlo en su campo y en el penúltimo amistoso antes de una Copa del Mundo. Además, y solicito el último ejercicio de imaginación, este partido se conecta con otro que se disputará el 11 de julio en Moscú, semifinales contra Alemania (toquen madera conmigo), sin nada a lo que agarrarse en las horas previas salvo un lejano amistoso de marzo que nos tomamos en serio o no tanto.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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