España-Croacia: Esplendor en la hierba | Juanma Trueba | Selección
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Esplendor en la hierba

Tal y como empezó el partido lo más probable era una goleada croata. Sin embargo, la Selección se sobrepuso, metió seis y Luis Enrique fue ovacionado.

Pudo ser un drama, pero fue una fiesta. Como tantas veces, la línea que separa el éxito del fracaso tuvo el grosor de un hilo. España empezó de manera calamitosa y Croacia dispuso de dos ocasiones de las que no se fallan, especialmente si eres croata o de los alrededores. Temimos lo peor, recordamos el Mundial y nos descubrimos ante el subcampeón del mundo. Nada sucede por casualidad. Esa fue la primera mentira que nos dijimos. Tratamos de engañarnos para dar sentido al caos, pero si el agua es el elemento principal de nuestro cuerpo, el azar es el componente fundamental de nuestro destino. También ocurre en el fútbol. Incluso un 6-0 puede nacer de un golpe de buena suerte. O de un par.

Los primeros minutos resultaron dolorosos aun antes de hacernos daño. La defensa era una ruina. Los croatas llegaban siempre en posiciones de ventaja y con la bayoneta calada; poco amigables, por tanto. Santini remató fuera lo que parecía dentro. El gol de Perisic lo evitó en Carvajal de algún modo milagroso. En esos momentos dudamos de todo. Imaginamos el futuro (oscuro) y le preparamos el funeral al seleccionador, flores rojas y azules, los periodistas no te olvidamos. Sufrimos por lo que estaba por venir, por la derrota y por la autopsia del fracaso.

Cuando ya habíamos hecho inventario de la vajilla rota, marcó España. Segundos antes, el equipo dibujaba una triangulación espesa, como las de Rusia. Hasta que Sergio Ramos rompió el tedio con un pase largo. Lo controló Carvajal y lo devolvió al área. La acción se ralentiza a partir de entonces. La pelota vuelta y un futbolista de rojo se eleva por encima del defensa y de lo razonable. En lo alto de la escalera, cabecea con intención, picadito y ajustado. Es Saúl.

 

No tenía lógica, pero tampoco hay que buscarle sentido a todo, y menos al fútbol, juego de pies alrededor de un esférico caprichoso. No hay que pensar, gritó alguien. Es cierto. En ocasiones es altamente desaconsejable. El tiempo que empleó Croacia en entender lo utilizó España para sentenciar. Asensio aprovechó un balón perdido en la frontal para golpear con la zurda. Fue un cañonazo, porque hay gente que chuta fuerte y no existen razones anatómicas para explicarlo. Pueden ser altos o bajitos, musculados o enclenques, hasta pueden ser gordos. Pero siempre suelen ser zurdos.

 

Tan asombroso como el gol fue que Asensio lo repitió a los tres minutos. Esta vez inició la jugada en la derecha y desde allí fue buscando una luz hasta que la encontró. El zurdazo pegó primero en el larguero y después en la espalda del desdichado Kalinic, no hay mayor penuria que la del portero goleado.

Los croatas desaparecieron, como es lógico y natural. Son feroces porque lo da la tierra (“los Balcanes producen más historia de la que son capaces de digerir”, dijo Churchill), pero también son latinos y se abandonan cuando no acompaña la suerte.

 


Ya en la segunda mitad, Rodrigo marcó a pase de Asensio, al que ya le habían salido alas. A continuación, fue Sergio Ramos quien cabeceó el córner más cómodo que recuerda. Isco cerró la cuenta. Nos lucimos el tiempo restante. Como un adolescente delante del espejo. Tocamos y nos tocamos, triangulamos, jugamos con esa alegría que solo puedes exhibir si estás alegre. El público entró en éxtasis y coreó el nombre de Luis Enrique.

El análisis debe ser entusiasta y es obligado olvidar los primeros minutos porque no son verdad, ya no existen. Lo único cierto es que de pronto podemos ganarlo todo, y esa posibilidad es un título, o que lo niegue alguien si tiene valor.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

1 Comment

1 Comment

  1. Antonio

    12/09/2018 at 14:12

    Sr. Trueba:
    Me gusto su cronica “Esplendor sobre la hierba”. Un detalle, los croatas no son “latinos” son eslavos.

    AM

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