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El sistema del VAR en el Camp Nou. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Fútbol

Los fallos del VAR: los penaltis por manos y el poco tiempo de juego

Barrenechea Montero, Japón Sevilla, Daudén Ibáñez, Ansuátegui Roca, Pérez Lima y Pino Zamorano hacen balance sobre el empleo del videoarbitraje

La llegada del VAR está reduciendo los errores en los arbitrajes, pero no consigue liberar al balompié de la polémica. Jugadas como la de Rulli con Vinicius o la de Suárez con Cuéllar han reavivado el debate en las últimas jornadas. Sin embargo, la estadística da la razón a la tecnología. Gracias a la intervención del VAR durante la primera vuelta, 30 goles han sido concedidos, 22 tantos fueron anulados por fuera de juego, cuatro jugadores expulsados y 26 penaltis pitados. Hay que recordar que el VAR sólo se aplica en cuatro supuestos: goles, identificaciones, penaltis y tarjetas rojas. Y que la revisión del colegiado en la pantalla se produce cuando el VAR le comunica que ha habido un error. Sobre el empleo del VAR hablan para A LA CONTRA seis antiguos colegiados: Barrenechea Montero, Japón Sevilla, Daudén Ibáñez, Ansuátegui Roca, Pérez Lima y Pino Zamorano.

A pesar de los datos, no faltan los escépticos con el VAR. Pero los números están ahí: el porcentaje de error en las decisiones arbitrales se ha reducido un 5% pasando de un siete a un dos. Se han corregido 59 errores claros y manifiestos. Aun así, siempre hay equipos perjudicados. Tanto los grandes como los pequeños. Aunque no sean tratados igual. O así lo cree Ansuátegui Roca (colegiado de Primera División por el Comité Valenciano entre 1988 y 2002): “Todos los problemas van a venir cuando el grande sea el perjudicado. Cuando el Huesca es el perjudicado, sale en muy pocos sitios”.

Pese a haberse reducido mucho, son 123 los errores que se contabilizan en la presente temporada. De esos 123, se pitaron 106 fueras de juego que no eran, no se sacaron cinco tarjetas rojas y se mostraron cinco amarillas que debieron ser expulsión. La enumeración de errores no cambia la opinión de Daudén Ibáñez (1994-2009, Comité Aragonés) o de Japón Sevilla (1995-2000, Comité Andaluz): “Gracias al VAR, el fútbol es más justo porque reduce las equivocaciones graves”.

Los penaltis también están dando mucho que hablar. Sobre todo, los que son pitados por mano, como el del Atlético de Madrid frente al Levante en la jornada 19. “El fuera de juego no me preocupa mucho, lo que me preocupan son los penaltis por manos, que son dos: mano voluntaria o mano deliberada. Y se están pitando unos penaltis por manos en mi opinión aberrantes. Y es un problema porque se sigue sin aclarar el concepto de voluntariedad en el arbitraje”, resalta Ansuátegui Roca.

Hace unos años, el único apoyo que se pedía para los árbitros, como hizo Barrenechea Montero, era un artilugio electrónico para saber si el balón había entrado o no en la portería. Ahora son cuatro los casos en los que LaLiga permite a los colegiados apoyarse en la tecnología. Para algunos son demasiados casos porque se ralentiza mucho el juego, pero para otros deberían introducirse algunos más para lograr la mayor igualdad posible. Ansuátegui Roca tiene claro que a los cuatro existentes deberían añadirse las simulaciones y los gestos antideportivos. Japón Sevilla (1990-1997, Comité Castellano Leonés) cree que “mirar más cosas supondría rearbitrar el partido” y Barrenechea Montero advierte del peligro de interrumpir demasiado el juego: “Si ahora mismo de los 90 minutos las estadísticas dicen que se juegan cincuenta y tantos, si añadiésemos más supuestos, tendríamos que cambiar el sentido del fútbol, porque se perdería más tiempo”. Pino Zamorano (2001-2007, Comité Madrileño) es de la misma idea: “Si interviniese en un saque de banda sería justo, pero no sería bueno para el fútbol”.

Al conversar con los colegiados, queda claro que son los árbitros de campo los que toman la decisión final en las jugadas dudosas. Pero ¿la realizan según su criterio o según las indicaciones que le transmite el juez de VAR? Hasta la jornada 19, sólo hubo 59 casos en los que el árbitro acudió a la pantalla para ver la jugada. ¿Por qué en el Mundial se revisaba tanto y en España no? Pérez Lima (2005-2007, Comité Canario) lo achaca a la venta del producto: “El éxito del Mundial estuvo en el número de jugadas que fueron revisadas en la pantalla. Incluso el gesto del árbitro del VAR hacia el principal era de mayor espectáculo: se agachaba, se ponía la mano en el oído y le hacía ver a todo el mundo que le pasaban una información. En España no ocurre. Aquí nos queda todavía mucho que aprender en la venta del producto”. Hay más preguntas. ¿Por qué acudir a la pantalla y no fiarse del criterio de sus compañeros del VAR? “Si el colegiado tiene una cosa clara y, pese a ello, debe consultar el VAR, entonces no tendríamos que tener árbitro. Bastaría únicamente con el VAR”, apunta Ansuátegui. Barrenechea Montero prescindiría de los que colegidos en activo para el trabajo de revisión: “El videoarbitraje lo debería llevar gente que supiera de arbitrajes como exárbitros de Primera e internacionales que no tengan ninguna relación con el Comité, para así lograr la mayor imparcialidad posible”.

España es la liga en la que menos tiempo se juega por partido de las cinco grandes: 53’5 minutos de los 90. Augusto César Lendoiro, expresidente del Deportivo de La Coruña, cree que se debería reducir cada parte a 35 minutos, pero de tiempo efectivo. Ansuátegui Roca coincide: “Si se jugase a tiempo efectivo, por lo menos no se perjudicaría al equipo que va perdiendo porque hay menos tiempo de juego efectivo por culpa del VAR. Si hay que jugar 20 o 25 minutos de tiempo efectivo, pues se juega ese tiempo”. Pérez Lima está en desacuerdo: “Tampoco se interrumpe tanto el juego. Creo que el VAR, como se pudo ver en el Mundial, entró perfectamente sin tantas interrupciones y quedaba bonito. Lo único que tenemos que acercar más es la toma de decisiones, que se vaya más a consultar, que la gente vea la comunicación que existe”.

Sólo por la importante reducción del porcentaje de error, el VAR debería ser considerado un instrumento beneficioso para el balompié. “La principal aplicación que tiene el VAR es saber si el balón ha entrado o no en la portería”, señala Ansuátegui. Sin embargo, reitera que el VAR “está fracasando en las manos dentro del área, aunque no es culpa del VAR, sino del criterio interpretativo”. “La violencia también está siendo totalmente erradicada y es difícil ver una agresión de un jugador a otro”, opina Pérez Lima. No obstante, por muy positivos que sean los datos, las quejas seguirán existiendo, tal y como explica Daudén Ibáñez: “Los latinos necesitamos algún tipo de conspiración en el aire. Algo de que hablar, algo que justificar; algo que genere discusión”.

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