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Fallout 76
Imagen de 'Fallout 76'.

Videojuegos

‘Fallout 76’: sensación agridulce

La entrega centrada en el multijugador de la popular saga de Bethesda no ha sido capaz de enganchar como siempre.

El momento en el que se tuvo conocimiento de una nueva entrega de un rico universo gracias a Fallout 76, los apasionados seguidores de la saga se encontraban de enhorabuena porque iban a tener a su disposición otra oportunidad de adentrarse en el Yermo, que era el resultado apocalíptico tras el lanzamiento de las bombas nucleares y cuyas historias siempre nos han absorbido por su complejidad, riqueza y la sensación de que nuestros actos tendrían sus consecuencias, estuviera donde estuviera situada la acción.

Sin embargo, la confirmación de que nos encontrábamos ante una propuesta distinta a lo habitual por Bethesda, que ha sido una de las compañías que se han caracterizado por ofrecernos experiencias únicas en el ámbito del single player, hizo que no pocas voces se mostraran escépticas ante un modo multijugador que no parecía casar con todo lo anterior.

Sin embargo, el sex appeal de vernos atrapados por una historia que pudiéramos compartir de forma más o menos simultánea con otros jugadores con el toque Fallout era un aliciente considerable salvo por el hecho de que no cumple con nuestras expectativas… por ahora.


Inicios conocidos


Lo primero de todo es mencionar el lugar que ocupa Fallout 76 dentro del lore de la saga. Al tratarse de una localización y cronología bien distinta de las que ya hemos conocido anteriormente, desde la versión descarnada del Fallout New Vegas, a la desolación del Washington D.C. en Fallout 3 o un Boston distinto del Fallout 4, Bethesda nos ha llevado hasta Virginia Occidental y más concretamente en la región de Appalachia.

Como uno de los integrantes del Refugio 76, seremos uno de los responsables del Día de la Recuperación, esto es, el momento en el que los supervivientes del holocausto nuclear que ha asolado nuestro planeta salen al exterior para intentar volver a una relativa normalidad salvo porque comprobaremos que nada salió como estaba previsto por la presencia de mutarachas, mutaescorpiones, mutantes y supermutantes que nos harán pasar las de Abel, que no Caín.

En este caso, la sensación de verse superado por las circunstancias nos obligará a estar muy atentos a cubrir nuestras necesidades de alimentación e hidratación con el extra de tener que lidiar con mutaciones, enfermedades y la clásica radiación, que para eso estamos en un escenario posnuclear.

Esa recreación está más que lograda y nuestro mayor aliado será nuestra base de operaciones o C.A.M.P., que es una herramienta imprescindible a la hora de sobrevivir ya sea despiezando los recursos que vayamos encontrando, instalando una fundamental purificadora de agua y con la posibilidad de poder colocarlo casi en cualquier punto del Yermo, habiéndose solucionado con sucesivos parches la molesta presencia de una pequeña roca que nos impedía desplegar nuestro campamento.


Robots, robots y más robots


Hay que decir que este Fallout 76 nos ofrece una historia distinta y cuya presentación viene de otra manera, lo cual no siempre es positivo. Al contrario de entregas anteriores donde los PNJs (Personajes No Jugadores) ocupaban un papel crucial, el multijugador de Bethesda nos irá adentrando en los sucesos de Virginia Occidental por medio de grabaciones, documentos o similares… y robots. Montones de robots.

La sustitución de humanos no ha sido todo lo satisfactoria que hubiéramos deseado por una interacción mínima y que le resta atractivo. Asimismo, se da la misma circunstancia cuando se trata de los otros jugadores con los que compartiremos el inmenso mapa en el servidor en cuestión aunque lo abordaremos un poco más adelante.

Asimismo, algunas de las características del pasado como es el V.A.T.S., el sistema de autoapuntado que ha sido modificado para Fallout 76 y que era el origen de algunos de los momentos más cinematográficos de la saga. Al tratarse de un título multijugador, parar el tiempo para aprovechar el área más vulnerable de un enemigo no es posible con lo que pierde su esencia aunque sí resulta útil para localizarlos cuando tenemos dificultades para encontrarles en el entorno.

De esta manera, el gun play se ve algo arcaico para los tiempos que corren y es que la alternativa de apuntar desde la cadera resulta un método poco productivo para acabar con los mutantes que salen a nuestro encuentro.

Igualmente, el motor gráfico de la saga muestra síntomas de agotamiento y no solo por las caídas en momentos puntuales. Al contrario de otros mundos abiertos, Fallout 76 no aguanta el tipo cuando nos acercamos a ciertos escenarios aunque luce con gran belleza en la distancia. La potencia nunca ha sido un elemento esencial en la saga, pero urge un salto cualitativo para mantener su prestigio.


Un amigo es un tesoro


Como título multijugador que se precia (o al menos ese es su propósito), da la sensación de que Fallout 76 posee una crisis de identidad al no dar en la diana tanto en la propuesta PVP (Jugador contra Jugador) o en la PVE (Jugador contra Entorno).

El aliciente de los enfrentamientos entre los propios usuarios del servidor no termina de convencernos tanto por el hecho en sí como por las recompensas con lo que uno de sus mayores atractivos no termina siéndolo aunque no se duda que se pueda ir mejorando con posteriores actualizaciones y las opiniones de los propios usuarios.

No obstante, el juego toma un cariz distinto cuando somos capaces de coincidir con amigos puesto que el trabajo en equipo con un grupo de conocidos a la hora de cumplir con ciertos objetivos se hace más satisfactorio en lugar de hacer la guerra por nuestra cuenta, que también puede ser el caso.

En ese mismo sentido, los propios contenidos online como son los eventos aleatorios no sacan el máximo partido a las posibilidades del título aunque todo esto puede corregirse… y confiamos en que sea el caso, al igual que nuevos escenarios que puedan ofrecernos algo distinto.

De todas formas, no todo es negativo porque hay aspectos a valorar en Fallout 76 y que se irá haciendo más rico si Bethesda cumple con su legendario prestigio. Aunque los enfrentamientos contra rivales de alto nivel son escasos, la opción de lanzar una bomba atómica a un área determinada es una bocanada de aire fresco a la hora de buscar mejores recursos y equipo… mientras lidias contra enemigos que son más fuertes que nunca.


Conclusiones


Hay que concretar que pese a sus carencias, Fallout 76 no es un mal juego y cumplirá las expectativas de aquellos a los que les encante pasar horas y horas recolectando recursos que suele ser una de las características de un título cuyo objetivo siempre será la supervivencia en un entorno hostil.

Sin embargo, la falta de una historia atractiva al uso como es característica de la saga se convierte en uno de sus mayores hándicaps y la falta de momentos épicos al igual que la no presencia de PNJs que han encontrado su equivalente en robots en cantidades industriales no son suficientes para compensarlo.

Por último, los bugs que siempre están presentes en un mapa tan enorme como en el Fallout 76 se convierten en una asignatura pendiente por parte de la desarrolladora, al igual que nuevos contenidos tanto en entornos como en raids que deberán atraernos lo suficiente en los próximos meses para que deseemos volver una y otra vez al Yermo.

Ojalá que sea el caso.

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