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James Rodríguez, en el partido contra el Valladolid en el Bernabéu. CORDON PRESS

Real Madrid

¿Y ahora dónde ponemos a James?

Zidane le entregó el sistema contra el Levante y lo colocó de enganche en un 4-2-3-1. Fue el mejor del partido. Pero con Hazard el esquema no será tan cómodo para él.

Zidane no lo quería, no hizo pretemporada, no participaba de los entrenamientos tácticos, tuvo pie y medio en el Atleti de Simeone, y han bastado dos partidos en este Real Madrid para que James haya convencido a más de uno de la posibilidad evidente de tener un puesto en el once titular.

Si vemos jugar a James 30 minutos de cualquier partido nos damos cuenta de que el colombiano es una rara avis, un media punta de libro, de los de toda la vida, uno de esos que desaparecieron en el fútbol moderno hace ya más de una década.

Técnicamente es un futbolista muy dotado, inteligente y con visión de juego. Pero si hay que señalar su mayor virtud, entonces diremos que James es un golpeador del balón. Su fútbol se basa fundamentalmente en la capacidad que tiene para, apoyándose en su golpeo, generar un abanico de opciones como cambios de orientación, pases entre líneas, descargas a las bandas, centros laterales y, por supuesto, remates a gol. Estas cualidades le han convertido en uno de los jugadores más dotados para el “último pase” del fútbol europeo, además de un futbolista muy peligroso para el contrario por su gran relación con el gol.

Tácticamente la cosa se complica. Cuando James está en posesión del balón, sus toques, tanto en corto como en largo, suelen tener mucho sentido y mejoran la calidad de la posesión, porque no es un futbolista obsesionado ni con ese último pase, ni con dejar solo a un compañero delante del portero como les sucedía a muchos futbolistas post Laudrup como Guti o De la Peña. James entiende el juego como una correlación de pases; ojo, él da pases, no tira centros.

Su tendencia o movimiento preferido es bajar a recibir el balón por delante del mediocentro, evitando caer a las bandas, lugar donde se siente más incómodo, ya que carece de regate y velocidad para el desborde. A él le gusta recibir por dentro y descargar hacia afuera para huir de los marcajes girando a su marcador y desde ahí acercarse al área. Para ese movimiento tan suyo necesita jugar muy centrado y eso le aleja de un 4-3-3 ortodoxo. En este punto comienzan los problemas tácticos del colombiano.

James es hijo de un fútbol muy peculiar. El Envigado de Colombia y el Banfield argentino fueron sus primeros equipos, ligas de ritmo lento y juego muy pausado. En Europa desembarcó en el Oporto, un club con acento y ritmo brasileño, y de ahí fue a Francia, al Mónaco, competiciones en las que el fútbol dominante está muy alejado de ritmos altos y continuados como los de la Liga española o la Bundesliga alemana, competiciones donde James ha tenido grandes problemas para sobresalir.

En su primera etapa en el Madrid, la de Ancelotti y más tarde Zizou , y pese a una buena primera temporada adornada de buen fútbol y muchos goles, ya se vio que jugar como volante le mataba, que James carece de fondo físico para correr arriba y abajo 90 minutos y que, si lo hace, su fútbol se resiente. En aquel momento la presencia de la BBC y de un Isco floreciente le quitaron foco, pues le impidieron jugar en una posición más acorde a sus características.

¿Qué puede hacer ahora Zidane? ¿Qué pasa por su cabeza?

Ante el Levante, Zizou le entregó el sistema y lo puso de enganche en un 4-2-3-1 con dos centrocampistas detrás, dos extremos abiertos y un punta delante. El decorado era idílico para el colombiano y James respondió siendo el mejor jugador del equipo y la llave del juego de ataque. Pero este sistema, en teoría, en este Madrid de Hazard, no parece posible, más si pensamos en una delantera Hazard-Karim-Bale, el tridente que parece llamado a empezar el curso como titular.

De entrada, galés y belga jugarán a pierna cambiada, con lo que eso conlleva posicionalmente, ya que ambos necesitan de espacio libre en los carriles del 8 y del 10 para poder correr y driblar. El inicio de su juego es partiendo desde la banda, pero su zona de acción y producción son las cercanías de la frontal del área. Necesitan ese espacio libre para trazar sus diagonales, movimientos que son la base de su fútbol. Si metes ahí a James y a su marcador, lo que haces es rellenar zonas que deben estar vacías, algo que ya pasó ante el Valladolid jugando él de interior derecho y tapando continuamente la diagonal de Bale.

Por eso, jugando con dos extremos a pierna cambiada y que buscan dañar por dentro, las bandas se entregan a los laterales, lo que obliga a los interiores a ser muy posicionales y ahí es difícil ver a James como jugador de peso.

Como variante sí podría ser un recurso, especialmente en contextos de contragolpe, donde el cafetero resulta demoledor haciendo de enlace, pero si se parte de la base de que Bale, Hazard y Benzema serán los titulares, sumarles a James, obligaría a jugar con dos mediocentros muy fijos y forzados a un desgaste defensivo enorme, aún más si Marcelo entra en la ecuación. Y recordemos que con ese perfil en plantilla solo están Casemiro y Valverde. Se hace difícil ver con Zidane a Modric, Isco y Kroos de suplentes.

Como opinión personal diré que a mí James no me parece un elegido, pero sí un muy buen jugador. Creo que cuando se le fichó Florentino le desclasó elevándole por traspaso y ficha a un estatus que no le pertenece por fútbol. De hecho, se me ocurren futbolistas mucho más bendecidos en su posición. Evidentemente es élite, pero podría decir jugadores con mejor físico, más técnica o más imaginación que hipotéticamente creo que le vendrían mucho mejor al Madrid. Pero él es el que está, y ha salido y ha sido el mejor, y eso no se le puede negar.

Ahora le toca a Zidane decidir, inventarse un once donde pueda jugar y ser útil, porque viendo a este Madrid actual cuesta mucho pensar en un once en el que no encuentre sitio James. La pregunta es dónde.

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0 Comments

  1. stockton

    17/09/2019 at 21:38

    Es una buena pregunta que yo ya llevo un tiempo haciendomela y no encuentro respuesta. En todas las ecuaciones que hago, solo me entra el colombiano cuando Bale no esta en el campo por lo que poniendome en la situacion de Zidane y su forma de ver el juego no tengo ninguna duda de que no va a ser un fijo en el once.

    James es, sin duda un mediopunta puro, pero con la escasez de centrocampistas en el madrid, es sin duda imposible que juegue en esa posicion varios partidos porque a kroos y a Casemiro a los tres partidos le saldrian ampollas hasta en la lengua.

    Siendo esta la situacion del real madrid , sus minutos quedaran a espensa de los que no juegue Bale y de los dias que a Zidane se le antoje jugar con un 4-4-2.

    A pesar de esto, a Zidane se le a encendido una luz. Por una parte,esta claro que perfectamente James y Bale pueden ser los nuevos Amavisca y Zamorano y eso, en un madrid que tenia una pinta horrible y sentenciado hace que tenga dos refuerzos muy importantes. Y lo segundo, que tambien es importante, de un plumazo se quita a Isco de repente para jugar en posiciones adelantadas. Lo lamento por el malagueño, pero en un equipo que intenta ser dinamico, el juego del malagueño es lo mas pernicioso que le puede pasar al equipo. Esta es la ultima oportunidad de Isco, que entienda que se tiene que matar a correr cuando juegue con un trivote en el centro del campo y se adapte o que sepa que hasta aquí llegó.

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