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Champions

Claves tácticas de la final de Champions

El Liverpool es el equipo con la transición defensa-ataque más rápida y demoledora del fútbol europeo. El Tottenham debe evitar que su adversario corra.

Para los que amamos el fútbol, una final Liverpool-Tottenham hace que, gane quien gane hoy, todos vayamos a ganar un poco, especialmente el fútbol. ¿Cómo son el Liverpool y Tottenham? Aquí vamos a intentar desentrañarlo.

 


Pochettino y su Tottemham


Los Spurs quedaron terceros en la Premier 2017-18 por delante del Liverpool. El equipo estaba en el momento justo para convertirse, con dos o tres fichajes, en claro candidato para disputar el título al City o a quien fuera. Pero no fue así. Por eso no podemos hablar de este equipo sin mencionar algo fundamental: el Tottenham comenzó la temporada 18-19 sin fichar a un solo jugador, algo inaudito en estos tiempos en los que los equipos que quieren ganar la Champions se gastan cada verano lo más grande para potenciar sus plantillas.

Así que Pochettino se tuvo que reinventar: debía dar soluciones a problemas sin cambiar de herramientas. Y tiró de lo único que podía, el ingenio. Mientras otros prefieren marcharse cuando vienen mal dadas a la espera de plantillas repletas de cracks a su gusto, Pochettino decidió ser entrenador. Es decir, sumar, pensar, trabajar y dar soluciones, inventárselas.

Otros si no tienen gol fichan a Cristiano; si les fallan los centrales o no son de su agrado contratan a  tres o cuatro, los que hagan falta; si les falta talento en medio campo fichan a De Jong o a Eriksen o a Pogba o a Hazard. Pochettino no pudo hacer eso. Él necesitó gol y se inventó a Moura y a Son como goleadores.

El Tottenham de este año ha sido el equipo más camaleónico de la Premier. Cada partido representaba para el técnico una nueva pregunta y él le daba una respuesta distinta. ¿Cómo? Pues sin repetir alineaciones, sin repetir dibujos o combinándolos sobre la marcha, buscando y rebuscando en su vestuario lo mejor para cada momento, y confiando en una plantilla a la que le iba a pedir tres cosas: fe, confianza y disponibilidad. Porque el trabajo duro no lo pide, lo exige.

Este año el Tottenham ha sido un equipo presionante si tenía que serlo y también replegado si era lo que tocaba. Ha sido un equipo abierto a las bandas con Son y Moura y también cerrado por dentro con dos delanteros centro como Kane y Llorente. Han jugado con un pivote defensivo como Dier, con un pivote dinámico como Winks, con dobles pivotes en los que a uno de estos dos se les sumaba Erikssen o Wanyama o simplemente con estos últimos. Han jugado con tres centrales Vertonghen, Davinson Sanchez y Alderweireld , o en 4-4-2.

Hoy no sabemos cuál será el plan, de momento tampoco sabemos si puede jugar Kane. Lo que sabemos es que Pochettino tendrá respuestas a lo que pase, sea lo que sea.

 


Klopp y su Liverppol


El alemán ha llevado por segundo año consecutivo a los de Liverpool a la final de la Champions, y como siempre, su equipo ha mejorado en comparación al año pasado.

Klopp detectó que a su idea le colgaban todavía algunos flecos. Solucionó el problema en la portería fichando a Alisson , un porterazo de verdad. Además vio que su Liverpool era una máquina de presionar, de correr, un grupo capaz de jugar a un ritmo diferencial, pero le faltaba algo: crecer en el juego posicional. Había que mejorar las posesiones, la salida del balón, seguir siendo igual de agresivos pero ser capaces de tener más minutos la pelota. Para eso fichó a Fabinho del Mónaco y el ex lateral del Castilla ha sido una sorpresa. Fabinho se retrasa a la altura de los dos centrales, Matip y Van Dijk, formando un triangulo de salida del balón. El brasileño tiene menos calidad que Henderson, que es el encargado del cambio de orientación buscando a los laterales, pero aporta sencillez, no se complica, juega con la suficiente fluidez como para asegurar una buena posesión, sin calidad pero con naturalidad, suficiente para Klopp.

Los reds son el equipo con la transición defensa-ataque más rápida y demoledora del fútbol europeo. Todos sabemos que su contragolpe por los tres carriles es mortal, que sus laterales son capaces de vivir todo el partido metidos en campo contrario y que esa es una de las claves de este Liverpool: Klopp quiere que todo lo que pase en el partido pase en campo rival, ya sean sus aciertos o sus errores. Para eso cuenta con Van Dijk, para mí, la clave de este equipo y sin ninguna duda el mejor jugador del mundo esta temporada.

Aunque sea la final de la Champions, probablemente veremos un típico partido Premier con cambios defensa-ataque y ataque-defensa vertiginosos, con sus transiciones a toda pastilla y con posibilidad de ver momentos con esquemas rotos y abiertos. En ese decorado, Klopp y su equipo saben pescar mejor que nadie, y me imagino que como pasó en la liga inglesa, ese será el caballo de batalla de Pochettino, intentar evitar que el Liverpool corra.

Esa puede ser una de las claves del partido, que el Tottenham logre dominar el tiempo, el ritmo, algo muy complicado ante este Liverpool. Es evidente que jugadores como Salah, Firminio, Mané, Kane, Delle Alli o Moura le pueden solucionar la papeleta a sus compañeros con un gol que se saquen de la chistera, calidad tienen para ello, pero para mí la clave fundamental reside en dónde se juegue el partido. Si el Liverpool logra inclinar el campo a su favor, más de la mitad de la historia estará contada.

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