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Diego Costa, después de marcar su tercer gol. CORDON PRESS

Fútbol

Humillación histórica del Atlético al Madrid (3-7)

El equipo de Zidane se fue al descanso 0-5. Partido espléndido de Joao Félix y Diego Costa (cuatro goles). Morata y Jovic, lesionados.

El resultado al descanso quedará para la historia de los derbis y de las humillaciones al Real Madrid: 0-5 a favor del Atlético. No diré que no existen precedentes porque los hay. En 1980, también en un partido de pretemporada, en Múnich y contra el Bayern, el Madrid se marchó al vestuario con siete goles en contra (9-1 el marcador final). De aquella catástrofe nació una frase genial de Boskov: “Prefiero perder un partido por nueve que nueve por un gol”. Eran otros tiempos, claro. Me temo que a Zidane no le estará permitido el sentido del humor.

No hay excusas para el Madrid ni elogios suficientes para el Atlético. Fue un baño ante el que no cabe alegar nada. Un equipo parecía nuevo y el otro viejo. Diego Costa marcó a los 45 segundos después de un robo a Odriozola, que se comportó como un cadete y no es la primera vez que lo hace. Más que una jugada fue una declaración de intenciones. Presión, robo, salida fulgurante y Joao Félix. Por cierto, el niño no era caro, estaba en precio. Qué jugador. Qué fácil es distinguir a los futbolistas superiores; corren y miran distinto, y lo entienden diferente, más fácil. Y no se crispan, ni se esconden, ni se distraen con el flequillo.

Joao Félix marcó el segundo después de una internada de Saúl por la banda de Odriozola. Y pudo marcar a continuación, pero la tiró fuera. Fue Correa quien marcó el tercero, al poco de sustituir al lesionado Morata. Esa era la cadencia de ocasiones atléticas, una gota malaya sobre la cabeza del madridismo. Y todo era consecuencia de un fútbol excelente, preciso y vertical, feroz en la anticipación y sublime en la definición. No estamos acostumbrados a que el Atlético de Simeone juegue tan bien al fútbol; nos hemos habituado a elogiar su capacidad para optimizar los recursos y las ocasiones. Pero tal vez nos encontremos ante una nueva pantalla. No se me ocurre cómo se puede jugar mal con Joao Félix en tu equipo, añadamos a un Diego Costa rejuvenecido y un puñado de buenos complementos: Trippier, Hermoso, Lodi… ninguno tuvo cara de despistado.

Entretanto, al Real Madrid le crecían los enanos. Jovic tuvo que abandonar el campo por lastimarse en un choque con Oblak. Lo hizo en el minuto 23 y sin tocar la pelota. Quizá sea un buen delantero, todavía es pronto para decir lo contrario, pero sus movimientos no invitan a la esperanza: demasiado rígido, demasiado lento y demasiado ajeno al juego.

El cuarto gol lo hizo Diego Costa al aprovechar un error de Ramos en la salida del balón, algo que ya ha dejado de sorprendernos. El quinto lo volvió a marcar Costa de penalti; no hay delantero tan radiactivo para el Madrid. Y así llegó el descanso sin que los de blanco pudieran agarrarse a la mala fortuna o al desacierto del árbitro.

De vuelta del vestuario, Joao Félix lanzó a Costa por enésima vez y el delantero batió a Keylor, relevo de Courtois. El aplastamiento era histórico y no lo alivió el gol de Nacho, fruto de una buena jugada de Hazard (la única) y de un rebote.

Zidane hizo los cambios previstos como si nada estuviera ocurriendo, en su juicio también tendrá que responder a esto. Retiró del campo a Courtois, Marcelo, Ramos, Isco, Hazard y Vinicius, precipitado hasta la desesperación; tal vez este chico sí fue caro.

Vitolo marcó el séptimo y el Atlético tuvo ocasiones para batir el récord de Múnich. Si no lo consiguió es, entre otras razones, porque Diego Costa prefirió preparar próximos derbis y desquiciar más todavía al Real Madrid. Pateó a Carvajal después que el defensa hiciera lo mismo con Lemar y de allí salieron una tangana soberbia y dos tarjetas rojas, justo lo que pretendía Costa.

En los últimos minutos, marcaron Benzema (de penalti) y Javi Hernández, aunque sospecho que los goles solo sirvieron para maquillar al muerto.

La herida del Real Madrid es muy profunda, aunque ahora habrá quien diga que los partidos de pretemporada no tienen valor y que es tiempo de hacer pruebas. No lo crean. Los siete goles son siete flechas en la espalda de Zidane. Pogba está más cerca, no descubro nada, pero diría que el entrenador está ahora más lejos.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

5 Comments

5 Comments

  1. Fran

    27/07/2019 at 08:17

    No veo yo a Diego Costa como un tipo que se guarde goles, la verdad, no veo a nadie así.

  2. amiguelntonio

    27/07/2019 at 11:16

    Solo un comentario sobre una expresión mal usada en uno de los periodistas que más respeto y cuyas crónicas más disfruto.
    «Gota china» o «bota malaya», no «gota malaya»:
    https://www.xlsemanal.com/firmas/20190630/perez-reverte-botas-gotas-diccionarios.html
    Por lo demás, muchas gracias por la crónica, como siempre

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