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Mata, en una imagen de archivo, clave en el triunfo del Getafe. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Rayo

El Rayo pierde en Getafe y continúa gafado en los duelos regionales

El conjunto de Míchel ha perdido por la mínima los siete encuentros ligueros que ha disputado ante rivales madrileños (2-1)

El gol, ese factor que escapa a cualquier análisis, ya sea resultadista o largoplacista, se tiene o no se tiene. Es un intangible más, que se sienta en la mesa del talento, la creatividad o la imaginación. Aunque la mayoría de nosotros no las veamos, hay musas escondidas en el césped verde de un campo de fútbol, incluso, si buscamos bien, también encontraremos hasta tréboles de cuatro hojas y herraduras de caballos. Cualquier artilugio que pueda atraer a la suerte y al gol (o evitarlo, cuentan que hubo un portero que ponía una ristra de ajos en su portería). El gol, insistimos, la explicación más sencilla que acorta los análisis más sesudos. Por ejemplo, Mata, Jorge Molina y Raúl de Tomás, los tres delanteros, tienen gol. Dos de ellos juegan en el Getafe y el otro en el Rayo Vallecano. Y, por eso, hoy ganó el equipo de Pepe Bordalás.

Posiblemente, esa sentencia no sea más que la consecuencia de una sucesión de situaciones. El Rayo, en el camino hacia su cuarta derrota consecutiva, disputó su peor encuentro en mucho tiempo, especialmente en la primera mitad. Un cabezazo desviado y sin intención de Trejo tras un pase de Embarba en el minuto 35 fue la única y tímida aproximación en el primer periodo de un cuadro de Míchel desnortado sin el esférico. El Getafe, ahora mismo equipo en puestos de Champions League, tampoco necesitó muchas oportunidades para hacer valer su neta superioridad, aupado al ritmo marcado por el omnipresente Mata. Él, quién si no, anotó el 1-0 en el minuto 28 después de recibir una asistencia de cabeza de Foulquier, controlar, regatear a Ba y superar por alto a Dimitrievski con un inapelable lanzamiento. Ahora, el gol muchas veces suele venir acompañado de suspense, en esta soleada mañana de sábado también: Alberola Rojas consideró válido el tanto tras consultar con el VAR pese a que el citado Foulquier se encontraba en fuera de juego posicional al principio de la jugada.

La segunda mitad, otra vez, se explica desde el gol. El Rayo equilibró el juego, pero el empate llegó en una jugada aislada, sin aparente peligro, en el minuto 58: RDT recibió de espaldas en la frontal, aguantó pacientemente hasta encontrar un resquicio casi inexistente y se inventó un disparo colocado con su pierna izquierda que hizo inútil la estirada de David Soria (1-1). Fue, entonces, el momento en el que apareció el último jugador de los veintidós sobre el campo casado con el gol, Jorge Molina, que aprovechó una asistencia del propio Mata para marcar a puerta vacía el 2-1 en el minuto 68 y certificar una estadística regional: el Rayo ha perdido los siete partidos ligueros que ha disputado esta temporada ante rivales madrileños y esas siete derrotas han sido siempre por la mínima.

Tal vez, hay incógnitas que no se revelan ni con goles. Prueben con tréboles de cuatro hojas o herraduras de caballos.

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