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Fútbol

El dinosaurio no se extinguió

El Hamburgo jugó su primer partido de la historia en segunda división. Una nueva vida que empezó con derrota y el calor de unos aficionados que siguen igual de entregados a su “dinosaurio”.

54 años, 261 días y 36 minutos después, el mítico reloj del Volksparkstadion de Hamburgo se detuvo por primera vez en la historia de la Bundesliga. El principal equipo de fútbol de la ciudad del norte de Alemania consumaba su descenso de categoría y perdía la condición de ser la única institución del fútbol teutón en haber participado en todas las ediciones de la Bundesliga desde su fundación en 1963, lo que le valió el cariñoso apodo de “dinosaurio”.

El 12 de mayo del 2018 es una fecha marcada en negro en la memoria de los aficionados del Hamburgo. Ese día, el club portuario derrotaba al Borussia Mönchengladbach por 2 goles a 1 pero una victoria del Wolfsburgo les privaba, por primera vez en su historia, de jugar en la primera división alemana. Aquel partido ante al Gladbach nunca terminó, una forma tan simbólica como desesperada para que el reloj no se detuviese. La sección ultra del equipo alemán comenzó a lanzar bengalas al césped en el descuento y el árbitro decretó la suspensión del encuentro.

Desde aquel fatídico día, el Hamburgo no había vuelto a disputar un partido de competición oficial. Hasta ahora. Este histórico club que un día dominó el fútbol europeo regresaba delante de sus aficionados con una diferencia notoria a como lo había hecho durante los últimos 55 años: lo hacía en segunda división. Aunque no lo pareciera, a juzgar por el estado de las gradas del Volksparkstadion. Sus hinchas le demostraron al mundo del fútbol que el suyo, es el único de los dinosaurios que todavía no se ha extinguido.   

El lleno en el campo era absoluto. Más de 55.000 almas animando al equipo de su ciudad como si nada hubiese cambiado. Y, en cierta forma, nada cambió. El Hamburgo comenzó su nueva vida con la misma depresión con la que terminó la anterior. En el primer partido de su historia en segunda división, una fecha tristemente histórica que recordarán para toda la vida, perdieron por 0 goles a 3 ante el modesto Holstein-Kiel. Una forma no muy ilusionante para empezar una temporada que presumiblemente iba a ser de transición.

El verano del Hamburgo ha sido extraño, complicado. La dirección deportiva del cuadro alemán decidió mantener su confianza en Christian Titz, el entrenador del filial que cogió al equipo en el mes de marzo y estuvo a punto de salvarlo. Al final, sus cuatro victorias en los últimos seis partidos no le sirvieron para salvar la categoría pero sí para permanecer en el banquillo hamburgués. Bajo su mando tiene a una parte importante de los pesos pesados que descendieron en mayo, que han rechazado jugosas ofertas por estar muy comprometidos con la situación del club. Además, el club se ha reforzado con varios nombres entre los que destaca el del delantero español Jairo Samperio.

La historia reciente del Hamburgo no invitaba al optimismo. En las temporadas 2014, 2015 y 2017 se salvaron a última hora, jugando con fuego y casi sin merecerlo. Finalmente, la pesadilla terminó haciéndose realidad. Fue una desgracia que no pilló por sorpresa a nadie. El reloj del Volksparkstadion se detuvo, pero el corazón de los aficionados del “dinosaurio” late más fuerte que nunca. Una nueva cuenta, ahora para regresar, acaba de empezar en Hamburgo.


Uno de los mejores equipos del mundo


El Hamburgo que este año se paseará por los campos de la segunda división alemana fue hace unas cuantas décadas uno de los equipos más temidos del continente europeo. En la temporada 1979/1980, el club alcanzó la final de una Copa de Europa por primera vez en su historia después de  golear 5 a 1 en semifinales al hexacampeón, el Real Madrid, remontando el 2 a 0 en contra del Bernabéu. Sin embargo, perderían la gran final ante el Nottingham Forest del carismático Brian Clough.

Aquella derrota vaticinaba tiempos oscuros en el club alemán. Zebec, el entrenador que les había hecho rozar el cielo, fue destituido por supuestos problemas con el alcohol y la principal estrella del equipo, Kevin Keegan, hizo las maletas rumbo a Inglaterra. Al banquillo del Volksparkstadion llegó el austríaco Ernst Happel, que, a base de disciplina e insistencia, devolvió al Hamburgo a lo más alto. En la temporada 82/83 regresaron a una final de la Champions y, en esta ocasión, la historia fue muy diferente y los de Happel, liderados por Felix Magath, derrotaron a la Juventus de Platini y Boniek.

2 Comments

2 Comments

  1. skiner

    08/08/2018 at 11:20

    hay que ser muy ignorante para decir que el Kiel es un equipo modesto cuando la pasada temporada acabo 3º en la Bundesliga 2 y es uno de los favoritos al ascenso esta temporada.
    No se entiende que las personas que escriben aquí que sean tan desinformadas.

  2. Pingback: Ya no te acordabas de ellos | Fútbol | A la Contra

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