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Llull volvió a ser el héroe del Palacio. CORDON PRESS

Euroliga

Golpe encima de la mesa

Después de dos dolorosas derrotas ante el Barcelona, el Madrid se reivindicó ante el mejor rival posible en el momento idóneo.

El Real Madrid venció con autoridad al Fenerbahce (101-86) en la 25ª jornada de Euroliga. El conjunto local firmó uno de los mejores partidos de la temporada —si no el mejor—ante el líder destacado de la competición. El juego ofensivo de los blancos desarboló por completo una de las mejores defensas del continente, superando por once el tope de puntos recibidos por el equipo turco hasta el momento.

Después de dos dolorosas derrotas ante el Barcelona, el Madrid se reivindicó ante el mejor rival posible en el momento idóneo. El triunfo madridista puede suponer un punto de inflexión antes de afrontar el tramo más decisivo de la campaña. La mejor noticia, más allá del sobresaliente desempeño colectivo (diez jugadores por encima de los tres tantos), fue la radical mejora de uno de sus mejores activos de cara a optar a revalidar el título continental. Sergio Llull firmó un partido a la altura de sus grandes noches europeas, firmando un doble-doble de 17 puntos y 10 asistencias. El balear aseguró después del encuentro que, después de dos años, se volvía a encontrar en perfectas condiciones físicas. El máximo anotador blanco volvió a ser Anthony Randolph (21 puntos), aunque en esta ocasión no llevó todo el peso del juego ofensivo.

El equipo turco, acostumbrado a imponer un ritmo bajo sin apenas transiciones, se vio superado por la inspiración ofensiva de su rival. Salvo en los primeros compases del tercer cuarto, el partido se jugó a lo que quería el Madrid. Los locales, a partir de un insultante dominio del rebote defensivo, destrozaron a los de Obradovic en transición. La magnitud de la bronca del legendario técnico serbio tras el partido no ofrece dudas. Los principales damnificados serán Datome y Kalinic. Entre los dos solo fueron capaces de sumar seis puntos.

El Fenerbahce logró imponerse con autoridad en el arranque del choque, ayudado por el mal desempeño defensivo de su rival y por su extraordinario acierto, especialmente desde el exterior (3/3 desde el triple). Eddy Tavares firmó un inicio terrorífico en su mayor fortaleza, la defensa interior. El caboverdiano otorgó espacio de más a Jan Vesely, una concesión que el ex NBA aprovechó para anotar ocho tantos en el primer periodo. La respuesta madridista la lideró, un día más, Anthony Randolph, con 11 puntos. Ante la falta de acierto vista en los últimos encuentros, el Real Madrid prefirió penetrar en lugar de bombardear, con escaso acierto, desde el 6,75. A partir del crecimiento de su ofensiva, los locales consiguieron invertir las tornas y cerrar la primera batalla con ventaja (27-25).

En un instante, y sin ser demasiado ruidoso, el conjunto madrileño logró un parcial de salida de 7-0 que le dio una renta de nueve puntos. Los equipos de Obradovic también se despistan. Un tesoro al que se aferró con todas sus fuerzas apoyado en dos premisas estrechamente relacionadas. Primero, una defensa más pegajosa que la de su rival, representada a la perfección por Campazzo. Una vez evitada la canasta rival, tocaba lidiar con la fuerza con la que los turcos arremetían en busca del rebote ofensivo. La victoria en casi la totalidad de estos duelos permitió al Madrid correr, lo que llevó en volandas su juego ofensivo (70% en T2 al descanso). Un coast to coast marca de la casa de Gabriel Deck colocó la ventaja en siete puntos al descanso (52-47). El tesoro, hasta ese momento, estaba a salvo.

El ritmo ofensivo y las transiciones se redujeron tras el paso por vestuarios. El partido perdió ligeramente el atractivo para el espectador neutral en favor del gusto de los entrenadores. Un ritmo de juego más lento favorecía, en principio, al líder de la Euroliga, pero el extraordinario nivel de los locales les hizo aguantar con un contexto desfavorable para después llevar el encuentro hacia donde más les convenía. Tavares se rehizo de su mal arranque defensivo colocando tres tapones a un desquiciado Vesely. En la parcela ofensiva el pívot destrozó al Fenerbahce desde el pick&roll con Sergio Llull. El base balear repartió seis asistencias (tres de ellas a Tavares) y anotó nueve puntos a la vez que disfrutaba, varios meses después, de cómo el WiZink Center coreaba su nombre. El equipo turco poco pudo hacer ante la tormenta que se le vino encima. Con un cuarto por delante la diferencia ascendía a 16 puntos.

Un posible conato de rebelión de los de Obradovic fue eliminado a los pocos minutos. Dos canastas fáciles al contraataque demostraron que el compás lo seguía marcando el Real Madrid. Los madrileños mantuvieron la intensidad defensiva con el partido ya sentenciado. No todos los días tienes la oportunidad de hacer sangre a tu máximo rival y minar su confianza de cara a enfrentamientos en rondas más avanzadas.

 

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