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Los Hispanos levantan el trofeo como campeones de Europa.
Los Hispanos levantan el trofeo como campeones de Europa. / CORDON PRESS

Balonmano

Hispanos, una leyenda de oro

España supera 29-23 a Suecia para lograr el primer Campeonato de Europa de su historia. Exhibición de Sterbik en la portería y lección de Entrerríos en ataque.

Los Hispanos son leyenda bañada en oro. Ya eran un ejemplo de orgullo, de personalidad, de carácter y de entrega. Y de talento, porque esta selección ha acumulado mucho en las últimas décadas. Ahora también son eternos. Porque sólo la eternidad será capaz de juzgar lo que está haciendo este combinado desde hace años. Dos títulos Mundiales y un bronce; tres bronces Olímpicos y cuatro platas y dos bronces en Europeos eran suficiente argumento para medir su éxito. Ahora han añadido el primer Campeonato de Europa de su historia después de vencer con brillantez a Suecia, que comenzó muy sólida y terminó siendo triturada. Los Hispanos están en la gloria. Y con ellos, Jordi Ribera, el técnico que les ha guiado con maestría en este campeonato.

La final fue de inicio una cuesta arriba constante, un esfuerzo continuo, una exigencia máxima. Así lo requirió el escenario y así planteó el duelo Suecia, una selección que es feliz cuando desde su fortaleza defensiva logra correr y ejecutar ataques rápidos. No les importa sudar y les cuesta encontrar su identidad desde la calma y la reflexión. Cuanto más eléctricos son sus movimientos, más posible es que te devoren. Y ahí, el central Jim Gottfridsson es un maestro.

A España le costó salirse de ese juego y por momentos pareció atrapada e incapaz de moverse a otro ritmo que no fuera el que tocaban Gottfridsson en ataque y el enorme Mikael Appelgren bajo la portería. Contra él se estrellaron una y otra vez los Hispanos, anulados desde el extremo y por el centro.

No fue sencillo llegar sin excesivos daños al descanso y si se logró fue porque los Hispanos nunca se dejan caer, hay que derribarlos para verlos en el suelo y a Suecia, pese al notable nivel exhibido en el primer acto, no le alcanzó para tanto. Cuando la oscuridad apenas dejaba ver a los Hispanos en ataque surgieron el capitán Raúl Entrerríos y el malabarista Ferran Solé para despejar el horizonte. El 12-14 del intermedio no fue mal negocio después de que España apenas lograra correr y Suecia sí pudiera jugar a toda prisa.

El cuadro que se comenzó a dibujar al salir de los vestuarios estuvo lleno de color para España y con excesivos matices grises, casi negros, para Suecia, que ya no pareció esa muralla imposible de escalar, sino una columna de barro a la que sólo había que acariciar para verla desquebrajarse.

La Selección se plantó en un 5-1 y el ataque de Suecia pasó de la rapidez a la precipitación. España le obligó a pensar y por ahí empezó a ganar el oro. Gestionar la presión no es sencillo en una final y esa angustia comenzó a triturarle la confianza a Suecia. Los Hispanos supieron navegar bajo la tormenta del primer tiempo, mientras que el naufragio pareció el único destino posible para los suecos cuando su barco comenzó a zozobrar.

Arpad Sterbik se agrandó hasta la desesperación de Suecia, incapaz de descifrar el nuevo partido que le propuso España, que comenzó a correr hacia el oro. Las ayudas defensivas que tanto costaban antes, ahora llegaban con facilidasd. Aitor Ariño machacó a Appelgren desde el extremo izquierdo, David Balaguer regaló momentos sublimes al contragolpe y desde el extremo derecho y Raúl Entrerríos, el gran capitán de los Hispanos, ofreció una lección de cómo jugar en ataque, cómo interpretar una defensa rival hasta partirla en dos.

El segundo tiempo fue una exhibición de balonmano y de poderío físico de los Hispanos, la mejor forma de llegar al oro. Los goles de España cayeron a la misma velocidad que antes corrían los suecos, que ya no se podían agarrar a Gottfridsson, Appelgren o Zachrisson, devorados mentalmente.

Porque quizá habrá otras selecciones, no muchas, con más talento, pero no habrá otro grupo que a la clase que tiene este pueda unir el corazón, la fortaleza mental, el orgullo y el carácter competitivo de España. Hispanos sólo hay unos.

 

 

En 1994 empezó a vivir el periodismo en AS, formó parte de la familia de PC Fútbol y en 2002 comenzó a navegar por Internet con AS.com. Vivió el triunfo en la Eurocopa de 2008, aunque para ello tuviera que alejarse durante un tiempo de Moratalaz.

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