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Evenepoel, en la contrarreloj de hoy. / Foto: Sirotti/Cordon Press

Campeonato del mundo

Evenepoel, el diamante que pulirá Lefèvre

El joven belga, que será parte de Quick Step en 2019, destrozó a todos en la crono júnior y con su tiempo se habría quedado cuarto en categoría sub-23

Vivimos tiempos en los que la precocidad no solo no nos sorprende, sino que nos hemos habituado a ella. Nadie pone el grito en el cielo porque Enric Mas suba al podio de La Vuelta con 23 años, porque Luka Doncic cruce el charco con 19 primaveras, porque Egan Bernal reviente a los mejores escaladores del mundo en el Tour con 21 años o porque Kylian M’Bappe se haya convertido en uno de los mejores futbolistas del mundo con esos mismos 19 años. Al contrario, el problema lo tiene el que ha cumplido los 24 y la gente todavía no le pide fotos por la calle. Es así como se entiende el deporte de alto nivel en pleno 2018, pero un servidor se sigue asombrando por ver gestas como la que ha regalado este martes Remco Evenepoel, un nombre que a muchos todavía les sonará a chino.

 


Un talento innato


Futbolista hasta los 16 años, viró su trayectoria deportiva a tiempo y se pasó a esto de dar pedales; y tiene pinta de ser un verdadero elegido. Es lo que ha aparentado hoy por la carretera y pocas dudas pueden quedar si pensamos que Patrick Lefèvre, director de Quick Step y moldeador de talentos ciclistas desde tiempos inmemoriales, ya lo tiene atado. Destrozar el reloj y a sus rivales en la contrarreloj de hoy era algo que todos presuponíamos. Había una vida de distancia entre él y el resto, pero reventar las expectativas de esta forma no parece creíble.

Su tiempo ha sido tan bueno y tan impresionante que le habría valido para ser cuarto entre los sub-23, algunos de ellos hasta cinco años mayores que Evenepoel. Se hubiese quedado a tan solo seis segundos de coger medalla y a poco más de cuarenta de ser campeón del mundo. Si todavía no han apuntado su nombre en la cabeza, se lo repito, Remco Evenepoel. Conocido por los ojeadores del mundo ciclista, sobre él han caído las redes de Lefèvre, que debe llevar vida y media dedicándose a forjar grandes campeones.

 


A la factoría Lefèvre


Lefèvre fue un corredor mediocre, de los que pastaban en el pelotón sin pena ni gloria, que años después de arrancar su carrera profesional se dio cuenta de que su sitio estaba al otro lado. Y vaya sí acertó. Hizo resonar su nombre cuando formó parte del MG Maglificio en el que militaban Franco Ballerini o Mario Cipollini, pero su consagración como director llegó a partir de 1995, cuando se hizo cargo de Mapei, escuadra que ha ido cambiando de nombre a gusto de los diferentes patrocinadores. Ahí forjó y moldeó leyendas como Paolo Bettini o Michele Bartoli.

Ahora, pasados los 60 años, llega a sus manos un nuevo talento, un diamante por pulir, un chico especial, un deportista ejemplar, que pudo ser futbolista, pero que ha tomado las riendas del ciclismo. Evenepoel se pone en las mejores manos del mundo y de la unión de ambos se espera una gran historia que contar capítulo a capítulo. Y nosotros vamos a ser testigos de ello. El ciclismo del futuro ya es presente.

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