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Celebración Ascenso del Huesca. Foto: Modesto Rubio Tadeo
Celebración del ascenso del Huesca. Foto: Modesto Rubio Tadeo

Fútbol

Huesca, la ciudad de la alegría

El eco de las celebraciones todavía resuena por Huesca, ciudad de Primera. Resulta difícil no cruzarse con una camiseta azulgrana o con la cruz de San Jorge atravesando el pecho.

Esta historia bien podría haberla firmado Terry Gilliam, si no llevara 20 años preparando su última película. También aquí hay algo de quijotesco, aunque camino de la capital del Alto Aragón los molinos de viento que uno se encuentra sean más estilizados que los descritos por Cervantes. Como si de Don Quijote y Sancho Panza se tratara, dos amigos, dos socios se unieron en un deseo común hace ya una década. La aventura parecía homérica y el triunfo cosa de locos. Eran días de barro y números rojos, pero confiaron sin reblar, en el camino emprendido. Derrotaron a cuantos enemigos se pusieron por delante. Todos con mejores rocinantes que ellos pero peor cabeza. Ahora saludan desde el balcón de la Plaza Navarra con una ciudad a sus pies. Conquistada Dulcinea, el Alcoraz verá el año que viene fútbol de Primera División. Muchos todavía creen estar dentro de un libro de ficción.

“No miréis hacia la izquierda, no miréis hacia la derecha. Mirad, de cuando en cuando, hacia atrás para saber de dónde venimos. Y todos juntos y para siempre adelante.¡Aúpa Huesca!”. El que habla es José Antonio Martín Petón. Lo hace encaramado al balcón del Circulo Oscense en plena Plaza Navarra mientras la euforia campa a sus anchas desde el Coso hasta Mariano Cavia pasando por los Porches de Galicia. Todas ellas atestadas de oscenses que no dan crédito. A su lado, en el balcón, escucha orgulloso Agustín Lasaosa, Presidente de la Sociedad Deportiva Huesca, amigo íntimo de Petón y socio necesario en esta bendita locura. “Tienen gran parte de culpa de lo conseguido, cuando llegaron estábamos prácticamente desahuciados, pero estos señores entienden de fútbol como ninguno y en su momento dijeron que no querían marcharse de esta tierra sin ver a este equipo en Primera División, y lo han conseguido”, nos cuenta Fernando Lobera, presidente de la Peña Fenómenos Oscenses. Más tranquilo, días después de la celebración, Petón charla con A LA CONTRA para confirmar su profecía: “Lo dije hace 10 años y no todo el mundo lo creyó, no era una frase al desaire, era algo pensado, de lo que estaba seguro. Es un momento de felicidad máxima porque es compartida con mucha gente”.

El eco de las celebraciones todavía resuenan por Huesca. Resulta difícil no cruzarse con una camiseta azulgrana o con la cruz de San Jorge atravesando el pecho. En las tiendas de esta localidad de poco más de 50.000 habitantes se agolpan las fotos de los héroes, las bufandas que rezan la máxima de la ciudad “Siempre fieles, sin reblar” o carteles que dejan poco espacio a la imaginación “Somos de Primera”. Tras doblar la esquina de la Plaza de San Antonio, muy cerca del casco histórico de Huesca nos encontramos con Fernando Lobera, allí la peña de la que es máximo representante, Fenómenos Oscenses, tiene una comida de celebración, otra más, donde los cánticos y el champán riegan la sobremesa. “Hemos estado primeros durante 24 jornadas consecutivas, sacando 11 puntos al tercero y no terminábamos de verlo. De hecho estamos en Primera y no lo hemos asimilado todavía”. Ese punto de incredulidad, una constante entre los aficionados, habla del tamaño de la gesta. Quizá cuando las estrellas empiecen a desfilar por el Alcoraz sean más conscientes: “Esperemos que Cristiano no se vaya y podamos verlo el año que viene aquí. Estamos preparados para recibir a todas las estrellas de la Liga. Esto para la ciudad es tremendo, para los aficionados, para todos”, afirma Lobera.

 


Huesca abre informativos


En esa idea ahondamos con Petón, tras poner a Huesca en el mapa, el balón debería traer alegrías y no solo en forma de goles. El aeropuerto Huesca-Pirineos hasta ahora infrautilizado y con muy poco tráfico de pasajeros puede ser el principal beneficiado: “No solo el aeropuerto, sino toda la ciudad y toda la provincia, que es hermosísima, de 250.000 habitantes, pero que es poco conocida. Ahora cada vez que el Huesca salte a jugar lo estarán viendo millones de personas. Nuestro nombre se verá por todo el mundo”. El nombre de la Sociedad Deportiva ya resuena en las teles de media Europa, su proeza, siendo el cuarto presupuesto más bajo de Segunda División, ya ha abierto los informativos de Alemania o Polonia. Es solo el inicio. Algo deben estar haciendo bien en el Alto Aragón porque no dejan de ganar adeptos: “Cada vez vienen más aficionados de los pueblos de alrededor, en la provincia se está creando un sentimiento de pertenencia con el club muy bonito y ya hay alguna peña que no es de Huesca capital”, confiesa Rafa Díaz, compañero de El Heraldo de Aragón.

La zona cero de todas esas emociones se encuentran en El Alcoraz, un campo pequeño y coqueto, con capacidad para 5.500 espectadores. A él acceden la mayoría de los aficionados estacionando su coches en un parking de un supermercado cercano y atravesando un sendero. Una muestra más de que los goles han llegado más rápido que las infraestructuras. Los más avispados aparcan en el club de tenis, que hay al lado del Alcoraz, en la mañana del día de partido y se marchan caminando de nuevo a la ciudad. “Aquí está todo a quince minutos”, nos explican.

Chera, utilero del Huesca.

Las entrañas de ese estadio las conoce bien José Luis Tosat Chera, utilero del Huesca y toda una institución en el club: “Cada año se ha ido haciendo una remodelación, no tiene nada que ver con El Alcoraz de hace 10 años. Lo último ha sido la tribuna y ahora se van a remodelar los fondos, los van a cubrir y así entrarán 2000 personas más”, confiesa cuando le preguntamos si el campo no se va a quedar pequeño en Primera, ante la ilusión generada. Lo siguiente es hablar del vestuario y de las claves que han llevado al éxito a este equipo: “La clave ha sido el trabajo de todos, no ha habido diferencias entre los jugadores, el que ha salido desde el banquillo lo ha hecho a tope, para dar lo mejor. Los jugadores se lo han creído, han confiado siempre en que podían subir”.

Uno de los jugadores más queridos de ese vestuario es Gonzalo Melero. Capitán con tan solo 24 años, criado futbolísticamente en el Real Madrid, ha dado el estirón en Huesca: “Para mí debutar en Primera División es algo increíble, ahora tengo un mes de vacaciones y solo quiero que pase rápido, para volver aquí con muchas ganas de cumplir un sueño”. Al centrocampista madrileño no se le borra la sonrisa de la boca recordando una temporada inolvidable e insiste en que el secreto es solo uno: “El esfuerzo de los 25 que completamos la plantilla. Todos hemos sumado en esto, los que no jugaban apoyaban igual. Todos tenemos ego, pero nos hemos puesto al servicio del equipo. Lo de este año ha sido espectacular”, ya vemos que no solo se maneja bien con la pelota (16 goles esta temporada) también tiene las ideas muy claras. El Máquina, como es conocido en el vestuario, lideró la noche histórica de la celebración en Lugo, con los cánticos y las arengas en un pub de la ciudad gallega. Aunque la imagen de ese día la captó Chera, el utilero: “Lo que se vivió en ese vestuario fue impresionante. La gente se tiraba por los suelos, en las duchas… Hubo un momento que me quedé sentado para observarlo todo, me aparté en una esquina del vestuario para no perderme nada. Disfruté mucho viendo la felicidad de todos”.

 


La terraza, punto de encuentro


Y es que los recuerdos se cultivan en el Alcoraz como en pocos sitios. Allí, bajo la tribuna principal hay un bar que sirve de acogida y refugio para los oscenses. La Terraza del Alcoraz es una especie de museo donde las fotos de Paco Buyo o Petón defendiendo la zamarra del Huesca se alternan con las camisetas de Mikel Rico o Rubén Castro, ilustres de nuestro fútbol que conocieron el carácter noble y perseverante de esta tierra. Ese es otro de los secretos que explican los éxitos del club. No es raro ver desayunar allí a los jugadores antes del entrenamiento, allí realizan también las comidas de fraternidad de la plantilla y allí, por ejemplo, puedes realizar una entrevista a Melero mientras por los altavoces atruena una rumba o el himno del Huesca. Esa cercanía, propias de tiempos pasados, se multiplica en los días de partido. Allí se concentran los aficionados antes del pitido inicial y por allí pasan los jugadores para entrar al campo, en una procesión que es un rosario de fotos, agasajos y cánticos. Un chute de adrenalina que es prácticamente el primer gol.

La Terraza de El Alcoraz.

Pero el milagro deportivo no es el único que se ha producido en Huesca. Los números también cuadran. El conjunto oscense sigue la estela de otros modestos que se han instalado en el lujoso ático del fútbol español. Al igual que hicieron en su día equipos como el Eibar o el Girona, el Huesca también es ejemplo en la gestión económica. Llevan una década sin gastar más de lo que ingresan, revalorizando jugadores que llegan a través de Bahía Internacional (de la que Petón es socio fundador) y creciendo como club de manera sostenible. De hecho, es uno de los pocos equipos que puede decir que el campo es propiedad suya, no del Ayuntamiento, y los 40 millones de euros que recibirán en concepto de derechos audiovisuales por jugar en Primera División suponen quintuplicar el presupuesto de este año: “Nada de revoluciones ahora que hemos subido a primera. Es básico mantener todo lo que se pueda de la actual plantilla, muchos se van a quedar y el que no lo haga será porque no quiera”, asegura Petón. El primero en esa lista es Rubi, el entrenador del ascenso, que se marcha al Espanyol agradecido y enamorado de una ciudad que le ha pedido por todos los medios que se quede.

A rey muerto, rey puesto. Leo Franco, que ocupaba el cargo de relaciones externas del club, será el encargado de comandar el sueño en Primera. La ambición no cesa en el Alto Aragón: “No vamos a ser contemplativos, no venimos a admirar a los rivales, vamos a competir, con nuestras armas ante los mejores”, dice Petón. El mensaje parece haber calado en el club: “Posiblemente haya diez equipos inalcanzables para nosotros, pero contra los otros diez vamos a apretar e ir a muerte. Esa es nuestra Liga y ahí están los puntos para alargar el sueño de Primera”, reconoce Chera. La situación es también privilegiada ahora que por primera vez en la historia se encuentran por encima del Real Zaragoza, como si de una pequeña Galia se tratara Huesca resiste ante el empuje que supone tener a 67 kilómetros a la quinta ciudad de España: “Es una noble rivalidad deportiva, que solo en núcleos pequeños se ha enconado. Esa rivalidad es la habitual entre una ciudad grande y otra pequeña, que terminan por no caerte bien pero simplemente porque son más grandes y te desdeñan. Ahora ya no lo hacen, ahora estamos por delante”, afirma Petón. Desde la grada Fernando Lobera se muestra orgulloso de ser el primer club de Aragón y, al contrario de la opinión general, no le importaría repetir el derbi aragonés en Primera.

Hasta que eso llegue queda mucho trabajo por hacer en Huesca. Mientras tanto la historia de ese club de 108 años escribe sus páginas más doradas ante la sabia mirada de Petón desde el palco. En el banquillo Chera se frota los ojos por lo conseguido y los jugadores se mandan mensajes en los que ya piden la vez para intercambiar la camiseta con Messi y con Cristiano. Esas son páginas de la novela oscense que aun están por escribir. El siguiente capítulo se redactará en las fiestas de San Lorenzo, a mediados de agosto, cuando los héroes de la ciudad lancen el chupinazo ante una población con ganas de pasarlo bien. Será ese el pistoletazo de salida de una temporada histórica. El momento perfecto para darse cuenta, si no lo han hecho ya, de que su novela de caballerías mutó en documental. Tal y como le pasó a Gilliam, para entonces, habrán convertido en realidad su fantasía.

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