Astérix termina con las aventuras de Tintín | Mundial Rusia 2018 |
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Griezmann, protagonista ante Bélgica, celebra el pase a la final del Mundial | CORDON PRESS

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Astérix termina con las aventuras de Tintín

Tras Argentina y Uruguay, Bélgica tampoco pudo con la Galia, la única población francesa que Julio César fue incapaz conquistar, comandada por Astérix y Obélix, franqueada por un muro forjado a base de pócimas de fábula.

Tintín, el joven e intrépido reportero animado de origen belga, tenía siempre para cada aventura un mismo objetivo: escribir un buen artículo, dar una buena noticia. Pero esta vez (o una vez más, según cómo se vea el vaso), tendrá que conformarse (o no, porque eso sería acomodarse demasiado) con contar un desenlace a día 10 y no con fecha de 15 de julio, levantando la Copa del Mundial de fútbol como le hubiera gustado. Tras Argentina y Uruguay, Bélgica tampoco pudo con la Galia, la única población francesa que Julio César fue incapaz conquistar, comandada por Astérix y Obélix, franqueada por un muro forjado a base de pócimas de fábula.

Los galos estuvieron capitaneados por un Griezmann inspirado, que cuando quiere es Principito y cuando no, Astérix. Tiene dos facetas. Cualquiera de las dos es buena, igual de efectiva. Las dos hacen daño. Ante tal planteamiento, basado en la poción mágica de Panorámix, que no era otro que Kanté, que se hartó de recoger malas hierbas y ceder buenos balones, nada pudieron hacer Tintín, Milú y compañía, o sea, De Bruyne, Hazard y su séquito. El del flequillo rubio no estuvo especialmente habilidoso con la pluma y las travesuras del diminuto animal (el mejor amigo del hombre, el más fiel, o eso dicen), especialmente escurridizo, no fueron capaces de engañar a las dos torres de la fortaleza bleu, Varane y Umtiti. La suya, Lukaku, con la que contaban, tampoco colaboró precisamente a que fueran derribadas.

Bélgica y Francia eran, probablemente, ambas, las dos selecciones más fiables de este campeonato. Tenían a los mejores jugadores (por lo menos, los que hasta ahora mejor forma demostraron), con más talento, y los mejores generales al mando, Roberto Martínez y Didier Deschamps. Mbappé, que por cualidades físicas (no así por magnitudes, porque, en ese caso, el papel sería para Giroud) podría asumir el rol de Obélix, de potencia violenta y rigurosa, imparable como una flecha y, al mismo tiempo, insuperable, no tuvo tanta relevancia como su irrupción en el encuentro de octavos de final, pero aún así dejó destellos de otra galaxia, seguramente a la que pertenecen estos dibujos animados.

El partido fue una continua ilustración de tiras cómicas, de “bocadillos”. Una persistente conversación entre unos y otros, un debate muy ajustado. Los dos tenían mucho que decir (y que hacer). Hubo turno para las réplicas de ambos bandos. Los belgas se apoderaron del balón en el primer tramo del encuentro, pero en los últimos minutos de la primera mitad los franceses se prodigaron más sobre el área de Courtois. Hablando de esbozos y pinturas, la segunda parte parecía una calcomanía de la primera, hasta que un córner botado por el pequeño Astérix, digo Griezmann, remató Umtiti, uno de los fortines, para hacer el único tanto. Después, acoso y derribo sobre el guardián Lloris, que contra Bélgica debió atajar más balones que en en todo el torneo. Este ha sido, indudablemente, para bien o para mal, un Mundial de porteros.

De esta forma, a orillas del mar, en las semifinales de la Copa del Mundo, Astérix y Obélix terminan con las aventuras de Bélgica, un combinado inexperto, aunque osado y valeroso, como el protagonista del cómic. Francia, que representa a la legión más antigua, la que todavía no ha sido derribada, ni invadida (en el tebeo y también en este Mundial), se presenta invicta a su tercer convite final (1998, 2006 y 2018).

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista. Le tiene mucho respeto al crío que fue y no le piensa defraudar.

1 Comment

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  1. Antonio Lopez Lobeto

    11/07/2018 at 13:37

    Me parece perfecto que las noticias y sus protagonistas sean metafóricamente tratados y formulados con una amplia gama de personajes populares.Marcos comienzas a explorar un sendero periodístico digno de la mejor perspicacia.Enhorabuena.

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