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Fórmula 1

Hamilton se encuentra con la victoria en la carrera del caos

Resultado inesperado para el británico, que se coloca líder del Mundial. Sainz acabó quinto y Alonso, séptimo.

La Fórmula 1 tiene en Bakú un escenario de película y el desenlace del GP de Azerbaiyán fue propio del guion cinematográfico más enrevesado. Ganó quien menos se esperaba a pocas vueltas del final, Lewis Hamilton, puesto que su compañero Bottas y el Ferrari de Vettel parecieron en casi todo momento más cualificados para hacerlo. Pero no fue así y el británico se aúpa con ello al liderato del Mundial.

Este circuito urbano es claramente propicio para incidentes y sobresaltos. Los pilotos van muy rápido y no se perdona el más mínimo error, con lo que los toques contra los muros y entre los propios monoplazas están a la orden del día, generalmente con la necesaria intervención del coche de seguridad para resolver le entuerto. Ya en la salida, con los coches en pelotón, se produjeron los primeros impactos, afectando uno de ellos a Fernando Alonso. El asturiano tuvo que entrar en boxes para reparar los desperfectos y, además, el McLaren quedó ya condicionado para el resto de la competición, su suelo estaba dañado y afectaba a la aerodinámica de un conjunto que no es precisamente el más veloz de la parrilla.

Mejor fueron las cosas para Carlos Sainz, hábil en la arrancada y solvente en la gestión de esas primeras vueltas, hasta el punto de llegar a rodar en la cuarta posición ya en la vuelta nueve. Aunque estaba cantado que la carrera de Bakú iba a ofrecer más sobresaltos y pensar en esos momentos en la clasificación era precipitado. Entre otras cosas porque también la estrategia resultaría determinante, elegir la combinación correcta de unos neumáticos a los que les costaba alcanzar la temperatura de funcionamiento y colocarlos en el momento preciso con la amenaza permanente de la aparición de un safety car.

Ferrari y Mercedes mantenían en cabeza su duelo por la victoria. Vettel defendiendo los intereses de los italianos (Raikkonen también se vio involucrado en uno de los toques iniciales) y Bottas de nuevo más consistente que su compañero Hamilton. No estaba nada claro para quién sería la ventaja final, demasiadas incertidumbres en vista de las condiciones de la pista y el rendimiento de los Pirelli. Había que esperar y en esas estábamos cuando se produjo un nuevo incidente que supuso un vuelco a los acontecimientos.

Verstappen y Ricciardo, los dos pilotos de Red Bull, habían protagonizado un duelo vibrante durante toda la carrera. El holandés estaba penalizado por problemas en la carga de su batería y el australiano intentaba una y otra vez el adelantamiento aunque sin éxito. Al borde de la colisión en varias ocasiones, la escudería no quiso inmiscuirse en una pugna arriesgada hasta que llegó lo inevitable. A Ricciardo, con un juego de neumáticos frescos, se le acabó la paciencia de la que había hecho gala hasta entonces y se lanzó a adelantar a Verstappen, quien para defenderse realizó un cambio de trayectoria en plena frenada que acabó con la colisión entre ambos y su retirada con los monoplazas muy dañados.

Nuevo coche de seguridad para limpiar la pista y ni siquiera en esas vueltas hubo tranquilidad, porque Grosjean perdió el control de su Haas e impactó contra las protecciones, obligando a prolongar la neutralización. Como consecuencia, la carrera se iba a decidir en apenas cinco vueltas, con los coches agrupados, neumáticos nuevos para todos (los cambiaron aprovechando las circunstancias) y los puestos del podio accesibles para cualquiera de los hombres de cabeza. El primer golpe de efecto llegó cuando Vettel intentó hacerse con el liderato en una frenada desesperada, que no solo estuvo a punto de sacarle de la pista sino que además dañó sus neumáticos, con lo que decía adiós a cualquier esperanza de éxito. Tomó el relevo en cabeza Bottas, que parecía asegurarse la victoria hasta que un trozo de fibra de carbono (restos de un accidente anterior) pinchó un neumático del Mercedes dejándole fuera de juego. Entonces sí fue cuando Hamilton encontró el camino libre hacia el escalón más alto del podio, secundado por un Raikkonen que rubricaba así una sensacional remontada y con Sergio Perez en tercera posición, capaz de adelantar a Vettel, tan condicionado por el estado de sus neumáticos.

Carlos Sainz logró una sensacional quinta posición, muy meritoria con un Renault que está prestacionalmente por debajo de los coches más rápidos de la parrilla y siendo capaz de afrontar con acierto cada uno de los retos que presentó una competición tan incierta. Una valoración aplicable a Fernando Alonso, el asturiano ha calificado la de Bakú como quizá la mejor carrera de su vida y lo cierto es que fue capaz de sobreponerse al incidente de la primera vuelta, de defenderse ante sus rivales con un coche muy lento y demostrar su calidad indiscutible en las vueltas finales, cuando la prueba se relanzó y ya sin tantas limitaciones avanzó posiciones para clasificarse séptimo. Una buena actuación de los dos españoles, motivante de cara a la cita de casa, el GP de España, en el circuito de Cataluña, del 13 de mayo.

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