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Selección

España vuelve a su final favorita

La Selección lo bordó contra Francia (4-1) y buscará su quinto título contra Alemania. Se repetirá la final de 2017. Fabián volvió a ser el mejor.

Primero, los hechos. La selección española Sub-21 venció a Francia por 4-1 y jugará por octava vez la final de la Eurocopa en busca de su quinto título (el torneo comenzó en 1978). El rival será Alemania, que derrotó en su semifinal a Rumanía (4-2), de manera que los finalistas de 2017 volverán a encontrarse. En el torneo disputado en Polonia se impusieron los alemanes (1-0), pero España llega en las mejores condiciones al último partido. Imposible no sentirse optimista. Incluso eufórico, qué diablos. Tendrán que jugar mucho para jugar más que nosotros.

Desde que perdió en el encuentro inaugural contra Italia (1-3), la Selección no ha dejado de crecer. En su goleada ante Francia volvió a sobreponerse a todas las dificultades posibles. Al equipo le birlaron un penalti y Francia se adelantó en el marcador con otro al límite. Pero no fue un problema, si acaso un estímulo. Los jugadores se han acostumbrado a las remontadas y al viento en contra. Y el portero, en este caso Sivera, no es una excepción. Una excelente parada con 0-1 nos mantuvo con vida y, a partir de ese instante, arrancamos la máquina. Conviene no dejarse una medalla sin poner.

En cuanto España se apoderó del balón emergieron los talentos que nos elevan. Y pienso especialmente, y por estricto orden de maduración, en Fabián, Oyarzábal y Ceballos. Con ellos el juego se llena de espacios, y no es necesario que existan. Ayudan los laterales, y se terminan por sumar todos. El talento también es contagioso.

Empató Marc Roca a la salida de un córner y Francia se empezó a sentir superada. Tenía motivos. Su músculo quedaba en evidencia ante el dinamismo de su enemigo. La eterna historia del ratón y el gato. Oyarzábal ejecutó un penalti del que había sido víctima (no lo pareció, pero ni un francés rechistó, tampoco el VAR) y la confianza se puso la camiseta roja, también las musas.

Todo nos salió bien. Dani Olmo marcó el tercero en una de esas jugadas maravillosas que convierten el fútbol en algo muy próximo al dibujo técnico. Fabián, excelso durante todo el torneo, centró cuando se esperaba su disparo, y lo hizo sin mirar, como si entender fuera más importante que observar. Por último, un chutazo de Mayoral culminó una de esas noches que algún día tomaremos como punto de origen de algún éxito futuro. Tal vez me estoy anticipando, pero dan muchas ganas de anticiparse. Todavía falta un paso, es cierto, aunque cuesta imaginarlo en falso. 

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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