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Champions

Fernando Carro, el español que comanda al Bayer Leverkusen

Es la última frontera del fútbol español. Tras exportar futbolistas y entrenadores, ahora le ha llegado el turno a los ejecutivos. Fernando Carro es el mejor ejemplo.

Los cazatalentos ya no miran solo lo que ocurre en el césped. También en las oficinas. Así fue como reclutaron a Fernando Carro (Barcelona, 1965), actual CEO del Bayer Leverkusen, que tuvo que superar varios procesos de selección antes de desembarcar en el mundo del fútbol. A él aficionado de siempre al balompié le sedujo pronto la idea. Atrás quedaba su etapa como Presidente de Bertelsmann España y como CEO de Arvato. En Leverkusen habían identificado en este catalán formado en Alemania al perfil ideal que buscaban. En el club de la aspirina Carro llegaba para erradicar los varios dolores de cabeza que aquejaban a la entidad. El reto era asentar al equipo en Champions con un crecimiento sostenible y con la cantera como principal aval.

La afición por el fútbol de Fernando viene de lejos y no está exenta de casualidades. Cuando era un crío su madre fue profesora de español del mítico Hans Krankl, delantero austriaco del Barça, con el que fraguó una buena amistad que aún hoy perdura. Para entonces Carro ya había comenzado sus estudios en el Deutsche Schule (Colegio alemán) de la Ciudad Condal y más tarde completó su formación como ingeniero económico y técnico superior en Administración y Finanzas por la Universidad de Karlsruhe. Incluso llegó a colaborar con periódicos austríacos como periodista deportivo. Eso sí, desde que fue designado CEO del Bayer, en abril de 2018, la pasión ha mutado en obligación, tal y como contó Fernando en un desayuno organizado por EFE en el que fue protagonista.


Mente germana, corazón español 


Saben en la Bundesliga que la renovación en el fútbol exige actualizaciones constantes. Por eso en el BayArena buscaban a alguien creativo, capaz de unir el mundo de la empresa y el fútbol, preparado para los nuevos tiempos, esos en los que el negocio ha atropellado al deporte. A la vieja escuela pertenecía Michael Schade, experto en relaciones públicas y presidente del Bayer Leverkusen hasta mediados de 2018. De su predecesor, tan germano como la aspirina, quiere imitar Fernando su discreción y quizá por ello evita los micrófonos y las entrevistas. No quiere pasar a la historia como Schade por haber despedido a Tayfun, antiguo entrenador del Leverkusen, en una rueda de prensa tras un partido. Los calentones no entienden de fronteras.

Para evitar ese tipo de situaciones tiene siempre el escudo a mano de Rudi Völler. Leyenda del club, actualmente director general, y rostro reconocible del Bayer Leverkusen. Junto al ex internacional alemán y el director deportivo, Simon Rolfes, departe cada mañana en las oficinas del BayArena la situación del club, los retos deportivos y nuevas fórmulas para expandir la marca Bayer. Sus capacidades le facilitan una comunicación transversal en el club que va desde los altos ejecutivos de la empresa matriz, Bayer, hasta departir situaciones con los hinchas o el entorno de los jugadores. Esas dotes le han valido también para convertirse en el representante de la Bundesliga en el Comité de Competiciones de Clubes de la UEFA, en un fútbol y en un país donde el consenso se impone por encima de todo.


Los pilares del Bayer


El club germano que cuenta con un valor de mercado de 337 millones de euros, según el último informe de Brand Finance, y maneja un presupuesto de 200 millones se ha propuesto desde la llegada de Carro entrar en el selecto Top-16 de Europa. A nivel deportivo y económico. Por ello el plan de desarrollo se asienta sobre tres pilares fundamentales: proyecto de cantera, proyecto de marca e infraestructuras. En Leverkusen llevan 40 años instalados en la Bundesliga (algo solo al alcance del Dortmund y del Bayern de Munich) pero son ya 16 años de sequía de títulos. En un fútbol dominado históricamente por el Bayern, el resto de equipos germanos tienen que buscar alternativas para ser más competitivos.

En Leverkusen la apuesta por la cantera es total. Y la tradición viene de lejos, de los tiempos de Michael Ballack o más recientemente Toni Kroos. Hoy ese legado lo perpetúa Kai Havertz, joya de la corona de la cantera y una de las piezas más codiciadas del próximo mercado de fichajes. El mediocentro ofensivo de 20 años es la nueva sensación del fútbol alemán y desde hace 10 se ha ido puliendo en las categorías inferiores del equipo de la aspirina. El gran activo del Bayer representa también al centrocampista moderno con su 1,86m, de zancada larga y con llegada al área. Quizá por ello no tiene cláusula de rescisión, aunque el Bayern, entre otros, ya le tentó el verano pasado. Pero la captación de talento jóven no se limita al interior de sus fronteras.

Siempre ha tenido Leverkusen una especial sensibilidad por el mercado sudamericano. Desde los tiempos de Lucio o Ze Roberto o más recientemente con Arturo Vidal, quien pasó cuatro temporadas en el BayArena antes de viajar al Piamonte. En la actualidad la cuota latina se completa con jugadores como el chileno Charles Aránguiz, otro de los jugadores franquicia, el argentino Alario y las apuestas de futuro que suponen los brasileños Wendell y sobre todo Paulinho (19 años). La clave es invertir en formación y retener el talento hasta conformar un equipo campeón. Aunque casos como el de Julian Brandt, vendido este verano al Dortmund por 25 millones, demuestran lo difícil de la ecuación.

Para seducir a las jóvenes promesas el Bayer Leverkusen también apostó por un estilo de juego atractivo y ofensivo que colmara las expectativas de sus aficionados. Ese estilo lo representa Peter Bosz, ex entrenador del Ajax que tras una mala experiencia en Dortmund fue elegido por Fernando Carro para reconducir a un Bayer a la deriva la temporada pasada. Su probada experiencia con los jóvenes estaba más que acreditada en el Ajax y en Leverkusen consiguió meter al equipo en Champions en una gran segunda vuelta. Los resultados, sin embargo, no están acompañando este año donde se ha redoblado la exigencia al tener que compaginar Champions y Bundesliga. En el torneo doméstico marchan décimos y en la máxima competición europea el panorama no es mucho más halagüeño. Todavía no han puntuado y son últimos de grupo.

El partido de esta noche frente al Atlético de Madrid (21:00h) en el BayArena marcará sus objetivos en estas Champions. Una victoria metería a los de Bosz en la pelea por el segundo puesto y una derrota o empate les condena a pelear por el premio menor de la Europa League. Lo que es seguro es que el estadio, el BayArena, presentará un ambiente formidable con 30.000 almas animando a los suyos. Esa es otra de las cuentas pendiente de Carro en Leverkusen, ampliar un estadio que se ha quedado pequeño para una ciudad de 100.000 habitantes. Una inversión en infraestructuras necesaria y otra vía de explotación para aproximar el reto que se ha marcado: asentar al Bayer Leverkusen entre la nobleza del fútbol europeo.

 

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