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Maguire celebrando el primer gol del partido para Inglaterra I CORDON PRESS

Crónicas Matrioskas

Sueño de una tarde de verano

Inglaterra estará en semifinales y Suecia se marcha a casa con un buen sabor de boca de lo que les ha deparado el destino después de Zlatan. Ni en sus mejores sueños lo hubiesen imaginado.

No me pidan tener demasiadas luces para analizar lo vivido, porque no sé si he estado despierta durante los noventa minutos. Tengo que decir que el Mundial ha perdido encanto. No me convence del todo la idea de vivir una fase final de la Eurocopa, cuando había apostado por una final entre Brasil y España. Y no, no había bebido nada. El encuentro entre Inglaterra y Suecia parecía una broma programada por el mismísimo diablo. ¿A Putin le dejan hacer los horarios? 

Suecia había llegado a estos cuartos sin que nadie se fijase en ella, con lo cual, pretendía seguir pasando desapercibida hasta que alguien se diese cuenta de que se había colado en una fiesta para mayores y procediese a echarla a empujones. Inglaterra, que ha ido de más a menos y está luchando por superar sus propios complejos y fracasos, no asumió responsabilidades. Si ya era complicado traicionar nuestra costumbre sagrada después de comer para observar cómo los ingleses se hacían los suecos respecto a ir a buscar la victoria con decisión, Camacho no me hizo la tarea más sencilla. «Yo no sé si hace calor en Samara», apuntaba. ¿Cómo no se me habría ocurrido antes?

Inglaterra hizo lo mismo que Oscar Wilde, se durmió contando sus defectos. Pero al quinto bostezo, los de Southgate reaccionaron cuando se dieron cuenta de que una de sus mayores virtudes era el balón parado. El tanto de Maguire no animó el panorama, es más, no sé ustedes, pero yo volví a mullir la almohada. De momento, aparte del hecho de la clasificación y de contar con Harry Kane a largo plazo, Inglaterra puede celebrar (por fin) tener un portero de garantías. Pickford tiene cara de ser un muchacho en el que se puede confiar. No lo quiero decir muy alto, porque Muslera también la tenía. Nada más empezar la segunda parte, a Suecia se le acabaron las vidas con el gol de Dele Alli y el partido se pareció más a una pachanga veraniega que a unos cuartos de final, por mucho que Camacho tratase de ponerle energía a la narración a pesar del trote cochinero de ambos equipos. Sería por el calor de Samara.

Inglaterra estará en semifinales y Suecia se marcha a casa con un buen sabor de boca de lo que les ha deparado el destino después de Zlatan. Ni en sus mejores sueños lo hubiesen imaginado. Me hubiese gustado que Suecia diese un golpe en la mesa, terminase de poner patas arriba el Mundial y eliminase a Inglaterra. Soñar es gratis. Le debíamos ese deseo a un país del que te enamoras con cada plano corto a la grada. Sin embargo, ya lo dejó escrito Shakespeare: “Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas”.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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