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Foto: Cordon Press

Motor

Alonso, campeón en Daytona

Soberbio pilotaje del asturiano que remontó posiciones las tres veces que se subió al coche. Es el primer campeón de Fórmula 1 en ganar la carrera de resistencia estadounidense

Fernando Alonso lo ha vuelto a hacer. Cuando anunció que se retiraba de la Formula 1 tenía buenas razones. Llevaba años en la máxima categoría del automovilismo sin disfrutar sobre el asfalto y sin opciones de competir. Tomó la decisión adecuada. Así lo demuestra su victoria en las 24 Horas de Daytona al volante del Cadillac número 10, un éxito más en las carreras de resistencia que agranda su leyenda como piloto total.

El sábado a las 20:30 (hora española) en Daytona, Florida, arrancó la mítica prueba de resistencia. Fernando Alonso fue el segundo piloto del equipo Wayne Taylor Racing en pilotar sobre el asfalto del circuito. El primero fue Jordan Taylor, hijo del propietario, que no se lo puso nada sencillo. En las dos primeras horas de carrera, el norteamericano dejó el Cadillac numero 10 en octava posición. Fue entonces cuando salió Alonso. En sus primeros kilómetros al volante se topó con una bandera amarilla por la rotura de motor del Porsche 99. Sin embargo, el percance no le detuvo y, tras la retirada de la señalización, empezó el recital.

Desde la octava posición Fernando Alonso volvió a sentir la adrenalina del asfalto y tan solo necesitó tres vueltas para conseguir la sexta plaza. Cada vez tenía más cerca la cabeza de carrera. La primera víctima fue Dane Cameron y su Acura 6, de la misma escudería de Juan Pablo Montoya. Fernando se puso primero tras un gran adelantamiento sobre el Mazda de Rene Rast. 

Alonso estaba volando sobre la pista, recordando aquellas mágicas tardes de Fórmula 1 en las que se ganó el apodo de Magic Fernando. Con un soberbio pilotaje, aventajó a sus rivales en 24 segundos, aunque otra bandera amarilla le privó de aumentar la distancia. Había estado en la pista dos horas y 50 minutos, era momento para descansar. Con 18 segundos sobre el segundo clasificado, dejó el Cadillac en manos de Kobayashi. Minutos antes al cambio de piloto, el otro compañero de equipo, Jordan Taylor, bromeaba sobre la actuación del español en Twitter: «Este chico parece que va bien».

 

 

Transcurridas quince horas de carrera, el Cadillac número 10 paraba en boxes y el asturiano volvía a la pista. Había dejado a su equipo en primera posición, pero sus compañeros se encargaron de dar emoción a la carrera. Así que Alonso tuvo que remontar de nuevo. Y bajo la lluvia. El Cadillac número 10 cambió de neumáticos y Alonso reanudó la exhibición. Adentrados en la oscuridad de la noche de Daytona y con una fuerte tormenta, Fernando realizó en la zona ovalada del circuito dos adelantamientos increíbles apurando la frenada sobre el Acura 6 y el Acura 7 para volver a liderar la carrera.

 

 

Un Fernando Alonso feliz al volante logró casi 50 segundos de ventaja sobre sus perseguidores. Pero la mala fortuna se disfrazó de tormenta. La intensidad de la lluvia forzó una bandera amarilla que echó por tierra todo la ventaja obtenida. Como el temporal no cesaba, la organización se vio obligada a mostrar la bandera roja y parar la carrera durante casi dos horas. Tras la reanudación, Fernando Alonso tuvo que parar para que su compañero Kobayashi tomase de nuevo el relevo. Faltaban cinco horas para el final.

 

 

A falta de dos horas, 53 minutos y 36 segundos, el piloto asturiano se subió al Cadillac 10 para realizar las tres últimas horas de la carrera. En ese momento, el bólido se encontraba en tercera posición, por detrás de un imperial Nasr (piloto del otro Cadillac de la carrera, el número 31)  que lideraba con 18 segundos de ventaja. Pero esta vez la fortuna sí sonrió a Fernando Alonso. Una bandera amarilla hizo que los pilotos se juntaran de nuevo y que Nasr perdiese toda su ventaja. Cuando la señalización amarilla se retiró, el asturiano salió lanzado a por la primera posición. Tras varias vueltas, el piloto brasileño del Cadillac 31 no aguantó la presión a la que le estaba sometiendo Fernando Alonso y se salió de la pista. Faltaban escasas dos horas para el final y lideraba la carrera, que se volvió a suspender por el mal tiempo. Cuando parecía que la competición se podría reanudar de nuevo, la tormenta volvió más fuerte. Finalmente, la organización dio por concluida la prueba y el equipo de Fernando Alonso se proclamó campeón de las 24 horas de Daytona.

Cada vez parece más cerca el sueño de alzarse con la triple corona (campeón de la Formula 1, 24 horas de Le Mans y las 500 millas de Indianapolis). Tras su victoria el año pasado en Le Mans, solo falta Indianápolis para emular al británico Graham Hill (1929-1975), el único piloto que lo ha logrado.

Tras las 24 horas de Le Mans y las 6 horas de Silverstone y Spa, del año pasado, Fernando Alonso volvió a una prueba de resistencia, para competir, para sentir la pasión de las carreras y, sobre todo, para volver a ser campeón.

 

 

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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  1. Pingback: Fernando Alonso, ¿y ahora qué? I Multimotor I A la Contra

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