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La Femme Totale

Heidi Solheim, un diamante por descubrir

Ahora que aprieta la calor despiadadamente lo mejor será emigrar al septentrión para hablar de otra gran voz del rock. Se trata de Heidi Solheim, una artista noruega que incomprensiblemente es una desconocida en la piel de toro.

Presentamos a una cantautora —así es como ella misma se define— con una versatilidad y una capacidad creativa más que notable. Pese a no tratarse de una veterana —nació en el 82— ya lleva a sus espaldas un buen número de grabaciones en distintos proyectos. Como solista cuenta con dos discos de música pop muy intimista en los que, bajo una producción bastante comercial, se acerca a la balada y a la música ligera con una maestría vocal incuestionable aunque tengo que reconocer que esta es la faceta que menos me atrae de ella. Y digo esto porque la cabra tira al monte o, más exactamente, el caribú tira a la Tundra así que Heidi Solheim, que se crió con los viejos vinilos de su padre como banda sonora de su infancia, es en los rudimentarios sonidos de los 60 y sobre todo 70 donde parece encontrar el mejor acomodo para su voz y para su inspiración compositiva.

Lleva adelante un delicioso proyecto de música infantil en lengua noruega llamado Dinosaus —Dinosalsa en nuestro idioma— en el que ofrece a los niños un divertido repertorio que abarca un amplio abanico estilístico. Desde el rock más macarra a la música lírica, pasando por el tango, la música disco, el swing o el funk entre otros, todo suena fresco y divertido. Además va llevando su espectáculo musical por las escuelas con una trama en la que todo empieza a complicarse y nada parece salir bien hasta acabar en un desastre que provoca la risa de la chavalería. La verdad es que escuchando esta música, los que tengan cierta edad entenderán a lo que me refiero, siente uno cierto resentimiento por habernos tenido que conformar con una infancia amenizada por Teresa Rabal —a la que alguien debió advertir que cantando aquello de Abuelito deja el Rock estaba dando un pésimo ejemplo a la juventud— o por Rosa León con su doctor manejando un cuatrimotor que, aun siendo cierto que nadie puede poner en duda su valía musical, no menos cierto es que nos empujó al consumo incontrolado de antidepresivos.

Volviendo a lo que nos interesa, Heidi creció en una pequeña localidad muy al norte de Noruega llamada Øverbygd, más o menos donde el viento da la vuelta. Como ella misma relata, el ambiente cerrado de las pequeñas poblaciones te oprime y te censura en el momento que intentas soñar por encima de la imaginación de los demás. En sus propias palabras, la mediocridad es la manera más efectiva de que uno esté integrado en una comunidad pequeña. Debe ser un tipo de vida desasosegante para una mente creativa por eso se entiende que para salvar su alma Solheim se agarrase a su vocación musical como a un cabo en mitad del naufragio.

Así que en 2006 inició el que, yo personalmente, considero su proyecto más sólido, Pristine. Junto con otros tres músicos, entre los que destaca el magnífico guitarrista Espen Elverum Jakobsen, crearon un grupo que en principio iba a ser una banda de música pop pero que —volvemos con lo de los caribús— a partir de 2010 y haciendo honor a su nombre, gira hacia lo primitivo, a lo original, al sonido setentero y a la grabación en directo como a la vieja usanza. No fue hasta 2011 que publicaron su primer trabajo: Detoxing, en el que, al igual que en el segundo —No Regret 2013— se aprecia un ejercicio de encuentro, de búsqueda de una identidad propia. Parten del blues, incluso del más clásico sonido del Chicago blues, y desde allí hacen acercamientos al progresivo, a la psicodelia y a la ambientación oscura. No es que se trate de discos erráticos pero la personalidad de la banda aun no estaba del todo definida. En el siguiente LP —Reboot 2016— ya logran un resultado mucho más directo, más definido, con menos incursiones en los procelosos mares del progresivo pero mucho más concreto. Así que a la tercera fue la vencida y el disco les salió redondo. Heidi toma un protagonismo descarado en el sonido de la banda, siempre acompañada, eso sí, por el soberbio Espen, dúo que sin duda es la seña de su sonido prístino. Como aun siguen siendo una banda muy modesta y cuentan con pocos medios, Heidi tira de creatividad y graba este videoclip con su propio iPhone, el resultado es más que digno:

En 2017 fichan por la potente discográfica Nuclear Blast y publican Ninja continuando el camino tomado en el anterior trabajo. Consiguen el que quizá sea su disco más aclamado hasta el momento. Sin duda la banda llega a su momento álgido. Aunque al final de este artículo les ofrecemos una playlist con lo más representativo de la discografía de Pristine, no dejen de escuchar este extraordinario tema, The Perfect Crime, perteneciente a este Ninja —con curiosísimo videoclip en plan novela negra incluido— para que puedan hacerse una idea de la calidad vocal de nuestra protagonista. Un maravilloso classic-blues con un espeluznante crescendo final que no puede dejar indiferente a nadie:

Finalmente, en este 2019, acaban de publicar su quinto trabajo Road Back to Ruin en el que modernizan su sonido y demuestran su intención de no acomodarse, buscando para ello nuevos modos de expresión.
Las letras de Heidi suelen hablar de amor, de relaciones personales y de experiencias no siempre positivas con gente que pasa por su vida. En este último trabajo incluso se adentra en líricas sociales o, como se dice ahora, de temática comprometida ya que, según dice ella, el mundo se está convirtiendo en algo insolidario y reaccionario. Pero lo que de verdad hace grande a esta mujer es su voz, su chorro aparentemente incontrolable pero perfectamente controlado. Aunque ha habido quien la ha comparado con la de la gran Aretha Franklin, cosa que, además de ruborizarla, la llena de orgullo ya que es una de sus más tempranas referencias, yo diría que es muy distinta. Se trata de una voz muy limpia pero que aunque pudiera parecer fría guarda la rabia y el latido acelerado del lobo persiguiendo a su presa. A todo esto hay que añadir la entrega y la actitud que le pone en escena. Estamos hablando de toda una señora del blues, del hard-rock y del soul. Para muestra un botón:

Como curiosidad hay que añadir que Heidi Solheim participó en la versión noruega de uno de esos concursos televisivos de talentos que están tan de moda y en los que pervierten la personalidad que puedan tener los aspirantes a la gloria. Al parecer fueron a buscarla y se enroló en el programa con la única pretensión de divertirse. Si buscan en youtube hay por ahí una versión del Something de los Beatles más que meritoria y otra del Back In Black de los AC/DC arrolladora.

Resumiendo, que ya sea ella sola con una guitarra, sea en un formato de música comercial, en un grupo de música infantil o en una banda de rock setentero, Heidi tiene talento más que de sobra para hacer brillar su voz y sus cualidades interpretativas. Por último, permitidme que os tutee para aconsejaros que la escuchéis y que descubráis la maravilla que nos viene desde Noruega. Oslo creáis o no.

La playlist que hemos preparado hace un breve recorrido cronológico por algunos temas de la discografía de Pristine para que se pueda percibir la evolución de la banda:

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