¡Síguenos!
José Francisco Molina, a la derecha, el nuevo jefe de Luis Enrique / Foto: Cordon Press

Fútbol

El jefe de Luis Enrique

Retrato de José Francisco Molina, un hombre completamente diferente al nuevo seleccionador

En mis tiempos de colaborador en el desaparecido diario Publico de papel, Molina era como yo: un colaborador que enviaba sus textos desde fuera. La diferencia es que él no venía de la Facultad. Venía de la portería, lo que no impedía que escribiese bien y que apenas hubiese que editarle los textos en la redacción. Miguélez, el jefe de deportes, a veces lo ponía de ejemplo por la facilidad con la que clavaba lo que quería decir en pocas palabras. Otra cosa era en el cara a cara o a través del teléfono, donde esos silencios suyos eran capaces de desmayarte hasta el punto de que te hacían dudar que este hombre pudiese ser entrenador y no digamos ya jefe de fútbol de toda una Federación Española de Fútbol.

Sin embargo, ese momento acaba de llegar a su vida a los 47 años y uno se pregunta cómo o por qué. Pero entonces, más allá de amistades, intento entender que, al final, por todos los caminos se puede llamar a Roma; que el silencio también es una forma de mandar y que, por encima de todo, este tipo es un hombre de una sola pieza. El hecho de que Miguélez le hubiese incluido en su equipo de deportes ya hablaba a su favor porque para trabajar con Miguélez, antes de periodista, debías ser persona. De lo contrario, por bueno que fueses o hubieses sido en tu trabajo, no había nada que hacer. Por eso en épocas como esta, en la que las vanidades asaltan bancos, quisiera pensar que Molina es mejor fichaje para la Federación que relaciones públicas de sí mismo.

A continuación, recuerdo que llega hecho todo un buscavidas después de haberse buscado la vida en Hong Kong, en la India o en México. Sólo le faltó viajar a la Antártida pero, si se lo hubieran propuesto, me parece que también hubiera ido, porque él casi siempre fue así. Un valiente como trataba de explicarme al volver de Hong Kong, pues a los periodistas de aquella redacción del diario Público, Molina siempre nos cogía al teléfono con buena voz. Descubrí entonces que se había olvidado completamente de la parafernalia que le rodeaba cuando fue exitoso portero del Atlético o del Deportivo. “Yo he jugado en Primera División en España, pero no nací jugando en Primera“, decía para justificar su experiencia en Hong Kong, donde, a pesar de ganar todos los títulos posibles con el Kitchee FC, encontró una escasez de medios abusiva. “Como todas las instalaciones eran municipales, no disponíamos ni de un campo de fútbol propio para entrenar cada día. Pero cuando gané la Liga con el Atlético en 1995, en Boadilla no teníamos ni siquiera gimnasio”.

Así que, ya lo ven, el jefe de Luis Enrique es un hombre educado y perseguido por la clase media como entrenador. Sabe de sobra cómo se las gasta el fútbol. Sin ir más lejos, antes de marchar al extranjero, tuvo una oportunidad al frente del primer equipo del Villarreal que duró un suspiro. No hablaba. No se explicaba. No montaba jaleos en las ruedas de prensa en este país hambriento de imágenes. Así que tengo la sensación que este puesto en la Federación, en el que no se sentirá tan expuesto, eliminará ese problema. Y, si el silencio no lo impide, se hará querer, porque es un tipo válido. Incapaz, por otra parte, de dar una mala contestación ni de pegar puñaladas ni a una mosca, lo que quizá sea lo más importante. Luis Enrique difícilmente podrá enfadarse con él.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Fútbol

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies