¡Síguenos!

Política

Hartos de estar hartos

Corremos el riesgo de perder por el camino lo conseguido en nuestra democracia, no perfecta y posiblemente mejorable, pero sin duda clave para que, por fin, consigamos entendernos.

Nunca había estado tan en boga la canción de Serrat que ya en los setenta reflexionaba respecto al sobrehartazgo al que, cada cierto tiempo, estamos sometidos. En estos días somos presas de este sentimiento, cansados ya de que los egos de algunos prevalezcan sobre la voluntad popular que se decanta, simplemente, porque haya consensos para que se solucionen las cosas.

Gran parte de nuestra clase política está por desgracia derivando peligrosamente, de forma sigilosa, hacia la «cultura fake» del todo vale y sin pudor nos bombardean mediáticamente con medias mentiras esperando que se conviertan en verdades al más descarado estilo Goebbels.

Pero lejos de tirar la toalla, lo saludable, lo coherente, es rebelarnos, exigir sentido común y volver a la razonable mesura que ha caracterizado, desde siempre, nuestra cultura. Esta mesura con la que deberíamos combatir la desinformación y la manipulación que nos vapulea.

Y es que no es nada fácil, en este escenario basado en la desproporcionada comunicación sin filtros, centrar los mensajes. El reto debería estar más en las ideas y menos en los postureos ya que de lo contrario corremos el serio peligro de degradar la calidad de nuestras relaciones sociales, hartos ya de estar hartos, sin soluciones, perdiendo por el camino lo conseguido todos estos años en nuestra democracia, no perfecta y posiblemente mejorable, pero sin duda clave para que, por fin, consigamos entendernos.

A nivel internacional, el Brexit, la inesperada victoria de Trump o la irrupción de determinadas corrientes ultra en Europa son solo algunos ejemplos de que, hoy por hoy, estamos perdiendo también la batalla con un nuevo escenario mediático que deberíamos revertir. Es momento de ser peleones desde la moderación pero con firmeza y sentido común.

Por otra parte, en España, tras las elecciones, llega la necesidad de que los políticos estén a la altura y pongan en marcha un músculo que tenemos poco entrenado y que debemos exigir, es el músculo de la capacidad de llegar a acuerdos, que los políticos deberían entrenar mucho más.

Nuestra democracia adolece de la capacidad de consenso que en otros países ya tienen perfectamente instaurada, los líderes políticos son víctimas de sus propias palabras, y las consecuencias son peligrosas, perniciosas y debilitan las instituciones erosionando cada vez más su credibilidad.

Nos esperan cambios importantes en los próximos meses, y esto representa una gran oportunidad para que apostemos por los consensos, por las negociaciones generosas, por sumar aprovechando las diferentes visiones como riqueza para solucionar cosas pero desde el rigor informativo y la indispensable nobleza que jamás podemos permitir que se pierda.

Convendría parar un poco, observar y tomar conciencia de lo que nos estamos jugando.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Política

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies