¡Síguenos!
The Crown
The Crown I Netflix

Series

God Save the Queen

La segunda temporada de The Crown se estrenó en Netflix el pasado 8 de diciembre y apuntaló las razones para considerarla como una de las joyas de la corona de la televisión actual.

Quiero avisaros primero de que errores hay. Porque es imposible mantener un absoluto y pulcro rigor histórico en las series de este género, aunque nos pese. Pero me atrevo a decir que The Crown hace que esos pequeños errores pasen desapercibidos. Estaré cegada ante tanta joya, y no me refiero precisamente a las que la reina Isabel lleva sobre la cabeza. La narrativa es perfecta, nos atrapa, y es ahí cuando empezamos a hacer la vista gorda, porque todo lo demás que aparece en la pantalla merece el 100% de nuestra atención. La primera temporada de The Crown nos contó los pasos de Isabel cuando, de forma inesperada, tuvo que ocupar el trono por la muerte de su padre. Isabel asume el peso de un país sobre sus hombros con una facilidad innata en su linaje, una madurez que ya quisieran muchos monarcas de nuestros días; y una rebeldía ante los hombres que la rodeaban y que trataban de darle órdenes, que hoy sería todo un símbolo feminista. Quién lo diría.

En la segunda temporada de la serie, su creador, Peter Morgan, usa una fórmula más deductiva. En un período comprendido entre 1956 y 1963, agrupó todas las historias individuales y grupales de sus personajes, para ir desgranándolas poco a poco, relegando incluso a la gran protagonista a un medido segundo plano. En esta segunda tanda de episodios, Isabel se hace más fuerte. Desarrolla un amplio sentido de la tradición y de la estrategia, más propio de la monarca que hoy se nos presenta ante nuestros ojos un par de veces al año en los telediarios. Peter Morgan quiere explicarnos, más que la vida de la monarca, un trocito de historia conectando a Isabel, no como un eje central, sino como un punto de encuentro, en ocasiones, casi accidental. Y funciona. La fuerza del personaje interpretado por Claire Foy eclipsa cuando está, y deja un sendero de migas de pan cuando desaparece del foco principal de atención para que nunca le perdamos la pista. La reina lo ve todo.

Cuidado con la elegancia de The Crow, porque alcanza la perfección. En un marco estético cuidado hasta la extenuación, Isabel, un ser humano con sus propios miedos e inseguridades, hará frente a cuestiones como el colonialismo, los altibajos en su relación con su marido Felipe, la vida privada de su hermana Margarita, la educación de su hijo Carlos o incluso toda una visita de los Kennedy al Palacio de Buckingham. Todo ello, sin que bostecemos ni una sola vez. Reconozcámosle el mérito, porque lo tiene. The Crown es un lujo para los ojos, y, si dejamos nuestro papel de eruditos históricos de cuarta a un lado (ya tenéis Twitter para eso) disfrutaremos incluso con los cinco sentidos de una de las mejores series de los últimos años. Y habrá tercera temporada. God Save the Queen!

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Series

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies