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La Tribuna de Brian Clough

Goodbye Poch, hello José

Daniel Levy ha dado el sí al entrenador portugués, seguramente para alivio de Zidane y decepción de los que sacaban el nombre de Mourinho en cada partido que el Real Madrid no alcanza la excelencia.

En medio de un período electoral tanto en España como en el Reino Unido nadie ha hecho mejor campaña que Mourinho y su agente Jorge Mendes. El entrenador se ha dejado ver por varios estadios, ha dejado claro que quería volver a la Premier League y ha participado como comentarista en partidos televisados por Sky Sports, como el Liverpool-City de la última jornada. Que nadie se olvide de mí; que no me he ido, ese parece ser su mensaje.

Daniel Levy ha dado el sí al entrenador portugués, seguramente para alivio de Zidane y decepción de los que sacaban el nombre de Mourinho en cada partido que el Real Madrid no alcanza la excelencia. Levy habla poco, y el propietario del club nada de nada, pero en sus primeras declaraciones ha caído en todos los tópicos asociados con Mourinho: gran estratega, tiene un curriculum lleno de victorias, allá por donde ha ido ha ganado trofeos… Todo puede ser cierto, como lo que no ha dicho: Mourinho deja polémica y conflicto allá por donde va. A su lado, el caballo de Atila era un poni de tío vivo.

Decía hace unos días en las páginas digitales de A La Contra que este intervalo dedicado a las selecciones suele ser elegido por los clubes para cambiar de entrenador. Aunque veía mas en peligro a Emery, Solskjaer o Pellegrini, Pochettino no estaba libre de sospecha. Por eso o por aquello, el proyecto se había acabado y el Tottenham ha preferido cambiar al entrenador antes de pasar a un “Pochettino 2.0” con otros jugadores. Será porque segundas partes nunca fueron buenas.

El proyecto realmente se acabó al finalizar el partido del Wanda, la final de la Copa de Europa. En mi opinión, llegar hasta allí era llegar demasiado lejos, y no culminar el viaje con el título deja la sensación de una oportunidad perdida que no volverá. El Tottenham no ha sido capaz de ganar título alguno, no pudo dar caza al Leicester en la liga que ganó el equipo de Ranieri y Vardy, perdió partidos en la FA Cup cuando parecía que el título estaba cerca y eran favoritos en las semifinales contra Chelsea y United. Quedaba una profunda sensación de vacío. Sensación que se hace peor para los jugadores y técnicos cuando sabes que hasta el Everton paga mejores sueldos, que no puedes competir con la plantilla de Liverpool y City, que el Chelsea y el United invierten más en la plantilla, y que no estas en la misma liga que el Madrid, el Barcelona, la Juve o el Bayern. Ni siquiera en la misma que el Atlético. El Tottenham no es uno de esos clubes que pueden pensar, legítimamente, que ganar la Copa de Europa es cuestión de tiempo, que si no esta temporada será la siguiente o en las siguientes tres. Por eso la caída desde la final ha sido durísima e imparable.

Levy parecía haber apostado por ahorrar dinero apelando al sentimiento de los jugadores y técnico. Pochettino renovó, cuando pudo ir al Bernabéu u Old Trafford, porque creía en su proyecto y le vendieron bien la historia del estadio nuevo, a todas luces, magnífico. Los jugadores también fueron comprando esa idea, apoyados además en el comportamiento de Harry Kane, que nunca hizo declaraciones altisonantes cuando su nombre apareció como posible fichaje de otros clubes. Una vez terminado el estadio, Pochettino quiso altas y bajas que no llegaron y solo este verano hizo alguna queja ante los medios de comunicación. Las relaciones se habían ido quebrando entre todos los participantes, club, jugadores, entrenador. Si las penas sin hambre son menos, con hambre son aún más duras. Ver cada día la misma cara en la taquilla junto a la tuya puede haber producido una sensación de hastío y hartazgo. Hace un tiempo se publicó en los medios ingleses que Kane había golpeado a Vertonghen después de que el belga se hubiese mostrado demasiado amistoso con la mujer de Eriksen.

Fuese lo que fuera, insisto, el proyecto estaba roto desde la final de Madrid y el Tottenham ha cambiado su política drásticamente dándole la dirección del equipo (como “Head Coach” y no “Manager”) a Mourinho. Aunque el portugués ha dicho que le excita la plantilla y academia del club, la tozuda realidad y la historia de Mourinho habla claramente de su preferencia por jugadores mas cerca a los 30 que a los 20 años. Mourinho querrá fichar y fichar, y después fichar un poco más.

Pochettino ha desarrollado el club y a sus jugadores, no solo ahorrando dinero en fichajes sino revaluando a casi toda la plantilla. Kane era uno más hasta la llegada de Pochettino, Son era un desconocido, Trippier o Winks nunca habrían llegado a la selección y Alli no habría debutado a su edad en la Premier. Cualquier otro entrenador le habría cedido por ahí un par de temporadas. Los jugadores de la plantilla han acudido a las redes sociales a agradecer al entrenador, con algo más que los habituales mensajes asépticos. Quizá pronto le tengan como rival desde Manchester.

Las cosas cambiarán en el moderno estadio de los Spurs. Mourinho tiene otro estilo de juego, defensivo y de contraataque cuando se compara con el de Pochettino. Las primeras encuestas en los medios ingleses dan un 40% de apoyo a Mourinho y un 60% de rechazo, aunque esto puede no significar nada y un par de victorias seguro que dobla los apoyos. El tiempo dirá, como siempre. Lo único que tengo seguro es que, personalmente, ya no tendré las mismas ganas de ver los partidos del Tottenham.

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