Isco, profeta en Málaga - Liga Santander - A la Contra
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Isco, profeta en Málaga

Partidazo del malagueño en su casa, gran gol y asistencia primorosa. Benzema, muy inspirado.

Debe ser fácil jugar contra el club que te despreció, no hay mayor motivación que el despecho. Para ajustar cuentas basta con un gol y una mirada a la presidencia, tal vez un dedo acusador. Imagino que el asunto es más problemático si te enfrentas al club de tu niñez y de tu tierra, del que te despediste sin reproches y con los afectos intactos. En tal caso, lo habitual es marcar lo inevitable y pedir perdón después. A eso se disponía Isco sin calcular que su talento es incontenible y que la nostalgia se disipa con una pelota de por medio.

Sin ganas de hacer sangre, Isco completó en Málaga un partido espléndido. Ocurre a veces. Cuando nos liberamos de la presión del acierto y del fracaso, ponemos las bases para que nuestra personalidad se exprese libremente. Nunca estamos tan cerca de ser auténticos. Y juraría que eso mismo le pasó a Isco. La noche que menos le importaba fallar, sus aciertos se multiplicaron.

Antes de marcar gol, el balón le atrajo como un agujero negro. O mejor aún, como un pastel de fresa. Además, no estaba Cristiano para alejarlo de la tentación. Y los demás compañeros dieron por supuesto que a Isco le gustaría lanzar la falta, nos gusta ceder el paso a los lugareños.

El caso es que Isco no se resistió a la fuerza del destino y chutó relamiéndose. En situaciones semejantes siempre recuerdo una escena de la película Érase una vez en América. Un muchacho que ha conseguido dinero para perder su virginidad decide modificar el objeto de su inversión cuando pasa por delante a una pastelería. El mismo efecto tiene una pelota ante una barrera o un muro de metro y medio, no importa. Hay que patear ese balón. Aunque la esposa haya roto aguas o aunque nos persiga un cartel de la droga. Antes de huir hay que patear.

Isco solo entendió lo que había hecho cuando vio la pelota dentro de la portería y de inmediato se obligó a cambiar la sonrisa por un leve gesto de consternación. Tras solicitar el perdón correspondiente, prosiguió con su partido primoroso.

Las razones de la inspiración de Benzema son más difusas porque él no ha nacido en Arrollo de la Miel, al menos que se sepa. La explicación más sencilla es decir que sus musas viven en la más absoluta anarquía, pero tal vez exista una justificación táctica que deberíamos investigar. Sin Cristiano y Bale, y rodeado por el divino enjambre que forman Lucas, Asensio e Isco, Benzema se sintió padre y no hermano menor. Imagino el desconcierto de sus detractores en noches como esta.

El segundo gol del Real Madrid fue uno de esos tráilers que nos cuentan la película entera, y que son mucho mejores que la película entera. De inicio intervino Casemiro, que robó un balón. Nada extraordinario, por otra parte. Lo extraordinario es que antes le birlaran la cartera en lo que pudo ser un gol hiriente del Málaga, de no haber intervenido Keylor. Continuo. Tras el robo, la jugada conecta con Benzema, que avanza en dirección a los centrales. Antes de colisionar, se cambia la pelota de una pierna a otra y pasa a Isco en la continuación del movimiento. La acción les resultará familiar —y apreciada— si están rodeados de buenos futbolistas. Yo tenía un primo que hacía lo mismo, pero no se llamaba Karim.

Y en este punto se abre otro capítulo. Isco no tiene estómago para chutar, y menos aún para fusilar a Roberto, bastante ha tenido con el gol; de modo que escoge una opción que comparo con el taconazo de Guti en Riazor por lo que tiene de renuncia consciente del gol para el lucimiento de un compañero. Si en A Coruña el beneficiado fue Benzema (nótese el círculo mágico), esta vez fue Casemiro, que venía del cuarto de basuras. Consecuencia: obra maestra a partir de la no beligerancia de Isco. Conclusión: tengan cuidado si deciden ser ustedes mismos porque, de sucederles en un supermercado, se les podría enamorar la cajera.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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