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Opinión

Y el presidente, ¿qué?

Florentino Pérez y su poder económico, unido a su red de contactos mediáticos, ha sembrado el terror en muchas redacciones y sus despachos correspondientes.

En el Real Madrid pasa a menudo, demasiado a menudo. El equipo no funciona y la culpa la tiene la abuela que fuma. Nunca un peso pesado del vestuario, nunca un entrenador con pedigrí, nunca el presidente.

Pero llega un día en la Era Pérez en que, misteriosamente o no, todo vira. Porque, hasta hace no mucho, si el Madrid distaba tropecientos puntos del Barcelona, la culpa era de la prensa, si Cristiano defraudaba a Hacienda y eso trascendía, la culpa era de la prensa. Y si a un entrenador fichado en pleno Mundial, sin premeditación alguna pero con mucha alevosía, se le preguntaba si Cristiano era mejor que Messi, días después de haber afirmado lo contrario, era la prensa la que merecía recibir barra libre de abucheos. Tres meses después, ese técnico, es historia en el Madrid. Y no precisamente de la buena.

EL 5-1 del Nou Camp no es tan grave por previsible. Pero es vergonzante. Previsible porque el equipo no da para más y no es un problema coyuntural sino estructural. El 80% de ese grupo está físicamente roto y eso no hay entrenador que lo solucione en tiempo récord.

Pero lo vergonzante… eso sí que no tiene perdón de dios. Si el fútbol fuera la vida, habría que pedir juicio sumarísimo para el responsable. Pero como es sólo un juego de pasiones, debemos conformarnos con pedir resposabilidades al único responsable del desastre de hoy, que no es otro que Florentino Pérez.

El presidente y su poder económico, unido a su red de contactos mediáticos, ha sembrado el terror en muchas redacciones y sus despachos correspondientes. No se le podía toser. Mientras el Madrid ganara (y los hacía a razón de cuatro Copas de Europa en cinco años) cualquier objeción a la política deportiva del club era producto, poco menos, que de una teoría conspirativa sin fundamento alguno. Inquina, pura inquina.

Pero lo cierto es que en cinco meses, tanto él como toda su cohorte de aduladores, han visto pasar ante sí la dimisión de un delfín llamado Zidane que previó la tempestad que se avecinaba y renunció a sortearla, la marcha del caprichoso goleador que le toreó a él y a todo el madridismo durante años —aunque mereciera sobremanera la pena aguantarle sus constantes salidas de tono— y las sucesivas negativas de una larguísima lista de entrenadores que no han querido entrenar al vigente campeón de Europa. Uno tras otros dijeron no. Salvo Julen. El enésimo. El que quedaba.

Y todo eso le ha pasado a Florentino sin que nadie, en la Asamblea de Compromisarios se atreviera a decirle ni media. Sin que nadie de su entorno haya insistido lo suficiente en que este equipo necesitaba fichar. Y no hablo de gastarse millones. Digo fichar. Política deportiva . ¿Qué cosas tengo, verdad? Hasta ahora, bastaba con pagar al mejor del Mundial, al más caro del mercado o al que perseguían otros competidores. Y las cosas salían. Pero ha llegado el día en que el manido mantra de «fulanito ha nacido para vestir la camiseta del Madrid» ha perdido su efecto hipnótico. Ya no mueren por venir… ni los clubes sucumben ante el aura mayestática de Florentino Pérez.

Y, a todo ėsto, Lopetegui se va. Vencido. Devaluado. Me atrevería a decir que hasta humillado por alguien que, de no haber dicho lo que dicen que ha dicho de él, debería haber salido de inmediato a desmentir semejantes barbaries. Porque han sido muchas y muy malsonantes.

En el Madrid hay cosas que han cambiado, otras que nunca cambiarán y otros que deberían ser cambiados de inmediato.

1 Comment

1 Comment

  1. Luis Miguel

    29/10/2018 at 21:10

    Con un par, perdona la expresión pero los lameculos a ver qué dicen ahora.

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