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Fútbol

Han Kwang-son, preso del régimen norcoreano

La joven promesa norcoreana se ve obligada a pagar casi el 100% de su sueldo a la dictadura de Kim Jong-un, pese a jugar en el extranjero.

El último partido entre Corea del Norte y Corea del Sur, levantó grandes expectativas por la rivalidad política que existe desde hace ya varias décadas. El partido para la segunda ronda clasificatoria en Asia para el Mundial de 2022, sin embargo, no pasó del empate sin goles (0-0). Todas las miradas estaban puestas en el capitán surcoreano, Son Heung-min, pero ni si quiera el jugador del Tottenham fue capaz de desequilibrar el marcador. Tampoco lo hizo Han Kwang-son, una de las grandes promesas que esconde la selección de Corea del Norte, aunque poco a poco, su nombre empieza a sonar con fuerza en el fútbol europeo.

Han Kwang-son, de tan solo 21 años, comenzó su carrera profesional en el Chobyong, club de división inferior a la máxima categoría norcoreana. Su evolución como futbolista profesional se vio ligada a la Fundación Marcet, escuela española con sede central en Barcelona, que recibe alumnos de todo el mundo.

A pesar de estar presente en la agenda de grandes clubes europeos como: Ajax, Genk o Fiorentina, fichó en marzo de 2017 por el Cagliari Calcio. De esta manera se convirtió en el primer futbolista norcoreano en jugar en la primera división italiana y el segundo en debutar en una de las cinco grandes ligas europeas, tras el paso de Jong Tae-se por la Bundesliga en la 2011-12.

En agosto de 2017 fue cedido durante dos años en el Perugia, equipo de la Serie B, donde fue capaz de marcar 11 goles y llamar la atención de la Juventus. La Vecchia Signora apuró hasta el último día de mercado del pasado verano para hacerse con sus servicios. Su incorporación, en cualquier caso sirvió para reforzar al equipo primavera de los turineses que compite en la Serie C.

Su caso llamaba tanto la atención que la RAI, televisión pública italiana, le quiso hacer una entrevista en directo. Sin embargo, Massimiliano Santopadre, presidente del Perugia manifestó que había llegado “una llamada procedente del gobierno norcoreano oponiéndose a la aparición televisiva del jugador. Debido a la escalada de tensión con EE.UU., tiene prohibido aparecer en televisión bajo pena de repatriación».

Además, Han Kwang-son, se ve obligado a pagar el “impuesto norcoreano”. La hermética dictadura de Kim Jong-un, obliga a los pocos jugadores que obtienen permiso para jugar fuera del país (solo lo han conseguido seis de la actual selección), a contribuir con prácticamente todo su sueldo a la dictadura. Según expertos en deporte norcoreano, su sueldo es de apenas 1.500 o 1.600 euros, el resto va a parar a las arcas del régimen de Pyongyang.

Los ciudadanos norcoreanos tienen derecho a entrar y salir del país, pero con “regulaciones”. En el caso del fútbol, uno de los deportes más populares del país, los jugadores con ficha juegan en su gran mayoría en su país natal. Son muy pocos los que consiguen salir del territorio nacional, debido tanto a las excesivas restricciones para conseguir el permiso como a las muchas restricciones que encuentran los equipos extranjeros para entrar en el opaco mercado norcoreano. Así resulta prácticamente imposible obtener información y detalles de cualquier futbolista, salvo que este se haya criado (deportivamente hablando) en el extranjero, como es el caso de Kwang-son.

 

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