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Evenepoel, escoltado por Andrea Piccolo (Italia) y Lucas Plapp (Australia)

Ciclismo

Evenepoel, tras la pista de Merckx

Tiene 18 años y ya es la promesa más deslumbrante del ciclismo desde el incomparable Merckx. Hoy se proclamó campeón mundial contra el crono en categoría júnior.

Remco Evenepoel nació el 25 de enero de 2000 y no compitió en una bicicleta de carreras hasta los 17 años; es decir, hace pocos meses. El fútbol era su deporte y su futuro parecía iluminado. A los cinco años entró en las categorías inferiores del Anderlecht como mediocentro defensivo y de allí, a los once, se fue al PSV Eindhoven. Regresó a Bélgica con catorce años para proseguir con su prometedora carrera; fue internacional Sub-15 y Sub-16. Hasta que decidió cambiar. Según dijo necesitaba nuevos alicientes, “estaba cansado del fútbol”. Así que cogió la bicicleta de su padre, Patrick, que había sido ciclista profesional y que corrió la Vuelta 93 con el Collstrop (113º). Casi desde el primer instante comenzó a ganar. La primera, en agosto de 2017, fue La Ruta de los Gigantes, nombre premonitorio. La siguiente, la Philippe Gilbert, otra travesura del destino. Desde entonces no ha dejado de levantar los brazos.

Hoy mismo se ha proclamado campeón del mundo contrarreloj en categoría júnior. Era el favorito indiscutible. Lo que nadie esperaba era su recital: 1:24 sobre el australiano Plapp y 1:38 sobre el italiano Piccolo. En tan solo 28 kilómetros. Ni su fama hacía augurar semejantes diferencias. Y su fama es considerable. Antes de coronarse en Innsburck, Evenepoel venía de ganar en septiembre el Giro della Lunigiana (más los puntos y la montaña), en agosto la Aubel-Thimister-Stavelot (más los puntos y la montaña), en julio el GP General Patton (más los puntos y la montaña), en mayo el campeonato nacional de Bélgica Sub-19 —con su tiempo hubiera ganado también en categoría Sub-23—, el Trofeo Centre Morbihan (más los puntos, falló en la montaña) y la Course de la Paix (más lo puntos y la montaña)… Todo ello, sin contar su exhibición en los Campeonatos de Europa. También en julio se proclamó campeón continental en ruta y contrarreloj. En la prueba de fondo en carretera (118 km) sacó casi diez minutos (9:44) al segundo clasificado, el suizo Balmer y al español Carlos Rodríguez. En la crono (23 km), se impuso a su compatriota Van Wilder con 24 segundos de ventaja (hoy le aventajó en dos minutos).


 

Las comparaciones con Eddy Merckx se han disparado y resultan inevitables. El Caníbal fue más precoz en la vocación y no tanto en los resultados. Comenzó a montar a los cuatro años y a los ocho ya se desplazaba al colegio en bicicleta, imitando a su primer ídolo, Stan Ockers (segundo en los Tour de 1950 1952). A los 16 obtuvo su primera licencia para competir y terminó sexto en su primer intento. Doce carreras después consiguió su primer triunfo (Petit-Enghien). Hasta los 19 no logró su primera gran victoria: el Mundial amateur en Sallanches. El resto es historia del canibalismo: cinco Tours (34 etapas), cinco Giros (24 etapas), una Vuelta (seis etapas), siete Milán-San Remo, tres Roubaix, dos Tour de Flandes, cinco Liejas, dos Giros de Lombardia y un Mundial.

Imaginar que la carrera de Remco Evenepoel tiene la misma proyección que la de Eddy Merckx es, en el mejor de los casos, temerario. Frank Vandenbroucke (1974-2009) fue otro belga que irrumpió en el universo del ciclismo como una supernova: su adolescencia estuvo plagada de triunfos y se hizo profesional a los 19, con 55 victorias en los siguientes seis años. Después de un intento de suicidio, murió a los 34 por una mortal combinación de drogas. Es obvio que hay un rango de posibilidades entre el éxito total y el fracaso absoluto. Las carreras de Alejandro Valverde o Peter Sagan han sido consecuentes con sus múltiples éxitos como ciclistas aficionados. Pero nadie en los últimos 40 años se ha acercado, ni siquiera de lejos, al dominio que ejerció Eddy Merckx sobre el ciclismo, a sus múltiples victorias en cualquier terreno. Es responsabilidad de Merckx que el ciclismo sea de los poquísimos deportes que no ha disfrutado de sus más grandes campeones en los últimos diez o veinte años (Messi, Federer, Bolt, Phelps, Tiger…).

Pensar que Evenepoel pude cambiar la historia es legítimo, hasta razonable. Ya ha fichado por el Quick Step para las dos próximas temporadas y podría debutar como profesional en 2020. Lo más probable es que el jueves también se convierta en campeón mundial en ruta. Sin embargo, el entusiasmo que provoca el prodigio debería ser moderado con tendencia al escepticismo. Alguien lo dijo: “Mientras nosotros hacemos planes, en el cielo se escuchan carcajadas”. Y sabía de lo que hablaba.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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