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Dani Dujshebaev volvió a inaugurar el marcador, esta vez ante Islandia. Foto: Cordon Press

Balonmano

Sarmiento guía la mejora de los Hispanos

El canario tomó el protagonismo en el momento más peligroso del choque. Buen partido de España (32-25), que ya ha entrado definitivamente en el Mundial. En un día en el que no se podía fallar, los de Ribera se llevaron quizá sus primeros dos puntos para la Main Round

Los nervios del primer contacto ya se han soltado y España empieza a esbozar una sonrisa. Tras el aperitivo que supuso el debut ante Bahréin, los Hispanos han aterrizado en Múnich y han sumado la primera victoria que puede ser efectiva en puntos ya que Islandia, a pesar de haber perdido los dos primeros partidos, parece que pasará a la segunda fase junto a los campeones de Europa y Croacia.

El triunfo ante los nórdicos empezó igual que ante los asiáticos: Dani Dujshebaev inauguró el marcador. Lo de después ya varió, en tanto que España se encontró una defensa mucho más agresiva (tres exclusiones en los primeros diez minutos para Islandia, precisamente el período en el que menos se producen porque los árbitros suelen advertir) y un jugadorazo enfrente llamado Aaron y apellidado Palmarsson. El lateral del Barça, más aún si cabe tras la ausencia por lesión del Pichichi Sigurdsson, hizo en el arranque del encuentro lo que se espera de él: todo. Lideró, marcó y dirigió, provocando que los Hispanos se pusieran por primera vez en el campeonato por debajo en el electrónico (3-4).

La situación, afortunadamente para los intereses patrios, no duró mucho, sobre todo porque las cosas en general se estaban haciendo bien. La portería apareció –Pérez de Vargas al principio, luego Corrales y al final de nuevo el toledano– y el ataque fluía. Aguinagalde, en la zona central, y Ariño y Solé, por los costados y a la contra, definían acertadamente lo que les iba llegando. Los tres guardametas islandeses rotaban, pero no había noticias de ellos. Solo la hubo en el segundo tiempo, de la(s) mano(s) de Gústavsson. Pero luego volveremos a él. Ante una Islandia sin tanto banquillo como Ribera y con varias exclusiones en sus filas, el descanso marcaba un cómodo 19-14.


El susto abortado por Sarmiento


Los segundos treinta minutos se movieron en un principio entre resultados que siempre señalaban entre +3 y +5 para España. Aleix Gómez hacía su aparición para poner a los Hispanos por primera vez seis arriba, que más tarde fueron siete (27-20). Quedaban 17 minutos y el seleccionador islandés mandó a Palmarsson al banco, en una ligera retirada de tropas. Sin embargo, el espíritu vikingo se mantuvo firme en Gústavsson, que comenzó a secar a España. Y no fue tanto que los campeones de Europa no eligieran bien las opciones de tiro –si acaso un poco acelerados los ataques cuando convenía un ritmo de juego más bajo–, sino que el portero islandés detuvo la sangría, y lo que antes se había convertido en un cierto intercambio de goles, fue unidireccional. Un parcial de 4-0 en contra nos metió el miedo en el cuerpo (27-24) con un quinto que solo abortó una maravillosa acción defensiva de Sarmiento. El central cortó una amenazante contra noreuropea volando por los aires y cayendo, ya habiendo soltado el balón, al lado de un Corrales que agradecía los servicios prestados por el defensa. Por si fuera poco, el canario fue el que después desbloqueó el ataque español, anotando el 28-24, que abría de nuevo una tranquilizadora brecha en el marcador. El jugador del Saint-Raphaël VHB marcó también el 30-24 y ya los apuros se disiparon.

El 32-25 y el pitido final cogió a ambos equipos pensando en envites posteriores. El de España, de nuevo cómodo, es este lunes (20:30 horas) ante Japón. Después de la montaña –de segunda categoría– islandesa, llega el valle japonés, que precede a Macedonia y a la temible Croacia. Pero eso queda lejos (cerca). Los Hispanos ya están definitivamente instalados en el Mundial y las mejoras, unidas al compromiso y al oficio, se van notando. Partido a partido.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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