¡Síguenos!

Champions

Crónica y locura desde La Habana: Jorgito predijo el 3-1

Unos 500 merengues, ávidos de un nuevo título, abarrotaron el Hotel Habana Libre. Por llegar sin la suficiente antelación, otros cien hubieron de buscar alternativas.

El pasado martes, varios socios de la Peña Madridista de La Habana, capitaneados por Javier Sotomayor, visitamos por segunda vez en el Hospital Pediátrico del Cerro a nuestro querido Jorgito Yadier Pérez, niño cubano de 13 años enfermo, como nosotros, de madridismo congénito y progresivo. Como en febrero, las horas compartidas con él fueron un bálsamo de felicidad. Jorgito y su madre Xenia irradian alegría, son pura positividad. La idea, gestada semanas antes, era llevarle nuevos regalos relacionados con su adorado Real Madrid: entre ellos, un juego de mesa del equipo y sendos pósters de sus ídolos Cristiano y Ramos. Nada tuvo que ver en esta repetición el hecho de encontrarnos en vísperas de la Final de Kiev, pero naturalmente el tema entró en la conversación. Y Jorgito se pronunció con rotundidad: ganaríamos por 3 a 1.

El sábado a las 13:45 hora de Cuba, 60 minutos antes de que echara a rodar el balón en Ucrania, llegué nervioso al Hotel Habana Libre, en cuyo Salón de Embajadores convocamos a los peñistas, como el año pasado, para ver la Final. El local llevaba más de media hora lleno, “cerrado por capacidad” en jerga cubana; en realidad, por incapacidad para albergar a más personas. Unos quinientos merengues, ávidos de un nuevo título, lo abarrotaban. Por llegar sin la suficiente antelación, otros cien hubieron de buscar alternativas, en el Bar El Patio del mismo Hotel u otros locales de la zona. Supe luego que a las 10 de la mañana, casi cinco horas antes del pitido inicial, eran ya 200 los seguidores blancos apostados en la puerta del Habana Libre, temerosos de no conseguir un asiento. Tal es el fervor futbolístico, en general, y madridista, en particular, en Cuba.

Hasta ayer nos perseguía una maldición británica en las finales de las Copas de Europa, entendiéndose por tales las más relevantes, las disputadas en primavera. El sentido común dictaba que esta curiosidad estadística caería en Kiev. Todos vaticinaban un éxito, si no fácil, al menos seguro. Pero enfrente se hallaba el Liverpool, el último equipo capaz de batirnos en una final de la máxima competición continental de clubes. Por remota que fuera en el tiempo o el recuerdo, la Final de París del 81 pesaba en el sentir merengue. En el mío, por edad, desde luego.

El resto es ya Historia. El Real Madrid, con los goles de Benzema y Bale y las pifias de Karius, con la inquebrantable fe bajo palos de nuestro tico-Galáctico, con la maestría silente de Zidane, escribió otra página dorada en los anales del fútbol mundial. Y lo hizo volteando el mal recuerdo de 1981 en este 2018. No en vano 81 al revés es 18. Y nuestro talismán Jorgito, con su imborrable sonrisa, lo vio venir. Supo, desde sus 13 años, que ganaríamos la 13ª… por 3 a 1. Lo imagino, feliz, gigante, en su cama del Pediátrico del Cerro, presto a soñar nuevos éxitos del Madrid de sus amores.

 

1 Comment

1 Comment

  1. Monti

    28/05/2018 at 20:02

    Emotivo artículo. Enhorabuena a los blancos y en especial a Jorgito. Monti

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Champions

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies