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En la imagen, Borja Iglesias y Stole Dimitriesvki. Espanyol 2-1 Rayo Vallecano. Foto: Cordon Press

Rayo

Dardos contra el Rayo

El Espanyol remonta un partido en el que el Rayo y el VAR no se lo pusieron fácil. Darder, al final, dio los tres puntos a los pericos.

El éxtasis final se llevará por delante el sentido homenaje  del Espanyol al recién inaugurado año chino. No necesitaron los blanquiazules colocarse sus nombres en ese idioma en las camisetas, porque de allí, del país más poblado del mundo se han traído a la máxima promesa, Wu Lei. Si la remontada frente al Rayo fue posible se lo deben al fichaje más exótico que ha llegado a Cornellá El Prat, él solo agitó el partido y reanimó a los suyos cuando nadie creía. Y los pocos creyentes que quedaban se topaban con el VAR una y otra vez. Hasta en dos ocasiones le negaron a los españolistas la alegría del gol. Hacía diana Darder y el video arbitraje siempre encontraba algún pero, hasta que su dardo final hirió de muerte a los Vallecanos.

Todo se había puesto de cara para los de Míchel a la media hora. En ese momento Piatti se marchaba entre lágrimas en camilla del campo con indicios de lesión grave en la rodilla y el Rayo se adelantaba en el marcador con un certero cabezazo de Abdoulaye Ba. El cabezazo picado del central hacía imposible la estirada de Diego López. Justo después del gol entro el recambio de Piatti en el campo. Con poco más de una semana en Barcelona, Wu Lei saltaba al terreno de juego. Para entonces, el VAR ya había anulado el primer dardo de Darder. Ocurrió en el minuto 20 y la tecnología corroboró el acierto del linier. Menos acertado estuvo el mallorquín, pitado durante todo el primer tiempo, aunque no cejó en el empeño.

El Rayo resistió en esta primera mitad las acometidas pericas que en este último tramo ya llevaban acento chino. Wu Lei le ponía ganas, otro cosa era la puntería. El decorado no cambió en el segundo tiempo, es más, el Espanyol redobló su apuesta y a Wu Lei se sumaron un  insistente Darder y el Panda Iglesias. Todos ellos empezaron a chocar con un muro hasta entonces infranqueable. El macedonio Dimitrievski le negaba la gloria primero a Darder con  un vuelo sin motor y luego a Dídac Vila con una parada cargada de reflejos. En la siguiente sería el palo el que se aliara con los de la franja en un remate de Iglesias. Resoplaban en Vallecas, el chaparrón todavía no les calaba.

Wu Lei ya era indescifrable para la defensa vallecana. Aparecía por todos lados, con desmarques en ruptura o con duelos de uno contra uno. Su atrevimiento desatascaba al Espanyol, pero su toma de decisiones terminaba condenando a los blanquiazules. Erraba siempre el último toque, ya fuera pase o definición. En la siguiente jugada resultó indescifrable hasta para el colegiado, tras colarse entre Velázquez y Ba, el primero lo traba en falta cuando ya se escapaba en dirección hacia Dimitrievski. Las protestas del extremo parecían injustificadas hasta que el VAR nos sacó a todos de dudas. El colegiado Prieto Iglesias rectificó y señaló los once metros. El Panda pondría la igualada con veinte minutos  por delante.

Los golpes en el pecho que se pegaba Wu Lei tras señalar el penalti hubieran sido la imagen del partido, si Darder no se hubiera empeñado en convertir los pitos en aplausos. Ayudó también que el Rayo siguió reculando hacia su portería y Dimitrievski ya había agotado la cuota de paradones del día. Poco pudo hacer cuando un rebote le quedó franco a Sergi para descerrajar un tiro certero al segundo palo. Nadie sospechó que aquella fiesta se iba a abortar a última hora. El VAR detectó un fuera de juego previo de Rosales por lo que el gol se bajaba del marcador de Cornellá. Era la segunda vez que Darder sufría tal gatillazo, por lo que reponerse de aquello tiene valor doble. Así que el mallorquín esperó hasta el último suspiro para tomarse su particular venganza contra la tecnología, contra el Rayo y contra los que habían dudado de él.

Su volea perfecta en el minuto 95 de partido bien valió el precio de la entrada. Ese dardo certero terminó con la resistencia vallecana y valió para que el mallorquín se quitara la espina clavada. Tres goles marcó hoy, aunque solo uno subió al marcador. Suficiente para que los periquitos se reencuentren con la victoria y pongan aún más tierra de por medio con el descenso. No sale de ahí el Rayo de Míchel, que sufre su segunda derrota consecutiva, aunque la permanencia sigue a un punto.

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