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Mundial Rusia 2018

México, capital Seúl

Suecia goleó y termina como primera. México, con un ojo a lo que hacía Alemania, acabó clasificándose cuando más difícil lo tenía.

Dijo Hugo Sánchez que el fútbol era injusto porque España con dos empates y una victoria se había clasificado y México con seis puntos de seis posibles tenía que jugarse la clasificación a octavos en el último partido. Razón no le faltaba… y menos mal que no había visto lo de Argentina. Si el Tri llegaba con la frustración de haberlo hecho todo y no haber conseguido nada, Suecia venía aún convaleciente por el shock que les supuso ese cruel disparo de Kroos que mantuvo con vida a la campeona del mundo, en la última jugada y con un expulsado.

En este tercer partido vimos la versión terrenal de México, la que no baila sobre Alemania ni exhibe el mejor fútbol del campeonato. Los haters de Osorio estaban frotándose las manos. Lo que ya no le pueden criticar es su política de rotaciones, ya que el técnico ha impuesto un once tipo que no varía en función del rival. Los suecos jugaron con el orgullo herido, imprimiendo un nivel de intensidad muy fuerte y haciendo ver que eran los que más se jugaban. El gesto más común de los futbolistas mexicanos era el de aplaudirse entre ellos, constantemente, para ver si así despertaban de la triste realidad y regresaban como por arte de magia a los tiempos felices vividos días atrás.

La segunda mitad fue la confirmación de que todo lo anterior era, más que un aviso, una realidad. Un fallo defensivo de la banda izquierda mexicana propició el primer gol de Augustinsson. Pocos minutos después llegó el segundo de los tantos suecos a través de un penalti muy discutible que el árbitro no quiso ni mirar en el VAR. Antes, en la primera mitad, había hecho justo lo contrario: después de un par de minutos de consulta, decidió no pitar una mano también muy polémica del Chicharito en su propia área. Desde los once metros ejecutó de forma perfecta el capitán Granqvist, que cuajó una actuación memorable y que nos hizo preguntarnos: ¿Quién es Ibrahimovic?

Suecia estaba clasificada para los octavos después de que el delantero del LA Galaxy dijera que podía hacerlo mejor que el resto. México se estaba desmoronando y el tercer gol que recibieron es la prueba perfecta. Un despeje de Edson Álvarez se introdujo en su propia puerta. Desde entonces y en adelante, Osorio sacó toda la artillería y todos los mexicanos del estadio sintonizaron desde sus teléfonos el momentáneo empate de Alemania ante Corea del Sur. A algunos se les achinaron los ojos y todo. Y entonces, el VAR, bendito VAR que tantas alegrías dio a los españoles, sirvió para que los asiáticos marcara un gol histórico que eliminaba a la campeona del mundo y que se cantó por igual en Seúl y en el D.F.

Hugo Sánchez hablaba de justicia y el fútbol. Al final y después de un sufrimiento excesivo, el fútbol fue justo con México. También con Suecia, que mereció sobradamente plantarse en la siguiente ronda como líder de grupo, demostrando que su clasificación ante Italia fue más que buena suerte. Para cuando terminó el encuentro todos los mexicanos hicieron piña en el centro del campo para ver cómo terminaba el otro partido que estaban jugando. Pudieron llevarse la alegría de un segundo gol coreano, ya con Alemania totalmente volcada… y derrotada. Suecia y México estarán en octavos de final en un día en el que nunca supieron tan bien los abrazos post partido con los rivales.

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