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Folleto propagandístico de 'Bienvenido Mr. Marshall'.

Cine

Cómo hemos cambiado: viaje introspectivo del cine español

Memoria de luz recuerda que el cine es una representación de colores donde, literalmente, los años pueden pasar en cuestión de segundos o se puede viajar de un sitio a otro en un instante.

Ante la típica pregunta de ¿qué es el cine?, David Lynch, creador de series como Twin Peaks y director de películas como El hombre elefante o Mulholland Drive, suele responder que es una fusión entre la pintura, la fotografía y el tiempo. Para Lynch, en definitiva, el séptimo arte es, valga la redundancia, el arte total, un mundo provisto de posibilidades que te lleva a lugares insospechados. La exposición Memoria de luz, disponible del 20 de abril hasta el 3 de junio en el Instituto Cervantes, precisamente a través de la pintura, la fotografía y el tiempo, recuerda que el cine es una representación de colores donde, literalmente, los años pueden pasar en cuestión de segundos o se puede viajar de un sitio a otro en un instante, un lenguaje digno de los sueños. La suma de carteles antológicos, folletos o catálogos históricos narra de forma introspectiva la vida del cine español, gracias al fondo documental de la Filmoteca de Valencia, y en consecuencia de la sociedad española y sus gustos, desde 1920 hasta 1980.

La historia del cine español es mucho más que sus películas: lo son también, por ejemplo, las revistas especializadas ya desaparecidas como Nuestro Cinema y otras que todavía continúan como Fotogramas. Memoria de luz exhibe exclusivas litografías de films como la calificada, por el propio material propagandístico, de “grandiosa superproducción” Federico II El Grande, Castigo de Dios, Ruta gloriosa o Moros y cristianos, de principios de los años 20. Pero también impresiones offset de pósteres de largometrajes como La ilusión viaja en tranvía (1954), El río y la muerte (1954-55) o La muerte en este jardín (1956), de directores realmente influyentes y especialmente originales que marcaron una época como Luis Buñuel, uno de los primeros cineastas nacionales que viajó a Hollywood y fue contratado por la Metro Goldwyn Mayer, que a pesar de los éxitos logrados en España con Viridiana (1961) o Tristana (1970), gran parte de su obra fue producida en países como Francia o México debido a sus convicciones artísticas y políticas, incompatibles con la dictadura franquista.

Buñuel, en Memoria de luz, está acompañado de otros pioneros, homónimos suyos, como Tito Davison, chileno de nacimiento y mexicano de adopción que estuvo estrechamente vinculado al cine español: El caso de la mujer asesinadita (1955) o La mujer que no tuvo infancia (1957); y también Juan Antonio Bardem, hermano de Pilar Bardem y, por lo tanto, tío de los actores Javier y Carlos. De Bardem se conserva el mural de La venganza (1958), cinta exhibida en el Festival de Cannes de ese mismo año y candidata al Premio Óscar a la mejor película de habla no inglesa, con Carmen Sevilla de protagonista. La actriz, cantante y presentadora de televisión sevillana no es la única folclórica, en la exposición también hacen acto de presencia otras como Sara Montiel (Varietes), Lola Flores (¡Pena, penita…!), Lina Morgan (La descarriada) o la en los años 60 apodada Conchita Velasco (Amor bajo cero).

Precisamente J.A. Bardem es, junto a su amigo y director Luis García Berlanga y el escritor Miguel Mihura, coguionista de Bienvenido Mr. Marshall (1953), de la cual la Filmoteca de Valencia conserva el documento original de la planificación de rodaje y otros folletos de la película reestrenada el 20 de diciembre de 2002 en Guadalix de la Sierra, lugar de localización del rodaje. Con José Isbert, Manolo Morán y Lolita Sevilla (la productora UNINCI obligó a Berlanga a incluirla entre el reparto) como actores principales, es considerada la primera gran película española, ya que marcó un hito en el cine nacional, pues consiguió burlar, a través de la comedia, al gobierno censor de Franco, con una parodia devastadora de la sociedad española del momento.

Con abundante documentación gráfica y fílmica (además se proyectan fragmentos de películas recuperadas y restauradas por el archivo de la Filmoteca valenciana), Memoria de luz reúne, en total, 62 carteles, 61 programas de mano, 12 novelas, 39 revistas, seis catálogos, 10 proyectores, nueve folletos, dos cámaras fotográficas, 34 fotografías, 40 cartas, cinco guiones, cinco borradores, cuatro invitaciones y más originales que invitan, sobre todo, a reflexionar. A no considerar si lo que se hacía antes era mejor o peor, porque es incomparable, las técnicas eran distintas, inferiores a las de ahora, pero el esfuerzo e interés probablemente sería el mismo, aunque sí valorar cómo hemos cambiado: desde la insonoridad y el blanco y negro del cine mudo, de temática religiosa e histórica, pasando por obras clásicas, la llegada de los primeros blockbusters americanos, hasta los primeros años del destape.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

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