Honrando el Arco Iris desde el primer día | Ciclismo | A la Contra
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Pinot, en lo alto del podio, junto a López y Valverde. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Ciclismo

Honrando el Arco Iris desde el primer día

Valverde ofreció un recital de ciclismo durante los últimos 30 kilómetros de la Milan Torino, aunque acabó ganando el francés Pinot

Me atrevo a afirmar que Alejandro Valverde, a sus 38 años, no solo esta completando una de las mejores temporadas de su vida, sino que la ha preparado con más inteligencia que nunca, dando prioridad a este final de año con el Mundial y esta preciosa semana de clásicas italianas que tendrá el colofón final el próximo sábado con Lombardia, otra de esas carreras que inexplicablemente se le resisten al talento murciano. Por eso, los resultados están saliendo y las sensaciones que transmite sobre la bicicleta son únicas. Entre Milan y Turín, en la 99ª edición de esta clásica, ha ofrecido un recital maravilloso de ataques, de fortaleza y de dominio de la situación. Seguramente no ha ganado por ofrecer más que el resto, pero se postula como máximo favorito para poner otra cruz en la Toscana.


No hay maldición que valga


Hasta que emergió Peter Sagan a quien nada afecta, había una leyenda no escrita y que nadie se atrevía a pronunciar que hablaba sobre la maldición del Arco Iris. La sufrieron en sus carnes históricos de este deporte como Alessandro Ballan, Mario Cipollini, Rui Costa o el polaco Michal Kwiatkowski, quienes no encontraron respuesta a qué pasaba cuando se ponían el ‘arcobaleno’ en la espalda. Si alguien duda sobre si esa maldición afectará a don Alejandro Valverde Belmonte, pondría en juego mi coche, mi casa y mis pertenencias personales a que no habrá tal problema. El nuevo campeón del mundo ya está honrando ese legendario maillot.

Lo ha hecho mirando más atrás que hacia delante, probándose y gustándose, disfrutando de su deporte y haciéndolo con el recuerdo de ese histórico triunfo en Innsbruck, probablemente el más legendario y deseado de los 122 que tienen en el currículum. La Milán Torino es una carrera especial, de desenlace siempre espectacular con la doble subida a la capilla de Superga, una ascensión de unos cinco kilómetros con rampas casi siempre rondando el 9%. Conociendo como conocemos a Valverde y su dominio de los finales en rampa, todos dimos un respingo en el sofá cuando le vimos atacar a falta de más de veinte kilómetros, en el primer paso por el puerto.

Pronto se entendió el doble mensaje de este movimiento; por un lado dejarse ver, lucir su nueva prenda, honrarla al límite y desde el primer día, y por el otro empezar a buscar sensaciones ganadoras de cara a ese Giro de Lombardía por el que sueña viendo cómo están respondiendo sus piernas en el final de temporada. Es verdad que sin recibir tanto viento en la cara tan pronto podría haber rivalizado con Pinot y Miguel Ángel López en el arreón final, pero Valverde esta vez fue el acompañante de sus dos rivales en el podio final.


Pinot, vencedor


El desenlace, de hecho, pareció ideado por Berlanga. Groupama mostró las uñas pronto con varios ataques del joven David Gaudu, que cumplía años este miércoles a ritmo de pedalada. El grupo ilustre que se jugaba la victoria lo formaban los franceses Gaudu y Pinot, los Astaná Fuglsang y Miguel Ángel López y el legendario Alejandro Valverde, castigado por los esfuerzos. Aprovechando un mini momento de relajación, entendió el colombiano que era el momento de arrancar, con tan mala suerte que entre su mirada atrás y que se apartó Gaudu muerto por el esfuerzo y el trabajo, los dos chocaron y se fueron al suelo. Eso dejó solo en cabeza a Pinot, con Fulgsang lejos y con Valverde entregado. Se subió rápido a la bicicleta Miguel Ángel López, que demostró muchas piernas en un intento de remontada imposible.

Al final, victoria de Pinot, que une a sus dos triunfos en La Vuelta, que lo sitúan como aspirante a Lombardía y que refrendan a un escalador que va sabiendo encontrar sus momentos y sus objetivos. Segunda posición para Miguel Ángel López, quien se está acostumbrando a visitar podios como figurante y pocas veces como campeón, y tercer puesto para ese arco iris de un Alejandro Valverde que nos emociona cada día un poquito más. Larga vida al campeón del mundo.

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