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Zverev y Djokovic posan con sus trofeos. / Foto: Fotoarena/Cordon Press

Tenis

El líder de la ‘Next Gen’ pasa al nivel maestro

Zverev sorprende en la final a Djokovic (6-4, 6-3) y se convierte en el campeón de las Nitto Atp Finals 2018. Sacha desdibujó a Nole a base de saques y solidez. El serbio se queda sin igualar los seis títulos de Federer

Como si fuese estadounidense en vez de alemán con ascendencia rusa, Zverev ha alcanzado la mayoría de edad tenística a los 21 años. Lo ha hecho en un escenario enorme, el Torneo de Maestros, frente a uno de los más grandes de la historia de este deporte. Al Djokovic que parecía imbatible lo ha parado este teutón estirado, que desde este domingo entra definitivamente en la élite de la disciplina de la raqueta.

El partido ante Isner, y sobre todo contra Federer, han hecho despegar al que todos los expertos señalaban como el máximo exponente de la generación que viene, ésa que debe heredar el tenis de mano de los señores del Olimpo, también llamados “Big Four” (los propios Federer y Djokovic más Nadal y Murray). Ya había ganado al suizo y al balcánico en dos finales, en ambos casos de Masters 1000, pero lo de esta semana han sido palabras mayores. Zverev, una vez que había llegado a las semifinales, tenía mucho más que ganar que perder. Si caía era lo normal y gozaría de más oportunidades. Pero en las transiciones suele haber un clic, donde todo cambia. Y desde un fin de semana de noviembre de 2018 en Londres, Sacha deja de ser futuro para convertirse en presente.

Zverev, intuimos, saltó a la pista del o2 Arena con la idea de explotar sus puntos fuertes de ataque. Lo que puede resultar una obviedad a veces no lo es tanto: en ocasiones, ciertos equipos o deportistas salen más con el propósito de anular que de crear. Y el de Hamburgo, ya número 4 del mundo, recurrió a su servicio, que le funcionó a las mil maravillas en el primer set especialmente. 88% de primeros y siete aces dan fe de ello. Lo otro que hizo bien es salir con respeto, pero sin miedo.

Alexander creía en su estrategia y la ejecutó: en los puntos largos aguantó de tú a tú a Djokovic y le atacó con fiereza cuando pudo. Nole, que durante la primera manga fue el del resto del torneo, vio cómo había oposición desde el otro lado y algo pasaba. Si en los otros partidos llevaba el juego del tonteo con la chica por donde quería, marcando él los tiempos, aquí algo había cambiado. Se mostró desconcertado porque no tenía las riendas. Y empezó a fallar. Para su desgracia, llegó en el peor momento.

El número uno, que hasta ahora no había encajado un break, cometió dos errores no forzados, perdió su servicio y dejó el marcador en 5-4. A Sacha no le tembló el pulso e hizo tres aces en el juego que le haría ponerse 1-0 en sets. La mitad del camino estaba recorrida.


Bajada de nivel, pero mayor la de Djokovic


Como si ninguno de los dos se creyera lo que acababa de suceder, los tres primeros juegos de la segunda manga cayeron en el zurrón del restador. Lo bueno para Zverev es que él no empezó sacando. En una suerte de papeles cambiados, Nole fallaba y fallaba y el alemán era el frío reloj que marcaba el ritmo. No necesitó el teutón rozar la perfección con el saque como en el primer set. La ciencia lo hacía imposible y la antropología y la filosofía servían las explicaciones: el final se acercaba y la tensión en los músculos, también a causa del acumule de minutos, crecía. Los dos tenistas se hicieron más humanos pero las piernas, y sobre todo la cabeza, eran superiores en el lado del aspirante.

Como Federer, Djokovic lo intentó, quizá más por orgullo que con convicción. Varió su juego, yéndose a la red con mayor frecuencia. Pero el punto que cerró el partido fue una muestra de lo que estaba sucediendo: el serbio subió acelerado, aunque con un buen golpe –al final Nole es mucho Nole-, pero se encontró con un paralelo milimétrico del jovencito talentoso, que venera a sus mayores y a los que ambiciona alcanzar.

En las Nitto Atp Finals 2018 lo ha logrado por primera vez de manera seria. Zverev deja la ‘Next Gen’ para pedir sitio en la mesa de los grandes. El título de Maestro es el mejor de los avales.

En la selva del periodismo, A La Contra me es un gran ecosistema donde habitar. No entiendo la vida sin deporte, así como tampoco sin historias. En este espacio intentaré contar las que piense pueden resultar interesantes, y hacerlo con estilo propio. Como Hornby, me enamoré del fútbol "tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia trae consigo”

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