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El fotógrafo de Mauthausen
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Cine

‘El fotógrafo de Mauthausen’; a tres metros sobre los nazis

Mario Casas adelgazó doce kilos para dar vida al catalán Francesc Boix en Mauthausen. Y el esfuerzo, a simple vista, no ha merecido la pena.

Tenemos muchos héroes silenciosos en nuestra historia. Algunos todavía pasan desapercibidos bajo el yugo del olvido o la ignorancia, pero otros, gracias al cine, a la música, a la literatura, al teatro, o simplemente, a las buenas memorias, florecen para darnos una lección. Francesc Boix fue un militante de las Juventudes Socialistas Unificadas en Cataluña, el cual participó activamente en la Guerra Civil en el bando republicano como parte del 30ª división del ejército popular. Tras la caída de la República, Boix se alistó en la Compañía de Trabajadores Extranjeros del Ejército Francés durante la Segunda Guerra Mundial, pero acabó encerrado en el campo de concentración de Mauthausen junto a muchos otros republicanos despojados de sus vidas, de su dignidad y de su propia patria.

Para los nazis, Boix era un paria. Sin embargo, fueron ciertos individuos los que unidos consiguieron vengarse del nazismo con pequeñas acciones que, posiblemente, tuvieron consecuencias que hoy agradecemos y recordarnos como un acto de justicia. Insuficiente para las víctimas, pero reparador para sus familias. Francesc Boix fue uno de esos pequeños grandes hombres. Aferrado a sus fuertes convicciones, consiguió hacerse con más de  2.000 fotografías que inmortalizaban las atrocidades que se llevaban a cabo en Mauthausen. Aquellas instantáneas fueron de vital importancia para que el mundo viviese en sus propias carnes el horror, y para que altos cargos del Tercer Reich fuesen condenados en los juicios de Nuremberg y Dachau, donde Boix participó como testigo.

La película dirigida por Mar Targarona y protagonizada por Mario Casas, resume, precisamente, cómo Boix consiguió esconder todas aquellas fotografías. Rodada en Terrassa y en Budapest,  en los mismos decorados utilizados para la grabación de El niño del pijama de rayas, El fotógrafo de Mauthausen tenía todos los ingredientes para ser una de las mejores películas españolas de los últimos años, sin embargo, el filme fracasa estrepitosamente en su ejecución, devorado por una historia demasiado compleja para su protagonista y por una palpable falta de rigor histórico. Mario Casas adelgazó doce kilos para dar vida al catalán Francesc Boix en Mauthausen y algunos lo vendieron como una transformación parecida a la de Christian Bale en El Maquinista. Perdón, me ha entrado una carcajada. El esfuerzo, con todo el dolor de mi corazón y de sus músculos hercúleos, no ha merecido la pena.


Director: Mar Targarona

Reparto: Mario Casas, Alain Hernández, Macarena Gómez más

País: España

Duración:


¿Qué tiene que hacer Mario Casas para evolucionar? Interpretar. ¿Cuál es el secreto? Olvidarse de sí mismo. Cae en la tentación de hacer suyos todos sus personajes, y con suyos me refiero a que no es capaz de liberarse de esa sombra de tipo duro de barrio que le persigue y le castiga. Lo peor, es que él tampoco pretende transformarse en algo más y eso le impide dejar huella. No sé si el error es del propio Casas o de quien decidió que él era el hombre perfecto para interpretar un papel tan exigente. Todavía espero un punto de inflexión en su carrera, porque esta vez, también me ha decepcionado.

Quizá Mario no sea más que un hombre de Paco y no es algo de lo que avergonzarse. Cada cual debe adaptarse a sus cualidades y sacarles el mayor rédito posible. Me apena (mucho) que podamos catalogar El fotógrafo de Mauthausen como otra en la que sale Mario Casas”. Y ya sabrán qué quiero decir, hormonas para dar y tomar, mandíbula apretada, mirada desafiante y coger de la pechera a cualquiera; hasta al mismísimo Führer. Mario no respeta ni los libros de historia. La película sobrevive, como Boix, gracias a los pequeños detalles. La fotografía es notable. Los secundarios sostienen bastante bien la poca tensión que sentimos durante todo el metraje. Es más, sin Alain Hernández o sin los cinco minutos mágicos de Macarena Gómez, no tendríamos nada positivo que reseñar. Para nuestro consuelo, la vida de Francesc Boix se podrá disfrutar de otra manera mucho más placentera y gratificante. Y si se les complica demasiado la experiencia, siempre les quedará ver a Mario Casas vestido con un pijama de rayas haciendo cosas nazis.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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