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Premier

Guardiola estrena ciclo

El City gana el primer título con Pep en el banquillo, la Copa de la Liga, con un dominio incontestable (3-0) sobre el Arsenal de Wenger.

Inglaterra es tierra conquistada. El fútbol inglés comienza a resignarse al dominio de Guardiola. Líderes en la Premier con una superioridad insultante y campeón incontestable de esta final, el City se ha convertido en un equipo adulto. Un equipo que lleva los partidos donde quiere reduciendo a sus rivales a la mínima expresión tras monopolizar la posesión y arrinconarlos en su área. Pep ya ha estrenado su palmarés en las islas. Cambia el país, pero la propuesta es la misma y el resultado similar. 

Esta Copa de la Liga inglesa, bautizada este año con el esperpéntico nombre de Carabao Cup por los insondables caprichos comerciales, ofreció unos prolegómenos inquietantes, con los equipos liderados en el túnel de Wembley por sus entrenadores. Se hacía raro ver a Wenger y Guardiola, entre los que se intuía incomodidad y tensión después de las declaraciones del francés, encabezando a sus jugadores para saltar al césped. 

Pep, fiel a sus principios, lucía el lazo amarillo bajo el abrigo que llevaba abierto. Justo debajo de un broche con un monigote que reivindicaba una campaña contra el cáncer de próstata. El de Santpedor optaba a su primer título como entrenador en Inglaterra, mientras el técnico del Arsenal aspiraba a ganar el único trofeo inglés con el que no cuenta aún en su palmarés. Así que gunners y citizens se citaban para cerrar en un ciclo y para abrir otro.

El partido fue entretenido de inicio por la lúdica propuesta de ambos. El City monopolizó la posesión en este tramo, pero las ocasiones más claras las fabricaban los londinenses. Sané era el camino más corto al área del Arsenal, pero fue Aubameyang quien pudo y debió abrir el marcador en una jugada que inexplicablemente no terminó en gol. Las contras gunners pillaban mal plantada a la zaga del City. Pero ocurre que a veces lo más difícil resulta ser lo más sencillo y lo demuestra la jugada del gol, que no llegó tras una genialidad táctica ni salió de la pizarra de nadie. 

Claudio Bravo, portero del City, sacó de puerta largo, muy largo, y Agüero cuerpeó con Mustafi, que se quedó protestando. Kun ganó la espalda a la defensa y de primeras batió a un Ospina adelantado. La jugada estuvo a punto de repetirse, con otro puntapié largo del que pudo sacar petróleo Silva. El gol asentó el juego, con un Arsenal que logró discutirle la posesión al City, disponiendo de varias pelotas paradas en las inmediaciones del área rival de las que no sacó ningún rédito. Así se llegó al descanso. Con el Arsenal preocupado del rival y el City, del balón.

La segunda parte comenzó movida con una ocasión clamorosa de Kompany, que salvó Koscielny, y la inoportuna lesión muscular de Fernandinho. Guardiola colocó a Bernardo Silva en la banda y situó a De Bryune en la medular regulando el tráfico con Gundogan. Contra la adversidad, más fútbol. El City alineaba de mediocampo hacia adelante a Gundogan, De Bruyne, Sané, Bernardo Silva, David Silva y Agüero. Saturación de jugones. El Arsenal sufría al acumular grandullones de cintura dura como Chambers, Mustafi, Koscielny… Arriba Wenger lo fiaba todo a los pelotazos y la velocidad de Aubameyang, que estuvo a punto de aprovechar un error de Bravo.

Pero cosas del fútbol, el segundo gol del City llegó en un córner. Aunque no en balón aéreo, lo cual sería llamativo, sino en una jugada de estrategia. Un córner sacado a la frontal del área donde Gundogan se sacó un remate mordido que Kompany remachó a la red. Otro error grosero del Arsenal, que si defendió mal el primer gol, en este segundo aún lo hizo peor. 

La final estaba decidida. El balón era del City y las llegadas al área de Ospina constantes. En una de ellas Danilo filtró un pase a Silva, que se fabricó ante Chambers el espacio necesario para cruzar un zurdazo a la red. El City había convertido al Arsenal en un muñeco. En este City es perfectamente identificable la filosofía futbolística de Guardiola. Un equipo que domina la pelota y los partidos con mucho trabajo asociativo por dentro, con una presión asfixiante tras pérdida, con la aparición constante del tercer hombre y afilando las llegadas por fuera. De Bruyne, Gundogan, Silva o Sané podrían ser tranquilamente productos de La Masía. Jugadores de buen pie y paciencia. Se echa en falta un Busquets, un mediocentro referencial, ya que Fernandinho tiene aptitudes para desempeñarse en esa zona, pero le falta jerarquía.

Inaugurado el palmarés en Inglaterra, que normalmente se verá ampliado a final de temporada por el título de la Premier, el dilema es saber hasta dónde será capaz de llevar Guardiola al City en la Champions. Pese a no tener a Messi, añorar un Busquets y buscar algún proyecto de Piqué, Pep ya ha conformado un equipo con su aroma. Guardiola abre un ciclo al conquistar su primer título en Inglaterra. En realidad sigue acrecentando su leyenda en los banquillos: 22 títulos. Pero lo admirable, más que la cantidad, es la calidad.

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

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