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Crónicas Matrioskas

Cuatro años no son nada

Eso sí, mientras me hago un café para terminar este escrito, me pregunto cómo sobreviviremos aquellos que giramos la ruedecita del microondas antes de tiempo.

Me cuesta mucho deshacerme de las cosas viejas. Este Mundial se me ha hecho un poco largo, debe de ser porque se nos hizo de noche demasiado pronto. Sin embargo, he cogido cariño a Rusia, que es lo más parecido a abrazar a un cactus. Me ha dado por pensar en qué pasaría si Rusia se sintiese más querida y menos temida, debe de ser por la melancolía que me generan siempre los domingos. 

Rusia echa el cierre a su Copa del Mundo con el mismo amor con el que El Palentino echó el suyo no hace mucho, y aunque a todos se nos llenen los ojos de lágrimas pensando en un futuro más frío sin su presencia, la vida tiene que seguir su curso. La vida, que es eso que pasa entre dos pases con el exterior de Luka Modric. Iremos envejeciendo poco a poco, pero el Mundial volverá a abrazarnos tarde o temprano. Eso sí, mientras me hago un café para terminar este escrito, me pregunto cómo sobreviviremos aquellos que giramos la ruedecita del microondas antes de tiempo. Cuatro años son una eternidad.

No quiero perder la ocasión para contaros que las matrioskas llevan intrínseca la idea de maternidad y fertilidad. Tranquila, mamá, no tengo nada que contarte, elegí el nombre al azar. Además, también están vinculadas a la riqueza y siempre han pretendido transmitir un mensaje de amistad y amor. De ésto pónganme un par de kilos.

He de admitir que me dio rabia la suficiencia de Francia para ganar cuando le dio la gana y el poco tiempo que tuvo Croacia para llevar a cabo un milagro que hubiese dejado en hecho anecdótico aquello de los panes y los peces. Pero no quiero hablar del partido, porque me niego a que todo haya terminado. Francia fue un monstruo. Croacia una digna perdedora. Espero que mañana, cuando arranque la fase de grupos, Croacia pueda resarcirse. Si lo piensan bien, cuatro años no son nada.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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