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Opinión

Florentino y el Equipo Dédalo

La receta del presidente es sencilla: los buenos siguen siendo buenos después de los 30, pero necesitan tener hambre y ya está.

No lo intenten. Nadie puede ser más presidente que Florentino. El máximo mandatario madridista nació con un mapa genético clavadito a la arquitectura de un palacio y en el que ningún cromosoma quiere estar por debajo del otro. Así que resumir su reunión con los socios compromisarios es harto sencillo. Aquí manda él, y las revoluciones se quedan para el que quiera contar las vueltas que da un cigüeñal.

Dejando de lado lo de techar el estadio —operación que costará lo mismo que fichar a Lucas Silva, cincuenta veces consecutivas, pero que dará lo que vale Neymar en ese mismo periodo—, cuando Florentino habla de que lo suyo es seguir confiando en los que tanto han ganado y en el entrenador que les acompañaba, a mí me viene el recuerdo de la película Space Cowboys.

Cuando la Tierra se ve amenazada por una averiada estación espacial de la antigua URSS —con misiles apuntando a nuestras cabezas—, el personaje encarnado por Clint Eastwood decide que para arreglar el desaguisado es mejor la veteranía que la sangre joven, y vuelve a reunir a su equipo, el Dédalo, en el que todos peinaban canas a espuertas.

Florentino dice que quiere volver a situar al Madrid en lo más alto, pero con Ramos, Modric, Marcelo y Karim. Acompañados de Zidane, un entrenador al que no hay que pedirle tecnologías tácticas, porque él en lo que cree es en la libertad del artista. A ver si estos están por la labor.

Si el presidente del Madrid tiene razón, ya se pueden preparar la mayoría de los analistas deportivos. El Madrid no necesitaría grandes cambios, sino volver a tener ganas de comer. Tanto título empacha.

Con esta decisión, hay que sacar dos conclusiones: para Florentino, el fútbol es más fácil de lo que nos cuentan ciertos entrenadores, y Zidane a los que no quería eran a Borja Mayoral, Vallejo, Llorente y Ceballos. Más que ser director deportivo, Zizou suspiraba por tener profundidad de banquillo, su banquillo. Así que, con la incorporación de Hazard y las repescas de James y Bale, el Equipo Dédalo se dispone a seducir a la 14ª Copa de Europa.

Mientras algunos afirman que no hay buena transición ofensiva sin dar quince pases, otros que importa más la ocupación de espacios que donde empieza la presión, y hay quien sostiene que no se puede ser un equipo ganador si no se cambia una cuarta parte de la plantilla cada tres años… la receta de Florentino Pérez es bastante más sencilla: los buenos siguen siendo buenos después de los 30, pero necesitan tener hambre y ya está. Es algo así como la sencillez de Arguiñano frente a las esferificaciones hidrogenadas de los herederos del Bulli.

Mas Space Cowboys y menos Power Ranger .

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