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Liga Santander

Huesca: este muerto está muy vivo

La zona de permanencia que llegó a estar a once puntos ahora queda a tan sólo una victoria. Lo que era una utopía se ha convertido en, por lo menos, una posibilidad.

Huesca no rebla. Los azulgranas recuperaron el aliento ante el Sevilla después de 98 minutos agónicos, con el VAR de por medio, en los que pasaron de la victoria al empate y del empate a la derrota para regresar definitivamente a la victoria. Tres puntos de oro que certificaron una jornada liguera redonda. De los últimos cinco clasificados, solamente el Huesca ganó. Los cuatro equipos restantes perdieron. La zona de permanencia que llegó a estar a once puntos ahora queda a tan sólo una victoria. El sueño se ha convertido en, por lo menos, una posibilidad.

 

La afición oscense no disfrutaba de esta forma desde los dos primeros partidos de Liga. El Huesca se estrenó en la competición pegando un puñetazo encima de la mesa. Hasta al mayor de los optimistas le pilló por sorpresa un inicio tan arrollador. Era un recién ascendido al que no le pesaba la categoría. De hecho, daba la sensación de que era todo lo contrario. Los azulgranas sumaron cuatro de seis puntos posibles en sus visitas a los campos de Eibar y Athletic de Bilbao. Y entonces llegó el Barça. Los ocho goles encajados en el Camp Nou fueron un golpe de realidad terrible. De la ilusión del debutante se pasó al drama de la derrota fin de semana tras fin de semana. El no ganar se convirtió en lo habitual. El Huesca sumó sus primeros tres puntos un 19 de agosto de 2018, en pleno verano. La siguiente victoria no llegó hasta el 5 de enero de 2019, día de Reyes.

Para cuando los aficionados oscenses fueron obsequiados con ese ansiado regalo, el inquilino del Alcoraz ya no era Leo Franco. La dirección deportiva del club apostó el ex portero argentino para conducir el proyecto de dirigir al Huesca en Primera División. Franco no contaba con experiencia como entrenador, pero se retiró con la casaca azulgrana y en los últimos dos años formó parte del organigrama del equipo. Su andadura en los banquillos duró un suspiro. Ocho partidos escasos, con un balance de cinco derrotas, dos empates y una victoria. El hombre con la misión de remontar el vuelo fue Francisco Rodríguez. Curiosamente, el técnico que, junto a Rubi, vivió en primera persona el histórico ascenso del Huesca a Primera División en Lugo. En esa ocasión, ocupando el banquillo del Anxo Carro.

El entrenador almeriense tenía mucho trabajo por delante. Dicho de forma coloquial, el equipo era un coladero en defensa y un corderito indefenso en ataque. Aunque por encima de todo eso, lo más preocupante era que no competía como un conjunto de Primera División. De la mano de Francisco, los azulgranas comenzaron a competir… aunque los resultados dijesen lo contrario. Al Huesca le costó un mundo volver a ganar. No importaba lo superiores que fuesen sobre sus rivales, siempre sucedía algo que privaba a los oscenses de los tres puntos. La victoria ante el Betis, la primera de la historia en El Alcoraz desde el ascenso, marcó el camino de la recuperación.

Durante ese mes de enero, varias de las apuestas que realizó la dirección deportiva en verano abandonaron el club. Son los casos de Axel Werner, Rubén Semedo, Serdar Gürler y Samuele Longo. Ninguno de estos cuatro jugadores aprovechó la oportunidad que se les presentó de competir en la mejor Liga del mundo. Otros como Lluís Sastre y Rajko Brezancic, históricos del Huesca, también causaron baja. La revolución fue total porque la situación, con el ataúd ya encargado, así lo requería. En El Alcoraz aterrizaron Cristián Rivera, que llegó un poco antes para ocupar la ficha del lesionado Luisinho, Adrián Diéguez, Javi Galán, Yangel Herrera, Juanpi Añor, Javi Varas y Enric Gallego. Una plantilla nueva para la segunda vuelta.

El de Enric Gallego fue el fichaje que más repercusión despertó porque nunca antes había pagado tanto el Huesca por un jugador. Los azulgranas abonaron aproximadamente dos millones de euros a las arcas del Extremadura por el que era el pichichi de Segunda Division con 15 goles. A día de hoy, las cifras goleadoras del delantero catalán en la máxima categoría se reducen a sólo un gol… pero eso no importa nada. Gallego es un futbolista imprescindible en los esquemas de Francisco. Es el jugador que facilita la salida aérea del equipo y que le está haciendo un poco más fácil la vída a los compañeros de ataque. Que le pregunten al Cucho Hernández o al Chimy Ávila, otro de los grandes ídolos de la afición y el máximo artillero de la plantilla con cinco dianas. Cuatro, desde la llegada de Gallego.

El Huesca necesitaba estabilidad y la ha encontrado en base a un sistema con tres centrales y dos carrileros. En las tres últimas jornadas, los azulgranas han encajado tres goles. Todos a pelota parada: dos de penalti y uno de falta. En las tres anteriores, mantuvieron la portería a cero. Es aquí donde se alza la figura de Roberto Santamaría. El veterano portero pamplonica está haciendo honor a su apellido. A Santamaría lo firmaron la temporada pasada, con esta ya iniciada, como guardameta suplente de Álex Remiro. Su primer encuentro oficial fue dando relevo al de Cascante, que sufrió un golpe en la cabeza, el día del ascenso a Primera División en Lugo. La portería se mantuvo igual que cuando el árbitro dio el pitido inicial. Este curso lo comenzó por detrás de Axel Werner y Aleksandar Jovanovic. Casi con un rol testimonial. Primero al argentino y después al serbio, Santamaría ha adelantado a sus dos compañeros y hoy es el portero titular del equipo con total merecimiento. Si la afición oscense cree en el milagro de la permanencia, es gracias a las paradas imposibles del navarro.

El Huesca lleva los mismos puntos en lo que se ha disputado de segunda vuelta, once, que en toda la primera. Es más, la puntuación en lo poco que llevamos de 2019 ya es superior a la lograda en 2018. Si tenemos en cuenta los cinco últimos encuentros ligueros, los de Francisco ocupan la tercera plaza de la tabla por delante de equipos como el Real Madrid o el Atlético de Madrid. Además de los méritos obvios, esta escalada azulgrana sería imposible de entender sin la horrible temporada que están firmando Celta de Vigo y Villarreal o la mala racha que han encadenado los otros dos ascendidos, Rayo Vallecano y Valladolid. En la letra del himno oficial del Huesca está escrito el lema del club: “Fieles siempre sin reblar”. El no reblar (retroceder) es a lo que están empeñados en el Alto Aragón para hacer realidad el sueño de la permanencia.

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