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Griezmann, en el Trofeo Joan Gamper. MANUEL BLONDEAU / AOP PRESS / DPPI / Cordon Press

Barcelona

Turistas con pareidolia

Hoy los turistas también creen haber visto a su Barça. Pero es tan solo una pareidolia: no hay nada.

La pareidolia, derivada etimológicamente del griego eidolon (“figura” o “imagen”) y el prefijo para (“junto a”) es un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible.

Hace 14 años, Leo Messi empezó a escribir su historia con letras de oro abusando, como si fueran juveniles, de los Cannavaro, Thuram, Vieira y Nevdev. Su impacto fue tan devastador que el propio Fabio Capello pidió la cesión del argentino. El aficionado creía ver en ese equipo de pretemporada a su Barça, ilusionado tanto por el juego como por la confianza que se tenía en que Rijkaard sabría pulir ese diamante. Y no se equivocaba: la temporada terminó con un magnífico doblete Liga-Champions más un 0-3 en el Bernabeú. Hoy los turistas también creen haber visto a su Barça. Pero es tan solo una pareidolia: no hay nada. Es como creer ver una cara en la mancha de una pared. Porque eso es ver a Piqué jugando de manga larga en pleno agosto. Urge traspaso. Al Andorra, aunque sea. El ilusionometro en números rojos. Aunque podría ser peor: imaginen que a ese chaval del 2005 lo hubiera cogido Don Honesto en vez del bueno de Frank.

Por suerte para el actual técnico azulgrana, al menos tres cuartas partes de los asistentes al estadio esta tarde-noche eran turistas, entre ellos un inocente niño enseñando un cartel “Coutinho déjame tu camiseta”. Bendita ingenuidad. Por suerte para ellos, ninguno vio a Chutinho y casi todos se quedaron con las ganas de ver a Messi: a un turista no le importa pedir que juegue el 10 aunque hubiese vuelto ayer de vacaciones y no estuviese ni convocado. Al menos muchos cumplieron con su ilusión de subir a Instagram la foto del día que estuvieron en el Camp Nou: poco o nada les preocupa que su equipo siga con el mismo encefalograma plano de las dos temporadas anteriores donde, al final, todo lo resuelve el de siempre. Y es que este nuevo Barça ha sustituido a Denís Suárez por De Jong, a Malcolm por Griezmann, a Cillessen por Neto y a Vermaelen por Junior Firpo. En teoría, mejoras, exceptuando la de Neto donde, tal vez, el equipo no haya ganado nada. Tampoco ni usted ni yo, querido lector, habremos ganado nada, pero tenga por seguro que hay gente que sí ha ganado algo con ese cambio.

Excluido el dominicano del análisis de pretemporada por razones obvias, se sigue confirmando que De Jong es el único fichaje que ilusiona. Quien no lo hace pese a sus ganas es El Hombre Gris: su disparo a la línea de banda y sus remates a las piernas de Dembelé y a la cara del portero rival, pueden ser cualquier cosa menos ilusionantes. Tan solo garantizan que hará levantarse al aficionado del asiento muchas veces esta temporada: si no es para aplaudirle será para increparle. Decir que estuvo muy voluntarioso, o que la posición de 9 no es la suya, serviría de excusa a Carles Pérez o a Todibo. No a alguien que ha costado 120 millones de euros. Pero estamos en pretemporada. Seamos optimistas: al irse al vestuario sin marcar, evitó torturar (más) a los turistas. Imagínense pagar 75€ por ver un bailecito infame. FACUA actuaría de oficio.

De la anodina primera parte, como en todo lo que va de pretemporada, la mejor noticia fue, de nuevo, Riqui ENP (El Niño Prodigio). Que este chico, 100% ADN Barça, destaque pese a su reducido tamaño se debe tanto a lo elevado de su fútbol como a ese pelazo que le hace 15 centímetros más alto. Imaginarle junto al imberbe holandés y a Arthur en el centro del campo ilusiona a muchos culés. En cuanto miran al banquillo y ven al responsable del “Fusilamiento del 7 de Mayo” se les pasa.

El gol de Aubameyang al filo del descanso confirmó otro secreto a voces: el Barça se equivocó (nuevamente) en el fichaje de un delantero. Que si Archibald por Hugo Sánchez, que si Sonny Anderson por Batistuta, etc…, siguiendo la línea histórica del club, al observar los partidos del Borussia de Dortmund alguien pensó que sería mejor pagar 105 millones por un doble de Steve Urkel que 60 por el gabonés: total, apenas había sido el máximo goleador de la Bundesliga. Minucias. Si alguno piensa que es demasiado pronto para darle la estocada a la eterna esperanza francesa, a este Guti blaugrana, recuerde que “estamos en la pretemporada”… de su tercer año.

La segunda mitad fue una nueva exhibición de cambios destinados a la nada. Y de la nada llegó el segundo gol del Arsenal… en propia puerta. La entrada de Luis Suarez, recién llegado de las vacaciones, pese a sus choripanes, sus asados y sus kilos, sirvió para enseñarle al Hombre Gris lo que es liderar un equipo y revolucionar un ataque. Tras varios intentos, el charrúa aprovechó un gran pase de Sergi Roberto para volear al fondo de la red, cuando los turistas esperaban el regalo de una tanda de penaltis por el mismo precio. Pero con Emery de por medio, el final estaba claro: 12 veces ha visitado Unai el Camp Nou, 12 derrotas.

Una vida de extremo a extremo: de los secarrales de Castilla a la húmeda yunga tucumana. De Perico Alonso a Messi. De la ingeniería al cine. De la A de Argentina a la Z de Zambia.

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