¡Síguenos!
Héctor Barberá. Alvaro Sanchez

Motor

Héctor Barberá: ¿el robo perfecto?

La moto de Héctor Barberá desapareció del paddok el día de carrera. Todo apuntaba a un robo, pero el equipo del piloto le involucra en el misterio…

Héctor Barberá vuelve a estar en el centro de la polémica. Ayer nos llegaba la noticia, anunciada por parte del propio piloto, de que le iba a ser imposible seguir participando en el Mundial de SuperSport. El valenciano lo achacaba a la falta de medios por parte del equipo, dado que su patrocinador principal había dejado de pagarles y eso les imposibilitaba seguir adelante. Barberá hacía énfasis en que no era “seguro para él ni para los demás pilotos” participar con una moto en esas condiciones. Hasta ahí todo parecía relativamente normal, decepcionante, pero normal. La polémica, tan cierta como surrealista, llegó poco tiempo después cuando se supo que alguien había sustraído la moto del Team Toth by Willirace.

El caso es que la desaparición de la Yamaha YZF R6 llegó a conocimiento del equipo en torno a las 7:00 de la mañana, justo cuando los mecánicos de la escudería húngara abrían la puerta de su box en Motorland y se lo encontraban, literalmente, vacío. Sin embargo, las primeras informaciones acerca del motivo de que el piloto no pudiese disputar la tercera prueba del campeonato apuntaban a la falta de medios económicos y no a la desaparición de su montura. Era el propio Barberá el que anunciaba en redes sociales que no podía correr por falta de medios, sin hacer mención alguna al robo de su Yamaha. El valenciano se explicaba de la siguiente forma en las redes: “Los problemas de impagos y de cumplimiento del acuerdo entre el que tenía que ser nuestro patrocinador principal y el equipo hacen que esta aventura en SSP termine hoy, en casa, en una carrera que me hacía especial ilusión, sin que ni siquiera pueda correr la carrera”.

Los responsables del equipo no tardaron en informar del robo a Dona y a la dirección del circuito aragonés que, a su vez, pusieron los hechos en conocimiento de la Guardia Civil para que se personase en el box del equipo para tramitar la pertinente denuncia. Por supuesto, previamente, habían revisado todos los rincones del circuito y habían hablado con el propio piloto con el fin de recabar toda la información posible al respecto.

Lo interesante vino poco después. Minutos antes del comienzo de la carrera de SuperSport, en torno a las 12 del mediodía, Imre Tóth, dueño del equipo, habló para la cadena española Teledeporte sobre la misteriosa desaparición de la moto de su equipo. En su comparecencia no dudó en señalar al propio Barberá como uno de los principales sospechosos de dicho robo.

El máximo responsable del equipo aseguró que en la madrugada previa a la carrera había recibido múltiples mensajes de Barberá en los que el piloto español le aseguraba no estar dispuesto a correr el domingo en Aragón al no disponer del material necesario para competir con los más rápidos de la parrilla, calificando su montura como “una mierda”. En lo concerniente al robo, el team manager del equipo húngaro lo tiene muy claro: “Héctor no quería correr esta carrera con esta moto, así que ha pensado que era mejor venir y llevarse la moto para decirle a los medios de comunicación y a los aficionados que la moto no está aquí y que no puede correr”.

En una entrevista concedida más tarde, Héctor Barberá explicaba con más detalles los problemas de infraestructura que atravesaba el equipo: “En Tailandia, el motor ya tenía los kilómetros de los entrenamientos y la carrera. Salí a la pista con un motor con 1.400 kilómetros, eran muchos porque el motor debe cambiarse a los 1.500. Me prometieron que en Aragón tendría medios para hacerlo bien, incluso no un motor nuevo, sino dos motores. Pero cuando llegamos nos encontramos con la situación de que seguíamos sin motores, sin medios y en todo el fin de semana pude dar 10-12 vueltas”. De hecho, el valenciano cuenta que él y su equipo técnico trataron de encontrar “unos pistones en algún concesionario oficial Yamaha” cerca de Alcañiz durante la tarde del sábado como un último intento desesperado por hacer de nuevo el motor.

En cuanto al robo, Barberá niega estar implicado y considera un “disparate” lo ocurrido en las últimas horas: “Nos despertamos esta mañana con un WhatsApp del técnico: ‘No está la moto en el box’. Muy triste. Venía mi hermana llorando. Un disparate”, sentencia el español.

Por otro lado, Imre Tóth aseguró que la moto “debe estar todavía en el paddock” ya que la seguridad de los circuitos “es grande” y no es fácil sacar una moto sin la documentación necesaria. Además, el dueño del equipo ha desmentido los supuestos problemas financieros a los que Barberá hace referencia, afirmando que paga a sus empleados y que incluso permite que Hector tenga “su propio staff español”. También hizo especial hincapié en que no es cierto el hecho de que Barberá esté utilizando material con exceso de kilometraje: “No hay problema con el motor, puedes correr con el mismo motor 2.100 kilómetros, y el de ahora tenía 1.350”.

Ante este cruce de declaraciones tan contradictorias parece difícil pensar que se vaya a resolver el incidente de forma rápida y amistosa. Los argumentos del team manager y del piloto no tienen coincidencia alguna, y dependiendo a quien se escuche, parece una historia completamente diferente.

Además, no es la primera vez que Héctor Barberá se rodea de polémicas. Es más, el valenciano se caracteriza por estar siempre en el ojo del huracán. Todo empezó en 2012, cuando fue detenido por conducir ebrio el coche de un amigo. En aquella ocasión, el piloto triplicaba la tasa de alcohol permitida, lo que le costó la retirada del permiso durante dos años y dos meses. No contento con eso, en 2014, todavía con el carnet retirado por el suceso anterior, fue detenido por ir conduciendo sin la correspondiente licencia. Conducía un Maserati cuando la Policía le dio el alto y, entonces, tuvo que reconocer que no tenía carnet, por lo que se vio obligado a pagar una multa de 3.600 euros.

Entre medias de estos dos incidentes, en 2013, el de Dos Aguas fue condenado en Jerez de la Frontera a seis meses de prisión, pena conmutable por trabajos sociales, después de dar una paliza a su pareja. Al parecer, todo sucedió de madrugada, después de una dura discusión entre él y su novia en la habitación del hotel de Jerez en el que ambos se encontraban. Tras un enfrentamiento dialéctico entre ambos, la situación pasó a mayores dando lugar a una pelea, en la que la pareja de Barberá resultó herida con un importante golpe en la cabeza causado por el piloto. Pocas horas después del suceso, el piloto era detenido por la Policía.

Según las informaciones de las que se disponen, Barberá pasó a disposición judicial por la mañana de ese mismo día en el Juzgado Número 1 de Violencia de Género de Jérez de la Frontera.

La última polémica, al menos hasta ayer, fue la que le costó al piloto su puesto en el equipo Pons Racing de Moto2. Fue en junio de 2018 cuando, nuevamente, fue detenido conduciendo bajo los efectos del alcohol. En aquella ocasión, el valenciano conducía un Audi RS6 a gran velocidad y haciendo maniobras de derrape, motivo por el que la Policía decidió darle el alto y hacerle la prueba de alcoholemia, dando como resultado 0’69 mg. de alcohol por litro de aire espirado. Más allá de las repercusiones económicas, que lo dejaron sin equipo, el valenciano tuvo que asumir 22 días de trabajos comunitarios y la privación de su permiso de conducir durante 12 meses, además de pagar los costes procesales.

Así ha sido la caótica vida de un piloto con un talento incuestionable, pero con la cabeza muy mal asentada. Héctor Barberá formaba parte de la primera gran remesa de jóvenes pilotos españoles de los que se esperaba mucho. El valenciano consiguió dos subcampeonatos, uno en 125cc y otro en 250cc, lo que le sirvió para dar el salto a MotoGP. Está claro que manos para el motociclismo no le faltaban, pero sus desastres y polémicas en su vida personal han arruinado al que podría haber sido un gran piloto.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

1 Comment

1 Comment

  1. Mar

    09/04/2019 at 11:15

    Muy bueno

Leave a Reply

Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Motor

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies