Fudbal je fudbal - Mundial Rusia 2018 - A la Contra
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Mundial Rusia 2018

Fudbal je fudbal

Si acaba ganando el Mundial, Croacia será la primera selección que necesite ocho partidos para alzar la Copa. A los siete partidos habituales que juega el campeón, le ha sumado un octavo partido repartido en tres prórrogas de 30 minutos.

Hubo un tiempo en el que el fútbol tenía tres polos dominadores: Sudamérica, Europa Occidental y Europa del Este. La presencia de equipos como las extintas Unión Soviética y Yugoslavia, o de míticas selecciones como Polonia, Hungría o Checoslovaquia fueron habituales en finales de Eurocopas y en semifinales y finales de Mundiales hasta 1990. Tras el terremoto político que sacudió la zona, sus selecciones bajaron exponencialmente su rendimiento y el polo pareció reducirse a un enfrentamiento continuo entre Europa Occidental y Sudamérica. Hasta este Mundial en el que Europa del Este parece haber dado el paso adelante que Sudamérica dio hacia atrás: Croacia se convierte en el primer finalista del “otro lado del telón de acero” desde que Checoslovaquia jugara la final de 1962 ante Brasil, tras una exhibición de “oficio”, ese que dan los años.

Porque de eso se trató esta semifinal. De experiencia y años de oficio. Se hartó de repetir Southgate en cada rueda de prensa que ellos eran un equipo sin experiencia y no le faltaba razón: Inglaterra trajo el equipo más joven del Mundial, con una media de 25’9 años, solo mejorada por Nigeria y Alemania aunque en el caso alemán, los jóvenes fueron a ver cómo eliminaban a los veteranos. Nota para los aficionados de nuestra selección: 25’9 fue exactamente la media de edad que tenían los nuestros allá por el —ahora nos parece tan lejano— 2010. La ilusión y la velocidad de movimientos también se miden en años.

Pese a su bisoñez, Inglaterra siguió ejecutando su simple libreto de cuatro líneas, tan bien ejecutadas que le llevaron hasta esta semifinal: el golazo de Trippier era el noveno a balón parado de los 12 goles ingleses en este Mundial (75%). Su fútbol siderúrgico en cantidades industriales y un poderío físico desbocado propio de su juventud en los primeros 60 minutos, generaron suficientes ocasiones para haber sellado la vuelta a una final 52 años después. Pero esta vez HurriKane se quedó en tormenta de verano y como a tantos otros goleadores en los últimos Mundiales, al que parece que será Bota de Oro del Mundial se le olvidó marcar a partir de cuartos de final. ¿Olvido o falta de oficio?

Ante gente como Mandzukic, Rakitic, Modric o Subasic, treintañeros con el “culo pelao” (copyright de Luis Aragonés), la falta de puntería y la inexperiencia suelen ser el factor clave. Si además hablamos de una semifinal de una Copa del Mundo, los famosos “galones” acaban pesando: sumen las presencias en finales y semifinales de Champions en los últimos años de croatas y de ingleses. Fríos números, casi tan fríos como los croatas, que pese al dominio inglés nunca mostraron un atisbo de nervios y nos recordaron esa mítica frase balcánica: “Fudbal је fudbal”, traducida en ocasiones como “el que perdona acaba perdiendo”, pero cuyo autor, que compartía nacionalidad con los croatas cuando la acuñó, pronunció en perfecto castellano para la historia: “Fútbol es Fútbol”.

También nos recordaron que la experiencia te hace aprender: si hace 20 años el gol de su delantero centro en la semifinal fue contrarrestado por dos goles de un defensa, esta vez ante un gol de un defensa le dieron la vuelta con dos goles de sus delanteros. De nuevo, necesitaron una prórroga aunque esta vez no los penaltis: si acaba ganando el Mundial, Croacia será la primera selección que necesite ocho partidos para alzar la Copa. A los siete partidos habituales que juega el campeón, le ha sumado un octavo partido repartido en 3 prórrogas de 30 minutos. El segundo de Mandzukic, en esa tercera prórroga, dejó atrás a la mítica generación de Suker, Boban y Prosinecki y se convierte en el gol más importante de la historia del fútbol croata. Al menos hasta el domingo.

Una vida de extremo a extremo: de los secarrales de Castilla a la húmeda yunga tucumana. De Perico Alonso a Messi. De la ingeniería al cine. De la A de Argentina a la Z de Zambia.

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